La España rural reclama en Madrid que se ponga freno a la despoblación

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Cabecera de la manifestación convocada por 49 plataformas vecinales de 22 provincias de España, lideradas por Teruel Existe y Soria ¡Ya!, que este domingo se celebra en Madrid para concienciar de la despoblación de la "España vaciada". EFE

Madrid – Miles de habitantes de las zonas más despobladas de España se manifestaron este domingo en Madrid para reivindicar a los poderes públicos soluciones urgentes para que el medio rural «no agonice» porque «sin pueblos no hay futuro».

Es la primera vez en la historia de España que 90 colectivos de 23 provincias se unen para frenar la despoblación, un problema que afecta ya a más de la mitad de la geografía española.

La manifestación fue convocada inicialmente por las plataformas de las ciudades de Soria (norte) y Teruel (noreste), que encabezan los índices de abandono poblacional, bajo el lema ‘La Revuelta de la España Vaciada’, y arrancó con un minuto de silencio que concluyó con un estruendo de tambores para simbolizar el fin del silencio de estas áreas despobladas ante su situación.

Se trata de una movilización eminentemente ciudadana, sin banderas ni símbolos partidistas o sindicales a petición de los organizadores, por lo que los políticos que se sumaron tuvieron que hacerlo a título individual y sin ocupar la cabecera de la marcha.

La manifestación estuvo encabezada por dos pancartas: «La Revuelta de la España Vaciada» y «Ser pocos no resta derechos», y buscó evidenciar que la despoblación a nivel nacional es un problema urgente que necesita de inversiones, no caben ya más promesas incumplidas.

«Ya no vale la palabrería, queremos inversiones», dijo uno de los portavoces de la plataforma ‘Soria Ya’, Carlos Vallejo, quien recordó que Soria, Teruel y Cuenca (centro-este) son las únicas provincias completas que se encuentran en el umbral establecido por la UE como zona despoblada, por debajo de los 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado.

No obstante, la despoblación afecta a muchos más territorios y, según datos del INE, hasta 14 provincias españolas están en fase crítica, con un altísimo porcentaje de pequeños municipios (con menos de 1.000 habitantes) en riesgo de extinción, en torno al 80 por ciento.

«Sin inversión, despoblación», «ser pocos no resta derechos» y «España despoblada, España arruinada» son algunos de los lemas de las pancartas de cabecera y que corearon las 100.000 mil personas que, según los organizadores, secundaron la movilización bajo una intensa lluvia. La Policía Nacional cifró los asistentes a la protesta en 50.000.

«No importa la lluvia porque queremos reclamar nuestras necesidades», señalaron algunos de los manifestantes que llegaron a Madrid en uno de los 300 autobuses fletados para la ocasión.

Para Tomás Guitarte, portavoz de la plataforma ‘Teruel Existe’, las zonas despobladas «estamos recuperando el valor de autoestima para todas las gentes de la España abandonada, de aquella España que ha sido marginada en los planes de infraestructuras, en los planes de desarrollo y a partir de aquí, creo que es un antes y un después».

«Esta manifestación creo que es una enmienda a la totalidad a la política española de los últimos 50 años que ha desarrollado una parte de España a costa de la otra», añadió Guitarte.

La marcha concluyó en las cercanías del Congreso español con la lectura de un manifiesto en el que se insistió en que «La España vaciada quiere ser escuchada, quiere ser atendida, sin más retrasos ni excusas».

La crisis demográfica en España fue consecuencia de la industrialización del país, focalizada en los grandes puertos de mar y en las capitales de provincia que se llevaron a gran parte de la población de los sitios rurales.

Según los últimos datos de Eurostat, la densidad de España en su conjunto se situó en 2016 en 92 personas por kilómetro cuadrado, por debajo de la media de la UE, de 177 personas, y de países como Alemania, con 233 personas.

No obstante, la situación es especialmente llamativa en las comunidades más afectadas por la despoblación, como Castilla y León, en donde ese índice europeo cae hasta 26,1 personas por kilómetro cuadrado.

Mientras en el conjunto del país la población se duplicaba a lo largo del siglo XX, esa comunidad apenas creció y mantiene una tendencia a la pérdida de habitantes desde 1960, sin que los cambios políticos y económicos hayan modificado significativamente esa orientación.

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