El papa Francisco recuerda los sacrificios de todo los migrantes rumanos

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El presidente rumano, Klaus Iohannis (dcha), y su esposa Carmen reciben al papa Francisco (c), en el Palacio Presidencial Cotroceni, en Bucarest (Rumanía), este viernes. EFE

Bucarest – El papa Francisco rindió hoy homenaje a todos los migrantes rumanos que en estos años han abandonado su país, sobre todo para ir a otros países europeos, durante su discurso a las autoridades en el primer acto de su visita a Rumanía.

«Rindo homenaje a los sacrificios de tantos hijos e hijas de Rumanía que enriquecen con su cultura, su idiosincrasia y su trabajo los países donde emigraron y ayudan con el fruto de su empeño a sus familias que quedaron en casa», afirmó el papa en el palacio presidencial de Bucarest tras escuchar al presidente Klaus Werner.

Y agregó: «Pensar en los hermanos que están fuera del país es un acto de patriotismo, de hermandad y de justicia, continuad haciéndolo».

Francisco llegó hoy a Rumanía para una visita de tres días en las que sobre todo se centrará en el diálogo con la Iglesia ortodoxa y recordará la persecución de los católicos durante el régimen comunista.

En su alocución, el papa recordó que es la primera vez que este país preside el semestre el Consejo Europeo y que por ello era un buen momento para citar las dificultades que ha atravesado el país desde «que se liberó de un régimen que oprimía la libertad civil y religiosa, la aislaba de otros países europeos y la llevaba también al estancamiento económico y al agotamiento de sus fuerzas creadoras».

Valoró que en estos años, Rumanía se ha comprometido en la «construcción de un proyecto democrático» y «en el reconocimiento fundamental de la libertad religiosa y la plena integración del país en el amplio escenario internacional».

Pero lamentó que para ello se hayan sufrido «efectos colaterales» como la emigración, «que ha afectado a varios millones de personas que han abandonado sus hogares y sus países de origen para buscar nuevas oportunidades de trabajo y de una vida digna».

La emigración de los rumanos también, señaló Francisco, ha causado una importante «despoblación de tantas aldeas, que en pocos años han visto marcharse a un número considerable de sus habitantes».

El país ha pasado de tener 23 millones de habitantes a sólo 19,7, una caída del 14 %, provocada principalmente por la emigración económica.

Abogó también en que se trabaje para construir «una sociedad inclusiva» en la que «los más débiles, los más pobres y los últimos no sean vistos como indeseados, como obstáculos que impiden que la «máquina» camine, sino como ciudadanos y hermanos para ser plenamente insertados en la vida civil».

Al respecto, recordó que la Iglesia católica, que en este país representa a cerca el 7 % de la población, «quiere contribuir a la construcción de la sociedad, quiere ser un signo de armonía, esperanza de unidad y ponerse al servicio de la dignidad humana y el bien común».

Por su parte, el presidente había destacado que Europa «más que nunca, se necesitan modelos de convivencia pacífica, de diálogo entre mayorías y minorías».

Aseguró que Rumanía «es un modelo de respeto de los derechos de las personas pertenecientes a las cerca 20 minorías históricas de su territorio».

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