En un país budista, los católicos tailandeses aguardan con fervor al papa

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Bangkok.- En un país mayoritariamente budista, la pequeña y cohesionada minoría católica de Tailandia aguarda con fervor al papa Francisco, que visitará el reino la semana que viene en una gira que también incluye Japón.

Junto al transitado río Chao Phraya se encuentra una de las congregaciones católicas más antiguas de la capital, descendientes lejanos de inmigrantes portugueses y chinos en el antiguo reino de Siam (actual Tailandia), en torno a la iglesia de Santa Cruz.

Esta comunidad, conocida como Kudeejeen, está formada por unos 1.800 católicos que conviven con otros vecinos budistas y musulmanes. En toda Tailandia hay más de 388.000 católicos, que representan aproximadamente el 0,58 % de la población.

«Emocionada… muy emocionada», explica a Efe Vararunee, una feligresa de 35 años de la comunidad, al expresar que asistirá a la misa que el pontífice celebrará en el Estadio Nacional el próximo jueves.

IGLESIAS ENTRE ESTUPAS BUDISTAS Y MEZQUITAS

De noche, la iglesia iluminada se puede observar desde la otra orilla del río, cerca de un templo budista cuya estupa también centellea bajo luces artificiales y no lejos de una mezquita musulmana.

En una cabaña de madera, algunos miembros de la comunidad comparten una cena tailandesa después de haber confeccionado estrellas de colores para adornar en Navidad la iglesia, donde unos fieles rezan el Ángelus.

Vararunee, madre de tres hijos, explica que pertenece a la sexta generación de unos «militares portugueses» a los que el rey Tailandés Taksin cedió los terrenos donde se asienta su comunidad a finales del siglo XVIII en pago a sus servicios.

Chinos católicos también se mudaron a Kudeejeen, donde dejaron su impronta en la estética de las casas.

La feligresa tailandesa está orgullosa de sus ancestros portugueses, pero reconoce que de la cultura ibérica conservan, además de la religión, pocas cosas como la palabra «avo» para abuelo y unas magdalenas hechas con harina, azúcar y huevo de pato.

No hay que olvidar que los portugueses también llevaron la guindilla (chile) originaria de América a Tailandia, donde ahora es parte esencial de su gastronomía.

DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

Según Vararunee, a veces hay «malentendidos» con los musulmanes y los budistas por las diferentes creencias, pero que siempre los resuelven con paciencia y buena voluntad.

La tailandesa se muestra emocionada y feliz ante la visita del papa, que llega a Tailandia en «peregrinaje por la paz y para promocionar el diálogo interreligioso», según un comunicado del Vaticano.

La cabeza visible de la Iglesia católica llega el miércoles a Bangkok, donde un coro de cuatro argentinos compatriotas suyos y tres colombianos le cantarán en español y será agasajado con dos túnicas de seda tailandesa bordadas a mano por monjas del Sagrado Corazón de la capital.

En su visita hasta el sábado, mantendrá audiencias con el rey tailandés, Vajiralongkorn; el primer ministro, Prayut Chan-ocha, y el patriarca de la sangha budista, Ariyavongsagatanana.

El jueves celebrará una misa en el Estadio Nacional, donde se permitirá la entrada a 50.000 personas, y oficiará otro servicio religioso al día siguiente en la catedral de la Asunción, donde se encuentran ya los dos papamóviles que le servirán para moverse en la capital.

LA HUELLA DE LOS PORTUGUESES

La visita de Jorge Bergoglio también conmemora el 350 aniversario de la primera misión dependiente directamente del Vaticano bajo el papa Clemente IX en 1669.

Antes de esta fecha, los misioneros católicos dependían de Portugal, que envió a sus primeros emisarios al reino de Ayutthaya en el siglo XVI tras establecer una colonia en Malaca (actual Malasia) para comerciar con las especias de oriente.

Más adelante, a los religiosos portugueses se les unieron españoles y franceses e incluso cristianos procedentes de Japón, Camboya o la actual Vietnam que dependían de la protección del monarca.

El sacerdote tailandés Pedro Chetha Chaiyades, de 53 años, es descendiente de católicos vietnamitas y aún recuerda la visita del papa Juan Pablo II a Tailandia hace 35 años.

«Entonces tenía 17 años y estaba en el seminario», explica a Efe junto a la catedral de la Asunción en Bangkok.

Pedro Chetha, que se ordenó sacerdote hace 26 años, dice que el papa Francisco llevará un mensaje de paz a Tailandia y a todos los seres humanos.

El religioso recuerda que en el colegio convivía con otros niños budistas y musulmanes y asegura que hay fraternidad entre los tailandeses, sin importar la religión que profesen.

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