El delicioso placer de competir en la capital gastronómica de América

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Fotografía de archivo del 18 de enero de 2016 de la Plaza de Armas de la ciudad de Lima (Perú). Lima se convertirá en poco menos de una semana en la capital del deporte panamericano, un título que deberá compartir con el más refrendado de todos: el de capital gastronómica de América Latina. EFE/Ernesto Arias

Lima – Lima se convertirá en poco menos de una semana en la capital del deporte panamericano, un título que deberá compartir con el más refrendado de todos: el de capital gastronómica de América Latina.

Y es que la comida, en los últimos 20 años, se ha tornado en la postal más extendida de la capital peruana, la misma que convive inseparablemente con su historia y cultura en calles, parques, plazas y avenidas de los turísticos distritos de Barranco, Miraflores, San Isidro, Pueblo Libre y el Cercado de Lima.

Un recorrido que los más de 70.000 turistas podrán disfrutar entre el 26 de julio y el 11 de agosto, fechas en las que se llevarán a cabo los XVIII Juegos Panamericanos Lima 2019, seguidamente de los VI Juegos Parapanamericanos Lima 2019, que se realizarán del 23 de agosto al 1 de setiembre.

UNA CIUDAD BAÑADA POR EL MAR

Al ser la única capital latinoamericana con mar, el privilegio de poder iniciar el paseo por el balneario de Barranco es algo que no se debe desaprovechar, cerca del Pacífico se encuentra el Puente de los Suspiros, estructura de madera donde se dice popularmente que si pides un deseo mientras los cruzas sin respirar, este se cumplirá.

Al cruzarlo podrás conocer un hermoso mirador al Pacífico y la famosa iglesia La Ermita.

También conviene aprovechar el paseo por el que fue el barrio de artistas y literatos peruanos de talla internacional como la popular compositora Chabuca Granda o el premio Nobel Mario Vargas Llosa para hacer una pausa en alguno de sus museos, como el Pedro de Osma, el de Arte Contemporáneo o el del reconocido fotógrafo peruano Mario Testino.

O una pausa que agradezca el paladar, como el que ofrece el templo a la comida limeña que es el restaurante Isolina, del chef José del Castillo, donde los clásicos limeños son protagonistas; o en el nada menos que sexto mejor restaurante del mundo: Central, del célebre y premiado chef peruano Virgilio Martínez.

También bañado por las aguas del océano, está Miraflores, un distrito donde la historia milenaria convive con la modernidad.

Conviene conocerlo desde su paseo marítimo, y luego descansar los pies en el Parque del Amor o en el Parque Central, que alberga diversas exposiciones fotográficas, pequeñas ferias y una selección de vendedores ambulantes de postres limeños tradicionales como los champús y los picarones.

A solo unos 15 minutos caminando, se ubica la Huaca Pucllana, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Lima que consta de una pirámide de 25 metros de altura y una serie de recintos que formaron parte de una ciudadela de la Cultura Lima, una civilización que se desarrolló en la costa central de Perú, entre los valles de Chancay y Lurín, en el periodo comprendido del 200 al 700 d.C.

La cocina marina peruana, cuya bandera es el cebiche, también tiene en Miraflores a algunos de sus mejores exponentes, como los reconocidos La Red, Puntal Sal o La Mar.

LIMA LA HISTÓRICA

Otro espacio de Lima que cautiva por su historia y por los importantes museos que alberga es Pueblo Libre, antiguamente conocido como ‘Villa de Los Libertadores’, por haber tenido entre sus más ilustres residentes a Simón Bolívar.

No obstante, los siglos anteriores a la Independencia también tienen lugar allí, sobre todo en sus museos Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y el Larco, espacios que recogen el pasado prehispánico del país en centenares de piezas arqueológicas.

Una excelente puerta de ingreso para conocer más sobre el Antiguo Perú, cuna de civilizaciones cuya historia va más allá de los afamados incas.

Y, como si se tratara de un paseo en el tiempo, el centro histórico de Lima, con sus casonas coloniales, refleja aún la gran importancia que tuvo el Virreinato del Perú entre los siglos XVI y XVIII.

En este se ubican algunos de los más importantes edificios de carácter político y religioso del país, como el Palacio de Gobierno, el Congreso de la República, la Catedral de Lima o la Basílica y Convento de San Francisco.

En esta última edificación se ubica un antiguo cementerio que, en tiempos coloniales, llegó a albergar los cuerpos de hasta 25.000 personas, y que aún exhibe miles de huesos clasificados y dispuestos en fosas comunes.

Y como no hay lugar en Lima donde no se coma bien, una visita al céntrico Barrio Chino, es también la oportunidad para deleitarse con los sabores de ese mestizaje culinario llamado ‘Chifa’, nombre bajo el que se conoce a los restaurantes que ofrecen la comida china pero reinterpretada con los sabores e insumos del Perú.

Por ello, aun si las delegaciones de su preferencia perdiesen en estas competencias panamericanas, siempre habrá algo en lo que ganar en Lima 2019: el placer de la comida.

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