Migrante denuncia que el cierre del Gobierno de EE.UU. le abocó a la deportación

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El refugiado salvadoreño Miguel Ramírez Valiente conversa durante una entrevista con Efe hoy en la Iglesia Unitaria Universalista All Souls, en Colorado Springs, al sur de Denver, Colorado (EE.UU.). EFE

Denver (EE.UU.) – Un salvadoreño que pidió refugio en una iglesia de Colorado denunció hoy la «injusticia» que supuso que el cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos le impidiera enterarse de que su caso migratorio había sido reabierto y le haya abocado a la deportación.

«Los políticos, los gobernantes, los que no son inmigrantes deben tomar consciencia de la injusticia de que me deporten porque el correo no entregó una carta y porque las cortes están cerradas», dijo a Efe Miguel Ramírez Valiente, refugiado en la Iglesia Unitaria Universalista All Souls en Colorado Springs, al sur de Denver.

Valiente llegó a Estados Unidos en 2004 como indocumentado para escapar de la violencia pandillera en su país natal, donde estudiaba jurisprudencia en la Universidad Tecnológica de El Salvador.

En 2011, conoció a su esposa, Alisha, ciudadana estadounidense, con quien tiene tres hijos, de 12, 10 y 4 años. Ese mismo año, fue detenido por una infracción de tránsito y, al descubrirse su situación migratoria irregular, se ordenó su deportación.

La situación cambió en 2015 cuando, tras ser víctima de un asalto violento, Valiente cooperó con la policía para identificar y detener al culpable, lo que le permitió solicitar la Visa U, reservada para ciertas víctimas de crímenes, explicaron.

En mayo de 2017 su caso de deportación quedó definitivamente cerrado, pero en octubre pasado, por razones no del todo claras, el caso se reabrió, indicó la abogada Lisa Guerra, que representa a Valiente desde 2013.

La carta informando de esa situación nunca llegó a manos ni de Valiente ni de Guerra y el cierre del Gobierno federal Valiente fuera notificado del día en que debía presentarse ante la corte y a su abogada el presentar una petición para que se reabra el caso anterior para dejar sin efecto la deportación.

«Cuando termine el cierre del Gobierno, vamos a presentar una nueva petición. Pero de poco servirá, porque debe haber un millón de peticiones similares acumuladas en el correo y sin llegar a la corte por el cierre del Gobierno», lamentó Guerra.

La abogada enfatizó que el caso de Valiente es «viable» y tiene «bases sólidas» para gestionar su presencia legal permanente.

Pero ante la posibilidad de ser deportado antes de que esos trámites se completasen, el 3 de enero pasado consultó con la iglesia de Colorado Springs sobre la posibilidad de recibir refugio en este templo que ya acogió en septiembre de 2017 a otro salvadoreño, Elmer Peña.

La familia Valiente dormirá en una sala acomodada para ellos en la iglesia y miembros de la congregación se turnarán para proveerles lo necesario y acompañarlos durante las noches.

«Mi familia me necesita. Es injusto que me deporten por un problema en el correo. Espero que el Gobierno se reabra, espero que mi caso se reabra, espero que un juez escuche mi caso, pero lo que más deseo es que no me separen de mi familia», dijo Valiente.

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