Cinco millones de indocumentados tienen trabajos considerados «esenciales»

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El mexicano Max Rodarte, de 36 años y quien trabaja en el ramo de la construcción, acude al trabajo totalmente cubierto en Phoenix, Arizona. EFE/Beatriz Limón/Archivo

Nueva York – Cinco millones de indocumentados, casi 3 de 4 en labores consideradas esenciales durante la pandemia de la covid-19, laboran en hospitales, en campos agrícolas u otros empleos cruciales para la recuperación del país tras la pandemia y deben ser protegidos por la Administración del presidente Joe Biden, afirma este martes el Center for American Progress (CAP).

El centro ha hecho un llamado a la nueva Administración y al Congreso a aprobar una legislación -incluyendo obtener la ciudadanía- que proteja a estos inmigrantes, que han sido críticos para mantener la economía y salud del país durante la pandemia y siguen siendo un factor clave para la recuperación tras la crisis creada por la epidemia.

En su primer día como presidente, el demócrata presentó los detalles de un proyecto de ley que se estima beneficiaría a 11 millones de indocumentados que podrían legalizar su estatus en el país, pero ya ha enfrentado críticas de republicanos en el Congreso, donde aún no ha llegado la propuesta.

De acuerdo con los datos del Centro, de los 5 millones de trabajadores indocumentados, cerca de 1,6 millones trabajan en la construcción de infraestructura indispensable para generar energía renovable, acceso a internet, puentes o desarrollo de viviendas, entre muchos otros necesarios para la recuperación de la economía.

También señalan que alrededor de 1,7 millones están en la cadena de distribución de alimentos, que facilitan que la comida llegue a las mesas de millones de hogares, y que muchos de estos indocumentados han sucumbido a la pandemia.

Otro grupo de inmigrantes, unos 142.000, están dedicados al cuidado de enfermos, ancianos, discapacitados u otros seres queridos de millones de estadounidenses, que necesitan de éstos para poder trabajar y aportar a la recuperación de la economía.

Los datos destacan también que unos 346.000 trabajan ya sea como proveedores de salud u otras labores necesarias para que hospitales, médicos y laboratorios continúen operando, limpiando las habitaciones de pacientes de la covid-19 o sirviendo comidas, expuestos por igual al virus que el personal médico.

El Centro recuerda que estos trabajos que ocupan los indocumentados fueron considerados «esenciales» en un memorando del Departamento de Seguridad Nacional el pasado diciembre que destaca que «la capacidad de estos trabajadores para realizar su trabajo con seguridad es crucial para la nación mantener su resilencia para funciones críticas».