Casi 300 refugiados rohinyás desembarcan en Indonesia tras meses en alta mar

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Unas 30 personas fallecieron durante el viaje y fueron arrojadas al mar

Yakarta – Un barco con 297 refugiados rohinyás llegó a primera mañana de este lunes a la costa de Aceh, al norte de la isla indonesia de Sumatra, tras vagar a la deriva en alta mar durante varios meses, informaron fuentes locales.

En el frágil barco de madera viajaban 102 hombres, 181 mujeres y 14 niños de esta etnia predominantemente musulmana originaria de Birmania (Myanmar), donde sufren persecución desde hace decenios, señaló a Efe Rima Shah Putra, director de la ONG local Yayasan Geutanyoe, que está trabajando con los refugiados.

Según Shah Putra, el barco se dirigía a Malasia, destino habitual de los refugiados rohinyás, y durante la larga travesía 30 personas fallecieron y fueron arrojadas al mar.

Los supervivientes fueron evacuados a un centro de la localidad de Lhokseumawe tras el desembarco, mientras que dos de ellos fueron ingresados inmediatamente en un hospital por la Cruz Roja indonesia, indicó el director de la ONG indonesia.

Una larga travesía

Según Chris Lewa, fundadora de la ONG Arakan Project, que lleva años estudiando los flujos migratorios de los rohinyás, los refugiados procedían un barco más grande, con 800 personas procedentes de los campos de Bangladés donde se hacinan casi un millón de rohinyás expulsados de Birmania (Myanmar), y trataban de emigrar a Malasia.

«Esta nave nodriza no pudo encontrar la manera de desembarcar en Malasia, ya que se lo impidieron varias veces las fuerzas de seguridad de Tailandia y de Malasia. Entonces dividió a sus pasajeros para desembarcar en varias embarcaciones más pequeñas», señala Lewa.

Según la investigadora, otros cuatro barcos lograron desembarcar entre junio y julio en Malasia e Indonesia y «con suerte, este grupo de 297 es el último» que quedaba en alta mar.

Además, Lewa explica que los refugiados estuvieron tanto tiempo a la deriva «como consecuencia de las restricciones de movimientos impuestas por la COVID-19 y haber sido empujados de vuelta a alta mar, pero también porque los traficantes los mantuvieron como rehenes en alta mar hasta que todos pagaran sus viajes».

Crisis de refugiados en 2015

Estos rescates recuerdan a la crisis de refugiados de 2015, cuando miles de rohinyás quedaron a la deriva en barcos durante semanas después de que las autoridades de Tailandia y Malasia desmantelaran las redes de tráfico de personas que los transportaban a dichos países desde Birmania.

Las guardas costeras tailandesa, malasia e indonesia impidieron en un principio el desembarco de aquellas embarcaciones en sus respectivas costas, pero un grupo de pescadores de Aceh rescató a varios barcos, en contra de la prohibición expresa de la Marina indonesia, y finalmente las autoridades de la región accedieron a permitir la llegada de los refugiados.

Perseguidos en Birmania

La inmensa mayoría de rohinyás son apátridas a los que el Gobierno birmano arrebató la ciudadanía a principios de los años noventa y ha sometido durante decenios a un régimen de discriminación por considerarlos inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés, a pesar de que llevan generaciones viviendo en el estado de Arakán (en el oeste de Birmania).

En agosto de 2017, el ejército birmano lanzó una campaña militar contra la población rohinyá en el norte de Arakán (Rakáin), por la que su gobierno se enfrenta a una acusación de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

El brutal operativo militar motivó el éxodo de más de 725,000 refugiados a la vecina Bangladés, donde continúan hacinados, junto a otros rohinyás que huyeron en anteriores oleadas de violencia, en el mayor complejo de campos de refugiados del mundo.

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