Tegucigalpa (Proceso Digital / Por Lilian Bonilla) – Detrás del aroma de una fragancia exclusiva, de un cosmético premium o de una infusión gourmet suele existir una cadena de ingredientes naturales que recorre miles de kilómetros antes de llegar al consumidor. En esa cadena global, valorada en miles de millones de dólares y cada vez más exigente en sostenibilidad y trazabilidad, Honduras ya tiene presencia.

Mientras la industria mundial de ingredientes aromáticos avanza hacia un mercado valorado en miles de millones de dólares, Honduras produce cardamomo, jengibre, pimienta gorda, resinas y otras materias primas altamente cotizadas por las industrias de perfumería, cosmética y alimentos. Sin embargo, el país continúa exportando gran parte de estos recursos sin transformación industrial, dejando escapar valor agregado, empleo y divisas que podrían convertir a los aromáticos en una nueva apuesta de desarrollo.

Del cardamomo al liquidámbar, una riqueza poco aprovechada

Cardamomo, jengibre, cúrcuma, pimienta gorda, resinas forestales y otras especies aromáticas forman parte de una oferta productiva que el país cultiva desde hace años. Sin embargo, la mayoría de estos productos continúan saliendo al exterior como materia prima o con procesamiento mínimo, incapaces, todavía, de capturar el valor agregado que distingue a las industrias más rentables del mundo.

Pocas actividades ilustran mejor la situación de los aromáticos que el cardamomo.

Más revelador aún es el comportamiento del segmento de fragancias premium, destino final de muchos de estos ingredientes, que pasará de 35,180 millones de dólares a 52,870 millones en el mismo período.

La industria global cambió. Ya no busca únicamente volumen. Hoy exige trazabilidad, certificaciones ambientales, origen responsable y cumplimiento de estándares internacionales. En otras palabras, el mercado premia no solo el producto, sino la historia detrás del producto.

Y es precisamente allí donde Honduras enfrenta su principal desafío.

Más allá del café, el tabaco y el cacao

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Cuando se habla de productos aromáticos hondureños, tres nombres sobresalen por encima de todos: café, tabaco y cacao.

Honduras cuna del cacao

Son sectores que han logrado construir reputación internacional, generar divisas y abrirse espacio en mercados altamente competitivos.

El café continúa siendo el principal generador de ingresos agrícolas para el país. Para la cosecha 2025-2026 se proyectan 7.3 millones de sacos exportados y 2,285 millones de dólares en divisas.

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El tabaco hondureño se ha consolidado como uno de los más apreciados del mundo, con exportaciones de puros premium a más de 30 países que generan alrededor de 300 millones de dólares anuales.

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El cacao, por su parte, ha permitido a Honduras posicionarse como productor de cacao fino y de aroma, mientras la industria artesanal del chocolate desarrolla propuestas con creciente reconocimiento internacional.

Los tres casos tienen un elemento en común: transformaron recursos agrícolas en productos con identidad, posicionamiento y valor agregado.

Especialistas consideran que otros aromáticos podrían recorrer una ruta similar.

Una riqueza que ya existe

Aunque los informes internacionales suelen agrupar a Centroamérica dentro de las estadísticas latinoamericanas, Honduras cuenta con una base productiva que coincide con las tendencias actualmente demandadas por la industria global.

Pimienta gorda de gran calidad se produce en Honduras.

Entre ellas sobresale el cardamomo, considerado uno de los cultivos aromáticos con mayores perspectivas de crecimiento.

Según datos de la SAG, a través de Pronagro, la producción nacional ronda los 80 mil quintales anuales. Más de 60 mil quintales se destinan a exportación y generan más de 16 millones de dólares en divisas.

El director de   La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) -Prograno, Javier Quan, destacó a Proceso Digital que Honduras posee condiciones para incrementar significativamente la producción y exportación de este cultivo.

Las principales zonas productoras se concentran en Santa Bárbara, Olancho, El Paraíso y Francisco Morazán.

director de Prograno SAG, Javier Quan.

Quan también identificó oportunidades en jengibre, cúrcuma, zacate de limón y vetiver, rubros que podrían diversificar la agricultura nacional y abrir nuevas oportunidades comerciales.

A estas opciones se suman la resina de pino, utilizada para la obtención de colofonia, aguarrás y terpenos; la resina de liquidámbar, apreciada por la perfumería especializada; y la pimienta gorda, cultivada por unas 1,500 familias en Santa Bárbara, Cortés y Yoro.

