Expertos piden priorizar la protección a la salud en los flujos migratorios

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San José – Expertos de Costa Rica y Colombia destacaron este miércoles durante un foro los desafíos de administrar los flujos migratorios de manera coordinada, integral, segura e incorporar un especial énfasis en la salud, debido a la crisis de la covid-19.

En el panel titulado «Buenas prácticas, deudas y desafíos en los procesos de integración de la población migrante y refugiada: la experiencia de Costa Rica y Colombia» participaron especialistas en migración y autoridades locales.

La directora general de la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica, Raquel Vargas, expresó en el acto inaugural del evento la importancia de las alianzas regionales y de exponer las buenas prácticas para mejorar la manera de abordar los temas de migración.

«Antes hablábamos de integración, que las personas tengan acceso a la justicia, educación, al trabajo, pero ahora el acceso a la salud es urgente para esta población debido a la pandemia de covid-19. Estamos en un contexto más complicado en el que hablamos que esta población debe tener acceso a vacunas y pruebas PCR, este es el gran reto y deuda pendiente», afirmó Vargas.

Datos citados por las autoridades indican que Costa Rica siempre ha sido un país receptor y de tránsito. En la década de 1970 debido a los conflictos armados en la región centroamericana recibió a población de países vecinos, luego, en el 2002, acogió a colombianos ante el conflicto armado interno y entre el 2010 y 2014 atendió cubanos y extracontinentales.

Actualmente la migración se da en mayores cantidades de venezolanos, haitianos y especialmente de nicaragüenses, al estar el país vecino en una crisis sociopolítica que ha aumentado los flujos migratorios desde el 2018.

Por su parte, la directora del Observatorio de Venezuela, Francesca Ramos, resaltó varios desafíos para Colombia, uno de ellos compartir una frontera «porosa», de 2.218 kilómetros habitada por 12 millones de personas que hace compleja la administración fronteriza.

«Todo esto dentro de un contexto en el cual no tenemos canales diplomáticos y tampoco canales de comunicación entre el Gobierno del presidente (de Colombia) Iván Duque y el régimen de Venezuela, y esto dificulta en la zona de frontera lo que tiene que ver con la gestión migratoria», explicó Ramos.

Datos citados por el organismo indican que actualmente se estima que hay 1,7 millones de venezolanos en Colombia, acrecentado no solamente por la crisis política, sino también por la pérdida del control territorial, la ruina del sistema social, la destrucción del sistema económico y el colapso de la infraestructura de los servicios públicos, en especial por la crisis sanitaria de covid-19.

Para las autoridades, la administración de la migración debe continuar haciéndose de forma coordinada, integral, segura, y bajo la compresión del contexto actual de la pandemia de preservación de la salud y evitar las violaciones a los derechos humanos.

Sin embargo, coincidieron en que tampoco se puede dejar de lado el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional, ejecutar los compromisos políticos, incorporar recursos económicos, humanos y tecnológicos, así como la creación de alianzas con otros países para impulsar puentes humanitarios.

La actividad fue organizada por el Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica, la Fundación Konrad Adenauer, el Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica con el apoyo de la Organización Internacional de las Migraciones.