Radev coincide con el Papa en que hay que tender puentes y no alzar muros

0
206

Sofia.- El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, manifestó este domingo en Sofía, tras recibir al papa Francisco, que el reciente llamamiento del pontífice para construir puentes y no muros, es «la misión de nuestro tiempo».

«Esta es la misión de nuestro tiempo, porque los muros se levantan fácilmente, pero los puentes son difíciles de construir. Y si en las relaciones milenarias entre Bulgaria y el Vaticano dominó la buena voluntad y el respeto mutuo, los méritos de ello es de los constructores de puentes», añadió Radev.

El jefe del Estado hizo esta declaración en un acto celebrado en la plaza Atanas Burov, delante del palacio presidencial, tras una ceremonia de bienvenida y después de que, momentos antes, Francisco pidiera a las autoridades búlgaras -que han construido una valla para impedir el ingreso de refugiados- «que no cierren los ojos, el corazón y la mano» a los migrantes.

Radev se refirió a los hermanos Cirilo y Metodio, que hace más de mil años inventaron el alfabeto cirílico y realizaron la primera versión en lengua eslava de la Biblia y de la Liturgia.

«Hoy, cuando el odio y la xenofobia están regresando a Europa, nosotros recordamos la gran misión de los apóstoles santos Cirilo y Metodio, que defendieron el derecho de cada pueblo a elogiar a Dios en su propia lengua».

«El sentido profundo de su enseñanza es que las diferencias lingüísticas y culturales no son obstáculo para que los pueblos vivan en paz y compartan valores», indicó el presidente.

«La escritura búlgara está incorporada en la civilización europea y mundial, y es un pilar de nuestra identidad», subrayó tras recordar que ya en el siglo IX el papa Adriano II bendijo el alfabeto creado por Cirilo y Metodio, a los que siglos después Juan Pablo II proclamó patrones de Europa, junto a san Benito.

Radev vaticinó que «Pacem in Terris» (Paz en la Tierra), el lema del actual viaje de Francisco a Bulgaria y a la República Macedonia del Norte, «encontrará eco en todo el mundo».

El mandatario del país balcánico afirmó que «la sociedad búlgara no tolera racismo ni xenofobia», y como ejemplo de ello recordó la mezquita, la iglesia católica, la sinagoga y el templo ortodoxo en Sofía que «conviven pacíficamente desde hace siglos a pocos metros de aquí».

Radev aseguró a Francisco que el búlgaro es un pueblo «abierto y de buen corazón».

«Es el pueblo de uno de los estados cristianos más antiguos, que aceptaron la fe de Cristo hace doce siglos. Una nación que ha superado todos los desafíos, vicisitudes y pruebas, gracias a sus virtudes morales y espirituales, la iglesia y el alfabeto cirílico, la fe y el conocimiento», subrayó el jefe del Estado. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here