“Estamos sumergidos en la cultura del dinero”, señala la Iglesia Católica en su homilía

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Tegucigalpa – La Iglesia Católica hondureña, lamentó durante la homilía correspondiente al tercer domingo de la cuaresma oficiada por el rector de la Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa, padre Carlomagno Núñez, que “hoy estamos sumergidos en la cultura del dinero, en lugar de emplearlo para ayudar a las personas a crecer y a vivir.

-Hay templos de Dios profanados por las leyes injustas como pasa en nuestra Honduras, por el terrorismo y las guerras, por actos de opresión, por la crueldad”, recriminó.

 Aquí parece que lo que prevalece es la cultura del odio, aquí se nos enseña muchas veces, a hacernos enemigos de los demás, a odiar a los demás, reprochó Núñez.

 Cuántas profanaciones de Dios en sus templos, en los marginados, en los emigrantes, en esos cristianos asesinados cruelmente, apuntó.

Cuestionó que el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo, en un ídolo, las amenazas del mundo actual con su economía globalizada, no es tan solo el capitalismo desenfrenado sino la imparable comercialización, nuestro mundo se ha convertido en un gran mercado en el que se compra y se vende todo

La homilía de este domingo, aludió el pasaje bíblico donde Jesús se enfada entra al templo en Jerusalén y de modo muy llamativo, vuelca mesas, rompe jaulas, desparramando monedas por el suelo.

Núñez refirió que Jesús no encuentra en el templo gente que busca a Dios sino un comercio, entonces haciendo un azote de cordeles, los echó del templo, en un gesto profundamente liberador; Jesús no tolera que se profane el templo y que se manipule a Dios. El templo era una institución incontestable para todos los judíos y atacar el templo, era atacar el corazón del pueblo judío, porque era el centro de su vida religiosa, social y económica y Jesús echó a todos del templo con sus ovejas y bueyes y a los cambistas les esparció las monedas, les volcó la mesa.

Añadió que ese acto de Jesús no se puede interpretar como un acto de violencia y Jesús les dijo, no conviertan en un mercado la casa de mi Padre. Jesús se enfrenta también a un sistema bancario, a los cambistas que ofrecían a los peregrinos que llegaban a Jerusalén la oportunidad de cambiar las monedas para poder pagar el tributo en la moneda legítima, una moneda que el templo mismo acuñaba. Jesús denuncia también el abuso del tributo del templo que era otro medio de explotación del pueblo.

“¿No es esta sed de dinero que lo anima, en la raíz de tanta injusticia en el mundo?”, preguntó el prelado quien acotó cuestionó que “hoy estamos sumergidos en la cultura del dinero, en lugar de emplearlo para ayudar a las personas a crecer y a vivir; el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo, en un ídolo, las amenazas del mundo actual con su economía globalizada, no es tan solo el capitalismo desenfrenado sino la imparable comercialización, nuestro mundo se ha convertido en un gran mercado en el que se compra y se vende todo”.

Agregó que el Jesús que nos revela el evangelio de este domingo, no es un Jesús violento sino serenamente fuerte para devolver al ser humano su libertad y su dignidad, viene a liberar de todas las opresiones. También de la opresión que se hace en nombre de Dios y a ofrecernos un camino de verdadera libertad. Jesús abre un camino de profunda liberación para toda la familia humana.

El religioso refirió que Jesús es increpado por las autoridades del templo para pedirle cuentas de su gesto y Jesús contestó “destruyan este templo y en tres días lo levantaré. Las autoridades interpretaron mal las palabras de Jesús y Juan precisa que Él hablaba del templo de su cuerpo, lo que significa que con Jesús el templo ha caducado.

Jesús viene a decirnos “el verdadero templo soy yo, la presencia de Dios entre ustedes, los hombres y mujeres, soy yo, sé que me van a destruir, me romperán mi cuerpo, pero yo lo reconstruiré en tres días. El verdadero templo es su propio cuerpo y todo su ser humano habitado por Él. Jesús nos convierte a todos nosotros también en templos vivos de Dios”, acotó.

Enfatizó que todo ser humano es templo de Dios, templo vivo, para Jesús todos, sin excepción alguna, somos templo de Dios y San Pablo se lo recuerda a la comunidad de Corinto cuando les dice “no saben ustedes que son templo de Dios y que el espíritu santo habita en ustedes, así que el verdadero lugar del encuentro con Dios no será un templo, el lugar del encuentro con Dios, será todo hombre, será toda mujer, por eso el papa Francisco nos invita siempre a una cultura del encuentro”.

“No tendríamos que convertir nuestras comunidades entonces en un espacio de encuentro fraternal donde a nadie se y le cierren las puertas y donde nadie se sienta excluido; hoy sabemos que Dios sigue siendo profanado en los templos vivos. Hay templos de Dios profanados por las leyes injustas como pasa en nuestra Honduras, por el terrorismo y las guerras, por actos de opresión, por la crueldad, recriminó,

Preguntó que “cuántas profanaciones de los templos de Dios en nuestros países empobrecidos, cuántas profanaciones de Dios en sus templos, en los marginados, en los emigrantes, en esos cristianos asesinados cruelmente como pasa en nuestra Honduras”.

Núñez recalcó que, con ese gesto audaz y provocativo en el templo de Jerusalén, Jesús aparece como un innovador radical de toda religión. Jesús no ha venido a crear una nueva religión sino a abrir el camino del amor y de la comunión para todo ser humano y aquí parece que lo que prevalece es la cultura del odio, aquí se nos enseña muchas veces, a hacernos enemigos de los demás, a odiar a los demás y como templos de Dios, tenemos que entender que la gloria de Dios es que el hombre viva, es que el pobre viva, que todos vivamos, que todos caminemos y hagamos la voluntad de Dios, que a todos se nos den las oportunidades, que nadie quede privado de ningún derecho, puntualizó Núñez.