Miami – Líderes empresariales, religiosos y de derechos civiles exigieron este jueves al gobernador de Florida, Ron DeSantis, que deje de usar a los menores inmigrantes como «arma política» y suspenda su orden ejecutiva que busca cerrar albergues que acogen a niños indocumentados que llegan al país sin sus padres.

El arzobispo católico de Miami, Thomas Wenski, fue muy duro con DeSantis y dijo que su intento de cerrar los albergues que acogen a los menores inmigrantes que llegan al país sin la compañía de sus padres o tutor legal es un «nuevo extremo» en la carrera política del republicano.

Se sumó a sus críticas el empresario Mike Fernández, antiguo importante donante a las campañas políticas de candidatos conservadores, quien dijo a Efe que los menores inmigrantes que llegan ahora al país no dejan de ser «niños» y no deben formar parte de las disputas políticas.

Wenski criticó con especial vehemencia el «teatro político» que el gobernador, en su opinión, montó el pasado lunes cuando se reunió en el Museo de la Diáspora Cubana de Miami con varios inmigrantes que participaron en la operación Pedro Pan, por la que miles de niños cubanos llegaron al país a inicios de la década de 1960 en su huida del régimen castrista.

El arzobispo dijo que, aunque ese evento en el que DeSantis defendió su orden administrativa que busca cerrar los albergues de inmigrantes menores, demostró que el gobernador tiene una «poderosa máquina» política en Miami, pero que este «acoso» a los niños también dejó ver su «debilidad».

CERRAR LOS ALBERGUES

El origen de las críticas está la orden ejecutiva aprobada por DeSantis que elimina los fondos estatales a cualquier agencia, incluida Caridades Católicas, que brinde servicios a niños inmigrantes indocumentados no acompañados.

Todo como parte de su batalla política contra la Administración del presidente, Joe Biden, y sus políticas migratorias, y por la proximidad de las elecciones intermedias de 2022, en las que espera ser reelegido.

Si bien la constitucionalidad de esta acción está siendo apelada actualmente en la corte, los líderes del estado de Florida están debatiendo los proyectos de ley SB 1808 y HB 1355, que prohibirían los contratos del gobierno estatal y de los locales con empresas que brinden transporte a menores no acompañados.

El arzobispo lamentó que el gobernador dijese que era «repugnante» cualquier comparación entre la Operación Pedro Pan y la actual ayuda a los menores que llegan ahora al país, en su mayoría centroamericanos.

«Los niños son niños y ninguno de ellos debe ser considerado como repugnante, y mucho menos por un funcionario público», lamentó.

Fernández dijo que da «pena» que el republicano use a los antiguos niños de Pedro Pan como escudo político y demuestra su «nivel» y lo bajo que puede caer alguien para «ganar unas elecciones» y buscar el voto de personas que sienten «odio» hacia los inmigrantes.

«Yo no respeto a nadie que pueda usar a un niño para avanzar su agenda política y el poco que tenía ya por él se desvaneció», aseguró a Efe el empresario, quien en su intervención pidió mayor generosidad en las políticas migratorias, como las que hicieron en los años sesenta de Miami el Ellis Island del sur, en referencia a la isla neoyorquina por la que durante décadas llegaron migrantes a EE.UU.

LOS NIÑOS NO PUEDEN SER UN «ARMA POLÍTICA»

Al igual que Fernández, el expresidente del centro universitario Miami Dade College Eduardo Padrón, uno de los llegados desde Cuba con Pedro Pan, tuvo duras palabras para el gobernador, al que pidió que el «sentido común» y el de «humanidad» prevalezcan en este momento.

«Estamos muy preocupados por las iniciativas que se discuten en la capital (de Florida), que son un ataque directo a la comunidad inmigrante de los EE.UU.», dijo el influyente educador. «No permitamos que los niños se conviertan en un arma política».

La polémica se desató recientemente después de que varios grupos mandaran una carta al gobernador en la que pedían el fin de estas políticas y tras un editorial firmado por el arzobispo que tenía por título «Por qué el gobernador persigue a los niños» y en el que criticaba la actitud de DeSantis y comparó a estos menores no acompañados con los Pedro Pan.

Pero DeSantis rechazó la comparación y viajó el pasado lunes a Miami donde, acompañado de antiguos niños de la Operación Pedro Pan, volvió a defender sus políticas, lo que encendió todavía más las críticas de sus opositores en este tema.