
Tegucigalpa – Santos Núñez es un ciudadano de 66 años y en todo ese tiempo dijo que nunca vio una sequía tan prolongada y con efectos devastadores como en la actualidad.
Residente en la aldea Tegucigalpita del municipio de San Antonio de Flores, Choluteca, este sexagenario señaló que “estamos muertos en vida”.
Refirió que la falta de lluvias en ese sector provocó pérdidas de cultivos, por ende hace falta comida.
Sin embargo, el problema se agrava ante la falta de recursos por las pérdidas de las cosechas y los altos costos de la canasta básica.
“Estamos muertos en vida”, exclamó al tiempo que clamó por ayuda urgente para no morir de hambre.
La crisis por sequía se enmarca en el impacto del fenómeno El Niño “Godzilla”, que ha generado déficits de lluvia de hasta un 40 % en varias regiones del país, incluyendo el Distrito Central.
De enero a junio de 2026 se registraron en promedio 259 milímetros de precipitación en la capital, el acumulado más bajo en años recientes.
Expertos y autoridades han advertido que, si no llueve de forma significativa en los próximos meses, el primer semestre de 2027 podría ser igual o más difícil que el actual, ya que las reservas no alcanzarán para cubrir la demanda normal.
En ese contexto, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco) elevó a Alerta Amarilla a 75 municipios que previamente permanecían en Alerta Verde por sequía.
Así lo confirmó el ministro de Copeco, Reinaldo Sánchez, quien detalló que de los 144 municipios en observación, un total de 49 pasaron a Alerta Verde.
Copeco detalló que el retraso de las lluvias ha ocasionado déficits acumulados de precipitación entre 100 y 200 milímetros, afectando principalmente la disponibilidad de agua para el consumo animal en distintas regiones del país.
El sur de Honduras como parte de la franja denominada corredor seco, es una de las regiones más azotadas por la sequía.
El pasado 11 de junio se declaró oficialmente el inicio del fenómeno climático El Niño, el cual, según los pronósticos, se extenderá hasta inicios del próximo año y tendría una intensidad significativa.
En Honduras, este fenómeno provocará una canícula más prolongada de lo habitual y un déficit de lluvias de hasta un 40 %, afectando principalmente a las comunidades del Corredor Seco, detalló.
Además, El Niño favorecerá una mayor actividad ciclónica en el océano Pacífico cercano a la costa de Centroamérica, mientras que en el Atlántico se prevé una temporada menos activa.
El fenómeno de El Niño (ENOS) es un patrón climático natural caracterizado por el calentamiento inusual de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial.
En términos simples, El Niño favorece las altas temperaturas y una prolongada sequía.
El fenómeno de El Niño consiste en un calentamiento de más de medio grado Celsius de la temperatura promedio en la superficie en el Océano Pacífico, además los vientos que soplan del Este cerca de la superficie marina se debilitan y las lluvias que por lo general se producen sobre Australia, se trasladan al centro del Océano Pacífico sobre las Polinesias.
En Honduras se encuentra en etapa de «Niño Fuerte o Godzila» lo que significa que pese a las actuales lluvias se afronta una temporada de sequía.







