Cardenal Rodríguez critica a quienes pretenden llegar al poder mintiendo y robando

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Tegucigalpa – El Cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, criticó en la homilía de este domingo a quienes en Honduras buscan llegar al poder mintiendo y robando.

– El Cardenal hondureño también criticó la “basura” que circula en los medios de comunicación.

“Si hoy vinera Juan Bautista a nuestra Honduras, ¿qué diría? de aquellos que solo viven pensando en el poder y como llegar al poder de cualquier manera, aunque sea mintiendo, engañando, robando”, reflexionó el máximo jerarca de la Iglesia Católica en Honduras durante este segundo domingo de adviento.

El líder religioso aprovechó el espacio para hablar de varios temas como la Navidad en Honduras de la que dijo no es comprar o vender más sino el festejo por el nacimiento del Señor Jesús.

Rodríguez Maradiaga razonó que Honduras necesita cambiar, pero no lo hará con toda la “basura” que circula en los medios de comunicación.

“No vamos a cambiar con toda esa basura que circula muchas veces en los medios, insultando, calumniando y difamando, eso no hace más que encerrarse en un círculo vicioso de pecado”, refirió.

En ese orden, enfatizó que se necesita cambiar el corazón y abrirlo al Señor Jesús. “En Honduras hay tanto odio y eso tiene que cambiar”.

El cardenal hondureño también del cambio climático y de la COP25 (Conferencia de la Partes) que se celebra en Madrid, España.

“El problema no es el clima, el clima es una consecuencia del poco cuidado que tenemos de nuestra casa común”, acentuó.

A renglón seguido externó que espera que la COP25 pueda llegar a conclusiones buenas.

“El problema no es el calentamiento global, el problema es la irresponsabilidad frente al cuidado de esta tierra que es nuestra casa común”, caviló.

Finalmente instó a la conversión y a cuidar más de “nuestros bosques”.

A continuación Departamento 19 reproduce la lectura del día tomada del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

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