La venta de flores y los mensajes familiares aumentan en el día de los muertos en Honduras

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Un ciudadano hondureño vende flores en la celebración del Día de los Muertos hoy, viernes 2 de noviembre de 2018, en un cementerio de Tegucigalpa (Honduras). EFE

Tegucigalpa – La venta de flores naturales y artificiales, lo mismo que tarjetas con mensajes a familiares han aumentado hoy en Honduras, principalmente en las afueras de los cementerios públicos y privados.

“Aquí vendemos flores naturales y artificiales por igual, este año hemos tenido más venta”, indicó afanada a Efe Mildred López, quien desde hace cinco años se dedica a esa actividad con su hermana Tania, en un puesto a unos 500 metros de un cementerio privado en el extremo sur de Tegucigalpa.

Mildred señaló que el arreglo de flores naturales más barato es de 100 lempiras (unos cuatro dólares), pero que elaboran a lo que el cliente pida con diversas flores, entre las que figuran rosas rojas, blancas y amarillas, orquídeas, cartuchos, margaritas, ambolias y crisantemos, entre otras.

Por razones sanitarias, como evitar criaderos de zancudos por el agua en los recipientes de barro o de plástico, para conservar un poco más los arreglos con flores naturales, muchos familiares de difuntos prefieren las artificiales, que además conservan el color por más tiempo antes de convertirse en basura.

En Tegucigalpa, a medida que se avanza a los cementerios privados y públicos aumentan los puestos en línea de venta de flores, musgos, helechos y tarjetas con mensajes de dedicados a madres, padres, hijos, hermanos, abuelos y amigos.

Los comerciantes en el día de los muertos también ofrecen guirnaldas multicolores, lo mismo que flores, insectos o aves, todos artificiales, que llevan ventiladores de plástico cuyas aspas son movidas por el viento.

En tarjetas de diversos tamaños figuran mensajes como “Yo te amo mamá y nunca te olvido. Te extraño”, “Te extraño suegro”, “Hija, feliz cumpleaños”, “Mamá siempre estás en mi mente y en mi corazón”, “Yo te amo abuelo”, “Amigo, donde quiera que estés” y “Abuela escápate un ratito del cielo, te necesito”, entre otros.

En algunos cementerios públicos también se han apostado músicos campesinos con guitarras rústicas ofreciendo “cantarle a su pariente”, por lo general viejas rancheras mexicanas.

No han faltado puestos de ventas de comidas típicas y dulces, porque algunos familiares se reúnen en la tumba de su deudo para recordarlo con una comida.

A raíz de los graves daños que dejó el huracán Mitch entre la última semana de octubre y la primera de noviembre de 1998, muchos familiares en varios pueblos de Honduras se quedaron sin la tumba de su pariente por la destrucción que también afectó a los cementerios.

La mayoría de los habitantes de Nueva Morolica, en el sureño departamento de Choluteca, por ejemplo, perdieron a todos sus muertos al ser sepultada todo la comunidad de la vieja Morolica, de la que solo asoma un trozo de la fachada de lo que fue la iglesia.

En otros pueblos las agitadas aguas del Mitch destruyeron parcialmente varios cementerios, lo que dejó a muchos hondureños sin los restos de sus parientes, que fueron arrastrados.

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