Ciudad de México.- Mirna Medina y un grupo de mujeres sale a buscar «tesoros» en los terrenos de Sinaloa, noroeste de México. Se llaman Las Rastreadoras del Fuerte y esos «tesoros» son su hijo Roberto y los de muchas otras madres, cuya lucha está plasmada en el documental “Te nombré en el silencio”, que se estrena este jueves.

“Es doloroso tener que decir que estamos caminando sobre muertos”, dice Medina en un fragmento del documental, del director José María Espinosa, disponible ahora en salas mexicanas.

El realizador cuenta en entrevista con Efe que conoció a Mirna después de que un grupo de periodistas y activistas lo pusieran en contacto con ella, pues estaba interesado en hacer un cortometraje documental sobre la normalización de la violencia.

“Hicimos la entrevista y fue un ‘shock’ emocional ya no estar recibiendo la información de terceros sino viendo a Mirna a los ojos y sintiendo esta pérdida y dolor profundo que te sacude por dentro”, cuenta el director.

Esa sensación que vivió Espinosa al conocer a Mirna la siente el espectador en los primeros minutos del documental cuando un grito desgarrador inunda la escena en la que se observa a esta madre encontrando por primera vez una parte de su hijo Roberto Corrales, quien desapareció en 2014.

Mirna se embarcó en la búsqueda de su hijo por sus propios medios debido a la negligencia de las autoridades y a su indiferencia ante la violencia que vive el país, que en la actualidad está cerca de los 100.000 desaparecidos, según el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada.

Antes de llegar a algunos restos de Roberto, Mirna desenterró los de 92 personas acompañada de otras madres y, aunque ahora su camiseta de rastreadora dice: “promesa cumplida”, sigue trabajando por aquellas que portan la camiseta que dice “hasta encontrarte”, pues aún no llegan a sus «tesoros» y el de ella sigue incompleto.

UNA ESPERANZA FRENTE AL HORROR

La sensibilidad que José María Espinosa le mostró a Mirna en el primer encuentro que tuvieron le dio a ella la certeza de que su historia estaría en buenas manos si se la confiaba a él.

“Cuando lo escuché hacer las entrevistas me dio mucha esperanza y mucho gusto que hubiera alguien que se sensibilizara y decidimos darle la oportunidad y nos gustó, lo adoptamos y ahora ya es parte de la familia de las rastreadoras”, cuenta Medina.

En esta familia, las madres comparten un enorme dolor que resulta indescriptible para quienes no lo han vivido, y al mismo tiempo son un ejemplo de dignidad, lucha, resiliencia y fuerza para el resto de la sociedad.

“Cuando nosotros comenzamos y se hablaba del tema de desaparecidos nos revictimizaban, la gente decía, ‘por algo se lo llevaron, algo andaba haciendo, se lo merecía’. Entonces  gracias al trabajo que hemos venido haciendo y sensibilizando junto con los medios de comunicación que ponen nuestro trabajo muy en alto han dejado de revictimizar”, cuenta Mirna.

Por eso, la mujer acepta que han habido mejoras y espera que el documental también sirva para compartir su experiencia con otros grupos de rastreadoras que se encuentran en todo lo largo del país y que enfrentan contextos distintos en cuestiones de violencia.

Pero si algo se ha resaltado del documental es la capacidad de mostrar luz donde hay mucha oscuridad y eso, cuenta el director, es de lo que se siente más orgulloso.

“Esa dualidad estaba ahí donde puse el lente, no es algo que se creó. Hay un dolor profundo y una carga, pero también está la ligereza, esta luminosidad en la que ellas todavía pueden tomarse unas cervezas, contar chistes colorados, ir aquí y allá, tener ese movimiento y vitalidad que es algo totalmente de ellas, son sus vidas y sus personalidades”, cuenta el director.

Espinosa vivió esa misma ola de emociones al estar cerca de todas esas madres que incluso ya lo han adoptado como un hijo.

“Esta lucha que iniciamos por Roberto ha dejado huella y ha sido ejemplo para muchas familias y a veces, yo que soy creyente de Dios, siento que él me eligió para esto, me quitó a mi hijo pero me ha regresado varios, aquí tengo uno, a Chema (el director). Que Dios me cuide a Roberto allá donde esté y cuando sea el momento que me regrese lo que queda de él, pero por ahora seguiremos buscando hasta encontrarlo”, finaliza Mirna.