El 2019 será un “año difícil” para crecimiento en Latinoamérica, según Cepal

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La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alícia Bárcena (c), habla durante la presentación del balance preliminar de la economía regional 2018 hoy, en Santiago (Chile). EFE

Santiago de Chile – El 2019 va a ser “un año difícil”, según la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, que también afirmó que “a mediados de año se tendrán que revisar las cifras de crecimiento” de la región, fijadas por el momento en un 1,7 %.

En una entrevista a Efe, Bárcena afirmó, a propósito de la presentación en Santiago del Balance Preliminar de la economía regional, que las previsiones iniciales de expansión podrán variar debido al “contexto externo complicado” causado por la “apreciación del dólar, un menor flujo financiero para la región y un aumento del costo del crédito”.

“Por otro lado hay una gran heterogeneidad en la región. Tenemos cambios de ciclo políticos, cambios de Gobierno y estamos a la expectativa de qué puede pasar con la economía de Brasil”, agregó Bárcena.

La secretaria ejecutiva de la Cepal también reconoció el importante papel de China en el desarrollo de las “economías suramericanas”, ya que el país asiático “es el primer socio comercial” en la zona.

A esta “incertidumbre de la parte externa” de la economía se añaden “las tensiones comerciales o factores como el Brexit”, explicó Bárcena, que reconoció que la región necesitará “el crecimiento de la demanda interna para dar un empuje a la zona”.

A pocos días de terminar el año 2018, la Cepal sitúa el crecimiento anual de las economías de la región en un 1,2 %, con una reducción de un 0,1% respecto a la previsión inicial, que la secretaria ejecutiva calificó de “positivo”, a pesar de que la expansión de la economía mundial de este año se situó en un 3,2 %.

“Tuvimos años en los que fue negativo y el gran motor que nos ha permitido estar en esa cifra es el consumo privado”, explicó Bárcena.

Como posibles causas que redujeron la expectativa económica, la secretaria ejecutiva señaló “el cambio de ciclo económico a nivel internacional, un aumento insuficiente en las exportaciones y la falta de diversificación en la estructura productiva”.

En cuanto a un posible escenario de recesión para el próximo 2020, Bárcena afirmó que la Cepal no prevé “todavía una crisis financiera”, pero que está trabajando sobre “la base de que las economías van a continuar desacelerándose”.

En este sentido, la representante de la institución regional reconoció que “los posibles motores de crecimiento económico no se pueden adelantar, a excepción del tema energético y el cambio climático”.

Sobre la depreciación de las monedas, que ha afectado a 16 países de América Latina y el Caribe, según el balance preliminar de la Cepal de este 2018, Bárcena explicó que si “continúa la apreciación del dólar y las tasas de interés suben, lógicamente las monedas de la región van a seguir sufriendo”.

Para la secretaria ejecutiva, “una salida importante es la integración regional” para así resistir un “embate externo de las economías más dependientes de otros países en lo financiero y comercial”.

“Simplemente con la facilitación del comercio, las uniones aduaneras, un mejor manejo del transporte, se podría avanzar muchísimo y así no depender tanto del sector externo”, afirmó Bárcena.

“La integración regional puede ayudar a que países como los de Centroamérica se integren entre sí, y con México, o el mismo Mercosur, y también la Alianza del Pacífico. Pero con otra mirada, no solo comercial, sino productiva”, agregó.

Las medidas que la Cepal propone para facilitar la expansión económica de América Latina y el Caribe son: “cautelar la deuda, procurar obtener más ingresos fiscales a partir de la regulación de la evasión y elusión fiscal, y ordenar las cuentas públicas”.

“Nuestra región está altamente endeudada. Tanto en el sector público como privado”, reconoció Bárcena.

Además, la representante de la Cepal recomendó “no sacrificar el gasto social”, ya que los programas para combatir la extrema pobreza “no son caros, se sitúan en torno al 0,4 % del PIB”.

Por último, solicitó a los países lograr mejores acuerdos entre el ámbito público y privado “para entrar en sectores más dinámicos, como la innovación tecnológica”.

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