Familia por fin cruza la frontera: «Con Trump seguiríamos atorados» en México

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Fotografía personal cedida por el pastor Albert Rivera, del albergue migrante Ágape, donde aparece (de espaldas) mientras se despide de la familia Samaniego antes de cruzar hoy la frontera de México hacia Estados Unidos. EFE/Cortesía Albert Rivera

San Diego (CA) – Tras cerca de dos años de penurias esperando en Tijuana que avanzase su petición de asilo en Estados Unidos, los guatemaltecos Eric Samaniego, su esposa Sylvia y sus cuatro hijos cruzaron hoy la frontera una vez que el presidente, Joe Biden, canceló el programa que les obligaba esperar en México.

Por fin llegaron a California cerca de dos años después de que amenazas de muerte les obligaron a huir de un caserío en el noroeste guatemalteco donde vivían.

«Muy agradecido con el presidente Joe Biden; si estuviera todavía el otro presidente, el anterior, pues ahí seguiríamos, atorados» en un albergue para migrantes en Tijuana, dijo a Efe el padre de familia en referencia al exmandatario, Donald Trump, quién estableció el programa de Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, en inglés) en enero de 2019.

Los Samaniego son unos de los pocos que han logrado cruzar. El viernes, cuando comenzó el proceso de dejar entrar a migrantes de MPP en San Ysidro (San Diego), pasaron 25, misma cifra que el lunes, y este miércoles se abrió la oportunidad también en Brownsville (Texas).

Ahora con la ayuda de toda una red de apoyo de cerca de un centenar de organizaciones del sur de California, la llamada Fuerza de Tarea de Bienvenida de California, la afortunada familia podrá continuar su camino rumbo a Houston (Texas), donde les alojarán unos familiares.

EL LARGO PROCESO DE ASILO

«Tenemos la cita en corte el 8 de abril, y esperemos en Dios que todo salga ya bien», dijo Samaniego, feliz de que contará con representación de abogados.

Su proceso, bajo el ahora suspendido MPP, había comenzado en la corte de migración en San Diego, pero quedó suspendido cuando los departamentos de Justicia y Seguridad pararon todos los procesos de asilo en el marco de la pandemia en marzo de 2020.

La espera no fue fácil y, como explicó el pastor Albert Rivera, director del albergue Ágape en Tijuana, estos inmigrantes fueron seleccionados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) debido a su «alta vulnerabilidad» entre los 25.000 inmigrantes que la organización considera que aún están enrolados en el programa.

Rivera cree que los Samaniego fueron seleccionados porque, además del riesgo de que los delincuentes lo puedan buscar para que no les denuncien, la menor de los hijos, de tres años, sufrió un accidente y le tuvieron que amputar varios dedos luego de ser discriminada cuando necesitó atención médica en Tijuana.

LAS AMENAZAS

Pero lo peor lo vivieron en casa, donde recibieron unas amenazas que les hicieron dejarlo todo para dirigirse a Estados Unidos.

«Ya vivíamos una situación muy difícil en Guatemala, me habían amenazado con matar a mis hijos y luego a mi esposa», indicó Samaniego.

La familia vivía en el caserío Los Laureles, en el departamento de San Marcos de Ocós, a unos kilómetros de la frontera con México.

Eric trabajaba en agricultura y un grupo de delincuentes ya le había obligado varias veces a entregar parte del dinero que ganaba, pero en la primavera de 2019 las presiones aumentaron.

«Me dijeron que les tenía que dar 10.000 quetzales (unos 1.300 dólares) y yo no tenía manera de conseguir tanto dinero. Me dijeron que si no les daba el dinero, iban a matar a mis hijos y luego a mi esposa», narró.

El padre de familia temía que, sin dinero, en cualquier momento comenzaran las represalias. «Por allá (por Los Laureles) seguido amanecen cabezas de niños tiradas al lado de la carretera».

La familia no lo pensó mucho para decidirse a huir. «De seguro no iban a parar aunque les diera 10.000 quetzales», y, en alguna ocasión, los delincuentes podrían atentar contra los padres o los pequeños, que en aquel entonces tenían 12, 9, 6 y 1 año de edad.

Al amparo de la noche caminaron con equipaje ligero hasta cruzar la frontera mexicana al estado de Chiapas. Después siguieron casi 4.000 kilómetros para llegar a Tijuana en la primavera del 2019.

EL MPP LES FRENÓ

Pero se toparon con el cierre fronterizo para casos como el suyo.

La familia se anotó en un registro que llevaban en un cuaderno los mismos migrantes y en julio de ese año cruzaron por primera vez la frontera para entrevistarse inicialmente con oficiales de migración estadounidenses, quienes establecieron una primera cita en corte, con lo que la familia quedó inscrita en MPP.

Las audiencias se repitieron, cada una tras meses de espera, pero en marzo de 2020 las autoridades suspendieron el programa, incluidas audiencias virtuales, y la familia Samaniego permaneció en el albergue Ágape.

La familia se registró hace unos días en el portal de ACNUR, que ahora tiene a su cargo seleccionar a los migrantes que estaban inscritos en MPP para que crucen la frontera conforme a su vulnerabilidad.

El martes la familia fue llevada por primera vez a un albergue del gobierno federal de México, donde les aplicaron pruebas para detectar la covid-19, y como todos dieron resultado negativo, pudieron cruzar la frontera este miércoles.

Ahora, deberán esperar su proceso de asilo de otra forma, en un entorno más seguro, con abogados que les representen y con vida, precisamente lo que ellos temían perder en Guatemala y lo que estaba en peligro en Tijuana, donde se han reportado casos de asalto y secuestro a solicitantes de asilo de MPP.