La materia prima existe. El mercado también.

Lo que permanece pendiente es el paso hacia la transformación.

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El valor que Honduras deja escapar

Para el empresario y exportador Freddy Abelino Rodríguez, de Efi Solutions S. de R.L., el problema no radica en la capacidad productiva del país, sino en la limitada visión sobre el potencial de estas cadenas.

“Honduras está aprovechando muy limitadamente el potencial geográfico que tiene para desarrollar más el suministro de esta industria, que tiene un potencial enorme a nivel global”, afirmó.

Rodríguez estima exportaciones de unas 1,600 toneladas de jengibre fresco hacia Estados Unidos, 900 toneladas de pimienta gorda hacia Europa y cerca de 100 toneladas de cúrcuma, además de una importante producción de cardamomo.

Honduras está aprovechando muy limitadamente el potencial para exportación de aromáticos.

Sin embargo, advierte que la mayoría de estas exportaciones sale del país con escasa transformación industrial.

“Honduras pierde una oportunidad de oro al no desarrollar ese potencial en producción de aromáticos. Honduras está montado en un Rolls-Royce y lo estamos metiendo a manejar en un lugar fangoso, porque no tenemos idea del potencial que tenemos”, expresó.

Su cálculo es que una participación equivalente al 1 % del mercado mundial podría representar entre 400 y 500 millones de dólares anuales para Honduras.

Más allá de la cifra, el planteamiento apunta hacia una realidad recurrente de la economía hondureña: exportar materias primas e importar valor agregado.

El caso del cardamomo

Pocas actividades ilustran mejor esta situación que el cardamomo.

Jacobo Paz, gerente de Operaciones de Tres Bosques Hondu Producciones y exministro de la SAG, señaló que este cultivo ha ganado reconocimiento internacional y que durante el último año se exportaron alrededor de 66 mil quintales.

Sin embargo, explicó que aproximadamente la mitad de esa producción se comercializa hacia Guatemala, donde se procesa y se exporta posteriormente como producto guatemalteco.

El cardamomo, considerado uno de los cultivos aromáticos con mayores perspectivas de crecimiento.

Con ello, el valor agregado, parte de las divisas y los beneficios asociados a la transformación industrial terminan fuera de Honduras.

Paz considera que la producción podría alcanzar los 100 mil quintales en 2026 gracias a la expansión de nuevas áreas de cultivo.

Pero insiste en que el crecimiento productivo, por sí solo, no será suficiente.

El reto pasa por elevar la productividad, cumplir estándares internacionales, fortalecer la comercialización y desarrollar capacidades industriales que permitan competir en mercados de mayor valor.

El potencial de los pequeños aromas

La oportunidad no se limita a los cultivos de exportación.

Desde Sabana Grande, Francisco Morazán, la productora Meylin Munguía observa posibilidades de crecimiento en hierbas aromáticas como menta, hierbabuena, albahaca y romero, productos que en buena medida continúan siendo importados.

Los pequeños aromas tienen gran potencial en mercado nacional e internacional.

La propietaria del emprendimiento familiar Guacamaya considera que este segmento puede convertirse en una fuente adicional de empleo y diversificación productiva.

Sin embargo, señala que el acceso al financiamiento, la inversión, la tecnificación y los trámites continúan siendo algunos de los principales obstáculos para quienes buscan abrirse espacio en este mercado.

Por ello, propone políticas que faciliten el crédito y fortalezcan tanto a productores organizados como independientes.

El aroma de una oportunidad

La conclusión entre productores, empresarios y especialistas consultados converge en un mismo punto: Honduras tiene la materia prima, las condiciones naturales y parte de la experiencia productiva que demanda una industria global en expansión.

La meta aspirar a productos con mayor valor agregado.

Lo que aún no ha logrado construir es una cadena capaz de transformar esa riqueza en productos con mayor valor agregado.

Mientras el mercado internacional exige origen, sostenibilidad e identidad, Honduras continúa vendiendo principalmente quintales, barriles y toneladas.

La oportunidad consiste en vender algo más: conocimiento, transformación e industria.

Porque en los productos aromáticos, como ya ocurrió con el café, el tabaco y el cacao, el verdadero negocio no está únicamente en producir. Está en convertir el aroma en marca, el recurso en valor y el potencial en desarrollo. (PD/lb)