Fotografía de archivo del 9 de abril de 2004 de Adrián Espinosa Gómez, de 20 años, quien sufrió el calvario de Jesús al cargar a lo largo de 400 metros una cruz de 90 kilos hasta el cerro de Iztapalapa donde fue crucificado. Los actores de la 176 representación de la Pasión de Cristo en la alcaldía de Iztapalapa, al este de la Ciudad de México, entregaron este jueves una carta el Gobierno mexicano para pedir que esta tradición sea reconocida como patrimonio cultural intangible de la nación. EFE/Archivo

México – Los actores de la 176 representación de la Pasión de Cristo en la alcaldía de Iztapalapa, al este de la Ciudad de México, entregaron este jueves una carta el Gobierno mexicano para pedir que esta tradición sea reconocida como patrimonio cultural intangible de la nación.

Esta solicitud es un paso previo para solicitar ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para que se declare Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esta tradición arrancó en 1843 luego de que el entonces pueblo de Iztapalapa padeciera un brote de cólera que diezmó a la población, en su mayoría indígena, y que desapareció milagrosamente tras la veneración de los habitantes a imágenes de Cristo en varias ermitas del lugar.

Este día, al Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México llegaron Jesús, María y Poncio Pilatos, representados por José Antonio Reyes, Darinka Pineda y Alfonso Ramírez, respectivamente

Los actores se presentaron ante la titular de la Secretaría de Cultura de México, Alejandra Frausto, para solicitar que el Gobierno Federal «impulse el reconocimiento de esta festividad religiosa» que se realiza desde hace 176 años en los días correspondientes a la Crucifixión de Jesús durante la Semana Santa.

Frausto aseguró que se atenderá la solicitud de la comunidad de Iztapalapa para impulsar el reconocimiento cultural de esta festividad que en los últimos años ha convocado a más de 2 millones de espectadores.

«El patrimonio cultural intangible, el patrimonio cultural vivo, uno de sus factores más importantes son sus portadores, son quienes lo viven, son quienes lo recrean y lo imaginan», manifestó la funcionaria federal.

Los actores estuvieron acompañados de la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, quien pidió a Frausto que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, inicie el trámite correspondiente ante la Unesco para lograr el reconocimiento de esta tradición característica de la identidad cultural de la Ciudad de México.

«Se trata del teatro de masas más grande del mundo, con la participación de más de 12.000 actores de la propia comunidad, de los propios barrios de Iztapalapa», puntualizó Brugada.

Si los procedimientos de la solicitud avanzan sin contratiempos, el reconocimiento de la Unesco podría otorgarse en un periodo menor a dos años. EFE