Cerrar puertos es inaceptable, dice el cura que asiste a migrantes en el mar

0
633

Roma.- Con su alzacuellos, don Mattia Ferrari destaca entre la tripulación del barco «Mare Jonio», al que se ha subido para asistir a los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo central, pues cree que cerrarles las puertas de Europa es «inaceptable».

Este sacerdote, de 25 años y de Módena (norte de Italia), se encuentra en estos momentos lejos de su parroquia habitual, concretamente navegando en aguas internacionales frente a la convulsa Libia, explica a Efe por mensajería, pues la cobertura en alta mar a menudo da problemas.

Ha decidido enrolarse como capellán en el «Mare Jonio», nave fletada por la plataforma Mediterranea Saving Humans, para controlar la situación en un Mediterráneo central del que poco a poco han ido desapareciendo los barcos humanitarios que salvaban vidas.

«Cumplimos una acción de testigo, control, denuncia y salvamento en el caso en que encontremos inmigrantes a la deriva», dice este joven cura, vicepárroco del municipio modenés de Nonantola.

Don Mattia insiste en que forma parte de la tripulación de esta embarcación, que ha sufrido varios bloqueos por parte de las autoridades italianas: «Hago lo mismo que hacen los demás, vigilamos el mar y vivimos como una gran familia», sostiene.

Aunque entre sus deberes a bordo también figuran el rezo del Rosario y la celebración de misa.

Él es uno de los rostros visibles de una Iglesia católica preocupada por las muertes en el Mediterráneo y por la situación de los muchos inmigrantes que se aventuran a cruzar sus aguas hacia Europa, a los que el propio papa Francisco alude frecuentemente.

De hecho, afirma que su «misión» cuenta con el beneplácito del director de la fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal italiana (CEI), Giovanni De Robertis, entre otras autoridades eclesiásticas.

La idea de embarcar a un cura fue del activista Luca Casarini y del arzobispo de Palermo (isla italiana de Sicilia), Corrado Lorefice, y finalmente el elegido para ello fue don Mattia, por su relación con varias organizaciones que forman parte de Mediterranea y sus contactos con los inmigrantes.

«No podía rechazarlo porque tengo muchos amigos inmigrantes y he tocado con mis manos el dolor y el sufrimiento que vivieron en Libia y en el mar, donde vieron morir a amigos y parientes», asegura.

No corren buenos tiempos para los rescates en el mar, pues se han cerrado puertos a los inmigrantes salvados por las ONG, como el caso de una Italia en la que rigen al respecto las tesis del ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini.

Unas políticas que el sacerdote rechaza sin paliativos: «El lema ‘puertos cerrados’ es inaceptable», zanja.

En primer lugar por una cuestión de «humanidad», de no dejar a nadie a merced de las olas, pero también de «justicia», dados los estragos que el colonialismo provocó en el continente africano a lo largo de la historia.

«Nosotros hemos explotado África, depredado sus materias primas, hemos apoyado gobiernos que no defendían los derechos de la gente y seguimos haciéndolo. ¿Y ahora a aquellos a los que obligamos a partir para no morir llegan aquí les rechazamos?», critica.

«Es necesario redescubrir que formamos parte de una gran familia humana en la que todos somos ciudadanos del mundo», apunta parafraseando al papa y santo Juan XXIII.

A su juicio, «los problemas que están surgiendo son la consecuencia de cinco siglos de colonialismo y neocolonialismo de los que ahora se pagan las consecuencias».

Destaca que la situación será afrontada con éxito «solo si se decide hacer frente a estos problemas conjuntamente».

«Por lo tanto, los gobiernos deberían coordinarse y reconocer que son parte de una única y gran comunidad mundial y que lo que está ocurriendo en África es culpa de Europa», recomienda «humildemente» don Mattia, «como un pequeño sacerdote de periferia». 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here