Familia mexicana enfrenta amarga Navidad por enfermedad terminal de su hija

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Fotografía familiar cedida donde aparece la niña Jennyfer Carachure, de once años, junto a su madre Mayra Yameli López en el Washington University Medical Center en San Louis, Missouri. EFE/Familia Carachure /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS

Chicago (IL) – Una familia mexicana residente de San Louis, Missouri, enfrenta una amarga Navidad después que los médicos dijeran que «ya no se puede hacer nada» para salvar la vida de su hija de once años, que sufre de leucemia.

Jennyfer Carachure, de 11 años regresa este jueves a su casa con un pronóstico desalentador, después de estar luchando contra el cáncer por varios meses en el hospital Washington University Medical Center, sin que los tratamientos la ayudaran a recuperarse.

La menor «está muy débil para ser operada», dijo a Efe Roque Carachure, padre de la menor.

La situación de esta familia originaria del rancho de Pando Loma, estado de Guerrero, México, es aún más precaria.

La pandemia afectó el trabajo de Carachure y el de su esposa Mayra Yamelí López desde el inicio de este año, por lo que ahora los inmigrantes enfrentan una pesadilla con su hija en casa por la falta de recursos económicos.

El hospital en donde estuvo la menor les acaba de enviar una factura por 93.284 dólares, algo que les es imposible pagar, asegura el padre de familia.

Parte de la pesadilla que vive la familia mexicana se debe a que Carachure porta un grillete electrónico puesto por las autoridades de inmigración desde que llegó al país.

Los cinco integrantes de la familia, incluyendo Jennyfer, arribaron a la frontera sur de Estados Unidos el 17 de julio del 2019 pidiendo asilo a causa de la inseguridad en su natal Guerrero.

“Nos venimos al Norte por la inseguridad en esa región y la falta de oportunidades de trabajo,” señala Carachure, de 38 años.

En la frontera, las autoridades de inmigración estadounidenses permitieron a esta familia mexicana ingresar al país.

Sin embargo, al padre de familia le pusieron un grillete de vigilancia en el pie derecho y desde entonces vive bajo supervisión de las autoridades, y la crítica de extraños que no entienden las razones por las que porta este localizador electrónico.

En septiembre pasado, Carachure y López recibieron el permiso de trabajo por ser solicitantes de asilo.

El mexicano asegura que las autoridades de inmigración le dijeron que para quitarle el grillete debería presentar el pasaporte de los cinco miembros de la familia.

Un tramite que no ha podido realizar porque no ha tenido los fondos económicos para pagar los cerca de 400 dólares que costarían todos los pasaportes.

Al no tener aprobada aún su caso de asilo la familia no puede acceder a ayudas del gobierno.

Una cuenta solicitando ayuda para pagar los gastos ha sido establecida en el sitio GoFundMe bajo el nombre de Ángeles de Jennyfer.