Douglas Amador fue registrado este viernes al dormir en un campamento improvisado a las afueras del Hospital Escuela Universitario de Tegucigalpa (Honduras), donde espera noticias de un familiar internado por covid-19. EFE/Gustavo Amador

Tegucigalpa – Honduras cumple este viernes nueve meses de la confirmación de los primeros dos casos de covid-19 en el país con una segunda ola de contagios a la vista, sin un horizonte claro de la evolución de la pandemia y una crisis económica agudizada por los efectos de las tormentas tropicales Iota y Eta.

«Han sido meses muy duros para la gente, muy dolorosos, en los cuales ha habido una gran cantidad de infección y de muertos», dijo a Efe el científico hondureño Salvador Moncada desde Londres, donde reside.

Aseguró que la pandemia ha sido «mal manejada desde el punto de vista de la salud pública (…) y ha habido mucha controversia con respecto a la forma de hacer las cosas, manejar los fondos dedicados a esto».

Moncada, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1990, señaló que estos nueve meses han sido «una suma de sufrimiento y de problemas de manejo (de la pandemia) muy duros, muy dolorosos» para el país centroamericano, que acumula 113.207 contagios y cerca de 3.000 muertos, subrayó el reconocido profesional hondureño.

El 11 de marzo, Honduras anunció los primeros dos casos de covid-19 en el país, en dos mujeres hondureñas que ingresaron por Tegucigalpa y San Pedro Sula, procedentes de España y Suiza.

El primer muerto oficial se dio a conocer el 26 de marzo, un hombre de 60 años que falleció tras complicarse con una cardiopatía y neumonía.

SIN HORIZONTE CLARO

Pese a un notable repunte de los casos, las autoridades hondureñas han desistido de retornar las restricciones de movilidad que suspendieron a mediados de noviembre tras el paso, primero de la tormenta tropical Eta y, dos semanas después, de Iota.

Moncada considera que estos nueves meses no han permitido divisar todavía un horizonte claro de la evolución de la pandemia, la cual ha sido «agravada terriblemente» por las emergencias que dejaron los dos fenómenos naturales.

Eta e Iota produjeron una «devastación prácticamente inesperada y difícil de aceptar», lo cual ha agudizado la crisis derivada de la covid-19 porque los damnificados están en refugios temporales sin posibilidad de mantener la distancia entre ellos, explicó.

«La gente está en refugios y está teniendo dificultades para guardar las medidas mínimas de seguridad , de salud, la pandemia se está agudizando, la información que tengo es que los números de (contagios) están aumentando rápidamente y los hospitales están llenos nuevamente de casos y gente que se está muriendo», enfatizó el científico.

En Honduras hay una situación «difícil de salud pública» derivada de la pandemia de coronavirus SARS-CoV-2, por lo que es necesario asegurar que las personas en albergues sean «cuidadas adecuadamente desde el punto alimentario y medidas de salud», añadió.

En los albergues temporales, según Moncada, «hay hacinamiento, falta de alimentación y problemas del inicio de otras infecciones que son comunes en nuestro país, como el dengue, leptospirosis, y seguramente habrá problemas relacionados con la desnutrición».

La reconstrucción de Honduras y apoyar a los afectados por Eta e Iota requiere una «gran inversión» y debe considerarse como una «prioridad» para el Gobierno, agregó.

¿SEGUNDA OLA A LA VISTA O YA EN MARCHA?

Médicos que están al frente de la batalla contra la covid-19 han pedido cautela y han advertido de una inminente segunda ola de contagio, aunque Moncada considera que la misma puede estar en marcha ya.

«Estamos ya en una segunda oleada (de contagios) acelerada por las condiciones creadas por los dos huracanes (Eta e Iota)», enfatizó el profesional hondureño, que indicó que las ayudas deben entregarse directamente a las personas afectadas.

Algunos hospitales del país, como el Instituto Nacional Cardiopulmonar, conocido como El Tórax, en Tegucigalpa, están llenos de personas contagiadas con covid-19, por lo que médicos y las autoridades de Salud han pedido a la población no bajar la guardia a pocos días de las fiestas navideñas.

Una segunda ola de contagios sería un nuevo golpe para la débil economía de Honduras, donde las medidas de aislamiento que rigieron desde mediados de marzo y hasta noviembre implicaron una paralización casi total en buena parte de las actividades económicas, lo obligó a cerrar a cientos de micros y pequeñas empresas y causó la pérdida de más de 600.00 puestos de trabajo.

AUDITORÍA DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Moncada destacó que la comunidad internacional, en especial España, ha sido «muy generosa» con Honduras, pero considera que los países cooperantes deben asegurarse que los recursos que donan los reciban las personas que «los necesitan y sirvan para resolver los problemas de la gente que está sufriendo las consecuencias de la pandemia y los huracanes».

España es un país «muy generoso», pero debe encontrar formas de asegurar que las donaciones sean utilizadas «correctamente y se distribuyan a la gente que efectivamente necesita», añadió.

El científico hondureño abogó por una «auditoría» sobre las donaciones de los países cooperantes y que las ayudas sean canalizadas a través de organizaciones, como la Cruz Roja, para que «no sigamos teniendo los problemas que son comunes en nuestro país y han dado origen a una falta de confianza de la gente en lo que está haciendo el gobierno».

Aseguró que la emergencia sanitaria en Honduras se «va a prolongar mucho, por las enfermedades asociadas que van a surgir» y, sumado a ellos la reconstrucción del país tras los devastadores daños que dejaron Eta e Iota.