Cuarentena balsámica en España para la olímpica panameña Carolena Carstens

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la taekwondista panameña Carolea Carstens (rojo). EFE/Elvira Urquijo A/Archivo

Madrid – Con solo 24 años ya tiene en su historial la participación en dos Juegos Olímpicos, los de 2012 y 2016. Ahora, confinada en su casa de Palma de Mallorca (España) por la pandemia de coronavirus, la taekwondista panameña Carolea Carstens aprovecha para digerir con tiempo y sin dramatismo la decepción de haberse quedado fuera de los de Tokio 2020.

«Es difícil de asumir. Estoy aquí en España para entrenar, para obtener mejores resultados, y obviamente la meta eran los Juegos Olímpicos. Es la primera vez en mi carrera que me quedo fuera y ha sido un golpe muy fuerte», dijo a EFE la deportista, que hace una semana estuvo a un solo paso, a un solo combate, de ser olímpica de nuevo.

Residente desde hace seis años en Mallorca, donde se prepara en la escuela de Juan Antonio Ramos y Brigitte Yagüe -subcampeona en Londres 2012-, Carstens perdió en semifinales de -57 kg con la chilena Fernanda Aguirre en el preolímpico panamericano disputado la semana pasada en Costa Rica. Aguirre, que ya la había ganado en los Juegos Panamericanos de 2019 en Lima, se quedó con la plaza olímpica solo disponible para las finalistas.

«Ella es muy buena. En Lima yo estaba lesionada y tuve 5 minutos para preparar la repesca con ella. Pero en Costa Rica estaba muy preparada, me sentía muy bien y el combate fue muy ajustado, al final pudimos haber pedido la tarjeta para ir al punto de oro… Me duele mucho no haberme clasificado. Por mí, por mi país, por mi familia», lamentó.

Sus padres, él estadounidense y ella panameña, viajaron a Costa Rica a verla. Perder con ellos en la grada «duele ocho veces más». También sabe que en Panamá, donde está becada por el Comité Olímpico y el Gobierno, «esperan mucho» de ella y que esta vez no pudo darles la plaza olímpica.

Por eso, la taekwondista aprovecha la cuarentena para «revisar los combates y también para descansar la mente» porque «el golpe ha sido muy duro».

Carolena está convencida de que «hay que mirar hacia delante porque los Juegos Olímpicos son lo más importante, pero no lo son todo». Ya se ha marcado su siguiente objetivo, el próximo Panamericano de taekwondo, en el que intentará proclamarse por tercera vez la mejor del continente en su categoría.

Durante su estancia en Costa Rica comenzó a escuchar las noticias que llegaban desde España sobre el coronavirus. Llamó a su compañera de piso para que comprase algunos alimentos básicos y enseguida supo de las aglomeraciones en las tiendas.

«Apoyo totalmente la obligación de quedarse en casa. Es muy importante para la salud», dijo, pero pidió a los ciudadanos de España, de Panamá, de todas partes, «que no se vuelvan locos vaciando los supermercados».

Carolena regresó a España el viernes 13. Desde el día siguiente está aislada en su casa, un apartamento compartido, para cumplir con el estado de alarma decretado por el Gobierno para contener la propagación de la pandemia. «No cuento los días. Solo descanso, hago estiramientos. Pero desde el lunes comenzaré el trabajo físico en casa».

Su intención es seguir en Mallorca hasta que termine su carrera deportiva. «Es uno de los mejores sitios para entrenar en el mundo», dijo sobre el Club Élite Ramos-Briggite. Ambos son «su familia» en España. Desde su aislamiento, habla a diario con ellos y con sus compañeros de escuela, entre los que a menudo hay taekwondistas de otros países latinoamericanos: los de México, República Dominicana y Puerto Rico han sido compañeros recientes, como ahora lo son los de Gabón.

Con Briggite Yagüe combatió en los Juegos de Londres 2012. Cuando la panameña, con solo 16 años, fue la competidora más joven en su deporte y la española, ya con 31, llegó a la cumbre de su carrera con la plata olímpica. «Nos reímos mucho recordado aquel combate. Yo llegué con mucha confianza… hasta que me desenfoqué».

Ahora, con solo 24 años, Carstens tiene tiempo de volver a enfocar su carrera más allá de los Juegos de Tokio, «si es que se celebran», como dice ella. En París tendrá 28, aún tres menos que los que tenía su entrenadora Yagüe cuando piso el podio olímpico.

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