La mayoría de los refugiados en Brasil trabaja y tiene un buen nivel escolar

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Vista de un refugio en Brasil. EFE/Archivo

Brasilia – La mayoría de los refugiados en Brasil se sustenta con su trabajo, tiene un buen dominio del portugués y una escolaridad superior a la media de la población nacional, según un sondeo divulgado este jueves por la oficina local de ACNUR.

Para la elaboración de la encuesta fueron entrevistados 487 refugiados, que representan cerca del 10 % de los extranjeros que permanecen en Brasil en esa condición, solicitada también por unos 100.000 venezolanos, no contemplados por el hecho de que aún esperan la formalización de su estatus, explicó a Efe un portavoz de ACNUR.

Entre otros, la muestra incluye a 153 sirios, 116 congoleños, 42 angoleños, 36 colombianos y miembros de otras comunidades que forman el universo de los casi 5.000 refugiados que permanecen en Brasil y proceden de un total de 105 países.

Según el estudio, el 57,5 % de esas personas tiene trabajo y vive de él, aunque un 17,9 % de ellas lo hace por su cuenta, lo que según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) demuestra que en Brasil «el emprendimiento no es un sueño, sino una realidad».

Los niveles de escolaridad son superiores a la media que presenta Brasil y solamente un 2,7 % de los entrevistados no ha terminado la escuela primaria, en tanto que cerca del 50 % completó la secundaria y un 34,4 % tiene estudios universitarios, mientras que el 92,2 % presenta un buen dominio de la lengua portuguesa.

Sin embargo, un 68,2 % se desempeña en asuntos ajenos a sus profesiones, un dato que ACNUR considera «revelador del fenómeno de la descalificación socioeconómica a que son sometidos los refugiados y los migrantes en general».

En parte, el estudio atribuye ese fenómeno a las dificultades que muchos profesionales enfrentan en Brasil para revalidar sus títulos, que en muchos casos es casi imposible por la falta de acuerdos en materia de educación con los países de origen.

En cuanto a renta, solamente el 20,5 % de los refugiados tiene ingresos superiores a 3.000 reales (unos 750 dólares), equivalentes a casi tres salarios mínimos, y el resto sobrevive con menos de esa suma y se sitúa cerca de los niveles de pobreza.

El 90,5 % vive en residencias alquiladas y apenas un 6,8 % posee vivienda propia, mientras que cerca de un 2 % ocupa casas que les han sido «cedidas» temporalmente.

Uno de los aspectos más negativos detectados por la encuesta fue la discriminación, que un 41 % de las personas entrevistadas declaró haber sufrido en algún momento, sea por su condición de extranjero o por racismo, que tiene entre sus mayores víctimas a los angoleños, cuya comunidad es «mayoritariamente negra», dice el informe.

A pesar de las dificultades y el desarraigo, un 84 % dijo estar convencido de que podrá rehacer su vida en Brasil, un país sobre el que un 46,4 % declaró no haber tenido «ningún conocimiento» previo a su llegada.

El estudio concluye que, «a pesar de las dificultades con el empleo» en un país con cerca de trece millones de desocupados, a los problemas para revalidar diplomas o los salarios «insuficientes», Brasil es «en este momento» una «opción difícil», pero «definitiva para la población refugiada analizada».

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