Alojarse en un motel, la pesadilla de un inmigrante en EEUU

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Washington – A Nito pernoctar en un motel tras una larga jornada de trabajo le costó ser deportado de EE.UU. después de que empleados del lugar revelaran sus datos a autoridades migratorias. Hoy, este centroamericano de 37 años le pregunta al presidente estadounidense, Donald Trump, «qué hubiera sentido de haberse separado de su hijo».

«Mis hijos nacieron en EE.UU. no por error, nacieron porque tenían que nacer allí y ellos son de ese país. Yo no me puedo ir a otro lado», afirma acongojado este padre de cinco chicos, dos de un matrimonio anterior de su pareja y tres de ambos.

Su historia, que relató a Efe vía telefónica desde un lugar que no precisó por razones de seguridad, es una de las muchas que engrosaron dos demandas -una de ellas presentada por el fiscal general del estado de Washington- que derivaron en sendos acuerdos que establecen el pago global por parte de la cadena de moteles de 12 y 10 millones de dólares, respectivamente, a los afectados.

Este 31 de diciembre vence el plazo para que quienes busquen una compensación económica de parte de Motel 6 presenten su solicitud.

Deportados y separados de sus familias

La ONG Centro de los Derechos del Migrante está apoyando desde agosto a quienes hayan alquilado o se hayan alojado entre el 1 de febrero de 2015 y el 28 de junio de 2019 en alguno de los establecimientos de la cadena Motel 6 y cuyos datos hayan sido compartidos con las autoridades migratorias de EE.UU.

La directora de Comunicaciones de esta organización, Evy Peña, explicó a Efe que el Centro de los Derechos del Migrante ha hablado con afectados por las acciones de Motel 6.

Sobre los casos, detalló que hubo personas que estuvieron en centros de detención durante meses y luego fueron separadas de sus familias «después de vivir en EE.UU. durante décadas, de tener sus vidas totalmente hechas» en este país.

«Nuestra lucha y nuestro objetivo es asegurarnos de que cada huésped, cuyos derechos fueron violados, sin importar cuál sea su estatus migratorio y dónde se encuentran, reciban justicia», sostuvo Peña, que apuntó que se desconoce el número exacto de deportados.

«Sabían nuestras fechas de nacimiento»

Según Nito, como pidió ser identificado este inmigrante que alega haber huido de su país por la violencia que le arrebató la vida a uno de sus hermanos, no era la primera que vez que se alojaba en ese motel, donde, recuerda, lo atendió una chica que hablaba español y que identifica como latina.

«Lo que me paso a mí en ese Motel 6 me imagino que le ha pasado a muchas personas, no solo en un motel como ese sino que en otros lugares como negocios donde usted tiene que enseñar una identificación», afirma Nito.

Hace tres años, este hombre decidió alojarse junto a su primo en un Motel 6 y, tras pasar la noche allí, a la mañana siguiente varios agentes los estaban esperando fuera de su habitación: «Sabían los nombres, las fechas de nacimiento y todo, hasta el cuarto donde nos quedamos», explica.

Desde el motel fue llevado a una comisaría, donde fue entregado a las autoridades migratorias que lo trasladaron a un centro de detención, en el que permaneció tres meses hasta que fue deportado a su país de origen, que ha vuelto a abandonar por la violencia hacia un destino que rehúsa precisar por su seguridad.

Un alivio judicial

El acuerdo judicial alcanzado con Motel 6 le ha supuesto un alivio, porque «gracias a Dios se ganó y se hizo justicia para que no cualquiera venga a hacer lo mismo», aunque le duele el sufrimiento del más pequeño de sus hijos, ahora de cinco años, durante todo este tiempo y la deuda contraída por su familia para pagar a los abogados en EE.UU.

Y dirige un mensaje a Trump: «Que se ponga la mano en el corazón y que si él es padre, que sepa que nosotros tenemos hijos y que uno de padre quiere estar donde sus hijos están, donde nacieron».

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