El título de Djokovic confirma el letargo de la nueva generación

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EFE/EPA/DAVE HUNT

Melbourne (Australia) – La novena corona del serbio Novak Djokovic en el Abierto de Australia sirvió de evidencia para confirmar el letargo de una nueva generación liderada por el ruso Daniil Medvedev, el griego Stefanos Tsitsipas y el alemán Alexander Zverev, que se muestran incapaces de asaltar el dominio compartido por el balcánico, el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer en torneos del Grand Slam.

Tan sólo el austriaco Dominic Thiem consiguió hacerse con la única corona ‘major’ que se le escapó al ‘Big 3’ en los últimos dieciséis años, y llegó en una edición atípica del Abierto de Estados Unidos (2020) que no contó con la participación del balear, por la pandemia, y del tenista de Basilea, por lesión.

El escenario no podía ser más favorable para los estandartes de la nueva generación después de que el vigente campeón Djokovic llegara con dudas en el plano mental por su surrealista eliminación del Abierto de Estados tras golpear con una pelota a una juez de línea, y con un Nadal a medias como consecuencia de la lesión sufrida en la espalda en la semana previa al arranque del torneo.

El moscovita Medvedev, quien llegó como vigente campeón de las Finales ATP y de la Copa ATP con Rusia, era el mejor colocado para asaltar el viejo orden; pero tanto Thiem como Zverev también llegaban con grandes expectativas por sus condiciones de vigente campeón y finalista del último grande disputado sobre superficie dura.

La realidad fue que el que más se acercó, Medvedev, estuvo siempre muy alejado en la final ante un Djokovic que lo retuvo maniatado durante los tres escuetos sets y que le mermó mentalmente de tal manera que acabó destrozando su raqueta contra el suelo.

El ruso, que de haber ganado habría superado al balear como número dos mundial, dejó escapar la oportunidad de convertirse en el primer tenista en los últimos quince años en ocupar una de las dos primeras plazas en la lista ATP más allá de Federer, Djokovic, Nadal y el británico Andy Murray.

El propio Djokovic argumentó en rueda de prensa que tanto él como sus compañeros de profesión Nadal y Federer simplemente habían gestionado muy bien cómo sacar su mejor tenis en este tipo de eventos.

Su entrenador, el croata Goran Ivanisevic, fue más rotundo al afirmar que la nueva generación se cree que acumula mucho conocimiento cuando en realidad no sabe nada.

“La diferencia es que estos tres jugadores (Djokovic, Nadal y Federer) han sido valientes a la hora de introducir nuevos elementos en sus juegos para mejorar y no quedarse estancados”, explicó en la rueda de prensa posterior a la final.

El ex número uno y preparador de Djokovic también incidió en que tanto Nadal como su pupilo estarán por delante de Federer al final de sus carreras en la lucha por el mayor número de títulos Grand Slam.

“Nadal ganará un Roland Garros más seguro, y puede que dos también. Creo firmemente en que los dos estarán por delante de Federer al final”, agregó.

Estas palabras fueron pronunciadas diez minutos antes de que el flamante campeón en Melbourne Park anunciara la principal novedad que introducirá en un calendario que se centrará principalmente en las competiciones ‘major’ como consecuencia tanto de su edad como de la pandemia.

“Tengo que diseñar mi calendario más inteligentemente conforme pasan los años y voy a poner el foco en los Grand Slams. El hecho de que no pueda traer a mi familia conmigo por el circuito como consecuencia de la pandemia es otra de las razones que me ha llevado a modificar mi calendario”, aseguró el ganador de nueve títulos a orillas del Yarra.

Esta declaración de intenciones dejará a Nadal y a Federer, que anunció su eminente vuelta tras su lesión de rodilla, sin margen de error a la hora de encarar las citas de Roland Garros y Wimbledon, respectivamente, dado que serán una de sus últimas balas por agrandar una distancia que a día de hoy es de dos títulos: el español y el suizo cuentan con 20, mientras que el serbio reúne 18.

Aunque los principales damnificados serán los fallidos líderes de la nueva generación que tendrán que someterse a un esfuerzo mayor para levantar el que sería el primer ‘slam’ en sus vitrinas dado que los tres grandes han comenzado el sprint final por determinar quien es el más grande.