A cuentagotas integrantes de caravana lograron ingresar a México y EEUU

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Tegucigalpa – Luego que las autoridades guatemaltecas dieran por disuelta la caravana migrante origina en Honduras el pasado 15 de enero y conformada por unos nueve mil ciudadanos, varios medios de comunicación retratan historias de hondureños que lograron ingresar a territorio mexicano incluso hasta Estados Unidos.

– Los hondureños pretendían llegar en caravana a Estados Unidos para huir de la pobreza y la violencia de su país, pero la caravana fue disuelta por las fuerzas de seguridad de Guatemala.

Aunque se trata de un flujo migratorio a cuentagotas son historias de perseverancia de los migrantes hondureños que determinados en su objetivo sortearon toda clase de peligros en la travesía.

En ese orden, el medio electrónico La Diaria publica este sábado la historia de José Wilman Torres, uno de los nueve mil hondureños que partió en caravana y hoy ya se encuentra en territorio mexicano donde ha solicitado la condición de refugiado.

Este catracho perdió todo después de las inundaciones a causa de las tormentas tropicales Eta e Iota en la Lima, Cortés, lugar dónde tenía su humilde casa.

En compañía de su esposa emprendió la travesía dejando a sus hijos en Honduras con la promesa de una mejor vida en el futuro.

Tras la brutal represión de la Policía y Ejército guatemaltecos, la mayoría de los hondureños que integraban la caravana regresó a su país, pero José y Lilián, al igual que otros cientos de migrantes, decidieron dispersarse y lograron avanzar hacia territorio mexicano.

El pasado martes, la pareja de hondureños lograron cruzar a México y allí han solicitado refugio, aunque su idea sigue siendo alcanzar territorio estadounidense, principal destino de la emigración originada en Honduras.

De su parte, la agencia Efe retrata la historia de Sergio Maradiaga, originario de Santa Bárbara, Honduras, quien logró llegar hasta la frontera mexicana en compañía de 30 connacionales más.

La idea de Maradiaga es establecerse en México, ya que el problema de su país de origen es que no hay trabajo, lo que les obliga a marcharse. El migrante fue claro: los centroamericanos seguirán saliendo de sus países, porque “a la migración no la parará nadie”.

“Nos hemos venido de bus en bus, al llegar a la casa del migrante nos dijeron que nuestra estancia era temporal porque venía un comando a traernos y que fuéramos breves, por lo que muchas familias abandonaron el lugar para esconderse. Afortunadamente vino el comando, pero solo a vigilar y se fue”, relató.

 Otros medios nacionales e internacionales han destacado en las últimas horas la historia de Noel Orellana, un niño que participó en la caravana pese a su condición de tener que usar muletas a causa de una parálisis.

El menor migrante ya se encuentra en Dallas, Texas, junto a sus padres quienes también participaron en la caravana migrante.

Aunque la mayor parte de los participantes ya fueron retornados, decenas de ellos lograron dispersarse y estarían aún en territorio guatemalteco y otros ya en suelo mexicano.

Aunque la cifra es incierta, las anteriores historias coligen una migración a cuentagotas de parte de hondureños tras participar en la caravana migrante, la mayor desde 2018.