Convierte el plástico en arte para alertar sobre la contaminación del océano

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Fotografía cedida por la organización Washed Ashore en la que se registró una obra de su fundadora y directora artística, Angela Haseltine Pozzi, titulada "la tiburón plateada Sylvia", hecha con botellas y desechos plásticos recogidos en las playas de Bandon (Oregón, EE.UU.). EFE/Washed Ashore

Portland (EEUU) – Las extensas playas de la costa de Oregón son generosas en parajes salvajes que conservan su estado natural perfilado por el clima y el viento, sin embargo no están exentas del plástico, el mismo que una escultora decidió transformar en obras para alertar sobre la contaminación global del mar.

«Lo más perturbador que encuentro en el mar y en la playa son botellas de detergente y botellas de lejía con marcas de mordidas gigantes. Son pruebas claras de que los peces y animales marinos están ingiriendo productos tóxicos», dijo a Efe la artista Angela Haseltine Pozzi.

La también profesora, nacida en Portland (Oregón), es la fundadora y directora artística de la organización Washed Ashore, que educa para combatir la contaminación de los océanos y, en esa misión, realiza exhibiciones itinerantes con esculturas de criaturas marinas hechas de botellas y todo tipo de artilugios de plástico.

«Nuestra idea es generar cambios positivos en los hábitos de los consumidores, ya que somos conscientes de la necesidad del uso del plástico para algunos productos críticos cómo los equipos médicos, pero un cambio en las actitudes puede generar un impacto muy positivo en la contaminación», destacó la artista.

Su proyecto comenzó en 2010 reuniendo a su pequeña comunidad de la ciudad de Bandon, en Oregón, con la idea de limpiar las playas. Al día de hoy más de 10.000 voluntarios han recolectado más de 28 toneladas de desechos plásticos que se han convertido en 80 esculturas de animales amenazados y afectados por la contaminación marina.

«Pequeños trozos de plástico se están convirtiendo en parte de la arena de las playas, lo que supone que generaciones futuras nunca conocerán playas vírgenes a menos que los consumidores cambien sus hábitos», alertó Pozzi, quien como directora artística es la responsable del diseño y creación de las obras.

Con una muestra permanente en Bandon, donde la organización tiene su sede, la artista dice que investiga profundamente acerca de cada animal que esculpe para poder entenderlos bien «y ser su voz».

Las esculturas pueden llegar a medir hasta 5 metros de altura y están elaboradas, entre otros, con tapones de plástico, gorras de béisbol, cepillos de dientes o partes de un antiguo cuarto de baño. Todos ellos desechos que han sido recogidos del mar y playas.

Figuras como un dragón gigante, con un enorme cuello hecho con ventosas de aspiradoras, o una medusa esculpida con pelotas de golf, así como pájaros o tiburones gigantes hechos de chanclas de playa y mecheros de plástico, son algunas de las obras que se han podido ver en todo EEUU.

Para la artista, una de las esculturas mas representativas que ha hecho es una estrella de mar de unos 2 metros de ancho elaborada con botellas de plástico consumidas en los Juegos Olímpicos de Verano China 2008 y que aún siguen llegando hasta las playas de Oregón.

La obra, dijo, es un claro ejemplo de la contaminación que se genera a causa de la costumbre de «usar y tirar», en este caso las tan socorridas botellas de agua que «tardan en destruirse miles de años».

De acuerdo al proyecto The Ocean Cleanup, que organiza acciones para limpiar los mares, en la actualidad hay 5 billones (en inglés 5 trillones) de pedazos de plástico en los océanos del planeta.

Jenna Jambeck, exploradora y profesora de la Universidad de Georgia, dijo a Efe que el problema de esta contaminación marina es «realmente preocupante», ya que, asegura, «nos estamos ahogando en basura plástica» y necesitamos «medidas urgentes para frenarlo».

Según datos de la Coalición de la Polución de Plástico (PPC, por sus siglas en inglés), desde los años 70 se han producido a nivel global más de 8,3 millones de toneladas métricas de plástico y ello ha producido tal contaminación del medioambiente que se estima que en la actualidad los seres vivos del planeta beben, comen y respiran ese plástico en forma de micro partículas.

Aunque Haseltine no pierde la esperanza, advierte que hasta que los hábitos de consumo no cambien la contaminación de los océanos continuará, y sugiere que los gobiernos apoyen y financien la innovación de cara al consumo de productos biodegradables y compostables.

El Zoológico de Portland expondrá una muestra de estas esculturas del 24 de enero al 27 de septiembre de 2020.

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