Gabriela Melghem una hondureña que va por el mundo construyendo su futuro con la arquitectura

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Marcala, La Paz (Especial Proceso Digital/ Por Federico Delgadillo ) – Comenzando el presente siglo, nació en Marcala, departamento de La Paz, una inquieta niña que, a los doce años, soñaba con una casa, la que terminó dibujando en Nueva York. Su nombre: Gabriela Melghem. Ese día que Gabriela dibujó «la casa de mis sueños», comenzó a marcar su futuro y a introducirse a fondo en el mundo de la arquitectura, lo que a sus 20 años le está permitiendo viajar por grandes ciudades de Europa para enriquecer sus conocimientos en la carrera que ha abrazado.

Por razones familiares, Gabriela tuvo que mudarse de su natal Marcala a Nueva York, lo que sin duda ha resultado lo mejor para ella, en principio en el país de las oportunidades, Estados Unidos.

Proceso Digital conoció en Marcala una carta que Gabriela le escribió a su tía, la periodista Lorena Melghem, en la que de una forma sencilla hace un recorrido que le ha llevado desde Marcala a Nueva York, donde en 2018 comenzó a estudiar arquitectura, hasta saltar en 2021 a la vieja Europa, que la ha impresionado por la belleza de las ciudades que ha conocido, especialmente su arquitectura, su arte y la gastronomía, entre otras cosas.

Gabriela Melguem ha estudiado el estilo de la la arquitectura europea desde que vivía en Nueva York.

Hace unas pocas semanas, Lorena le solicitó a su sobrina que escribiera algo de esas ricas vivencias a su tierna edad, en Estados Unidos y Europa, para que la conocieran sus compatriotas en Honduras, a través de Proceso Digital.

Esa carta es una crónica que causa envidia leerla, además de que invita a viajar, no importa que sea en tiempos de pandemia. Este es su contenido:

«Gabriela Melghem, July 25, 2021
¡Hola! Me llamo Gabriela Alexandra Melghem Domínguez, tengo 20 años, nací en Marcala, La Paz, Honduras. En Honduras estudié en las escuelas primarias San Martín de Porres y República de Honduras.

La casa de mis sueños a los 12 años

A los 8 años mi vida cambió drásticamente cuando me mudé a Nueva York, yo estaba en cuarto año de primaria. Desde entonces empecé a estudiar en las escuelas públicas de mi nuevo hogar en Nueva York.

Desde niña empezó a interesarse por la arquitectura cuando realizó un dibujo de su casa a los 8 años.

En séptimo grado tomé una clase de arte, en la que hice un dibujo de perspectiva con dos puntos de fuga. La tarea era dibujar una esquina de la ciudad, pero ignoré completamente estas instrucciones y dibujé la casa de mis sueños (de cuando tenía 12 años).

Mi imaginación explotó en esa clase, dibujando la mejor casa que mi mente podía crear. Desde entonces supe que dibujar o diseñar casas era lo que quería hacer por el resto de mi vida.

Cuando llegó la hora de pensar en universidades, yo sabía que tenía que ir a una de arquitectura, y apliqué a Spitzer School of Architecture, en la Ciudad de Nueva York.

Al visitar el campus de la escuela me enamoré de los edificios victorianos, considerados hitos de la Ciudad de Nueva York. Empecé a estudiar arquitectura en 2018, y en el otoño de este mismo año comenzaría mi cuarto año de carrera.

Intrigada por conocer las bellezas de Europa

Decidí que 2021 era el año perfecto para viajar, especialmente después de estar encerrada en cuarentena por muchos meses a causa de la pandemia de COVID-19. Este año he viajado a Honduras dos veces, de vacaciones, a visitar a mi familia. Fueron viajes estrictamente de vacaciones, sin ningún propósito educativo, aunque viajar es la mejor educación que he recibido.

Quise que mi próximo destino fuese Europa, mucha de mi educación sobre arquitectura en Nueva York está enfocada en las maravillas de Europa y yo estaba intrigada por conocer algunas de estas bellezas, y ¿cuál mejor ciudad en el corazón de Europa, que la bella Praga?

En el presente año decidió emprender un viaje en conocer varias de las obras arquitecónicas, el arte y la gastronomía de Europa.

Pero en Praga (a la distancia), me encontré con varios problemas como los de no conocer el lugar, su gente, ni su idioma. (todos los vídeos de YouTube que vi ayudaban, pero no lo suficiente).

Llegué a la conclusión de que la mejor solución a estos problemas era viajar y estudiar. Al buscar programas de verano, sobre arquitectura, en Praga me encontré con ECCEDU, que ofrecía conferencias con arquitectos de Europa, viajes alrededor de la República Checa y la oportunidad de adquirir experiencia en un estudio de arquitectura en Praga. Era exactamente lo que estaba buscando.

Después de una entrevista de aceptación con uno de los coordinadores del programa, estaba lista para viajar.

Londres la primera ciudad de Europa que sus ojos vieron

Viajé hacia Praga el 27 de junio, pero por problemas de la aerolínea tuve la oportunidad de quedarme en Londres por un día y conocí un poco de esa ciudad.

Cogí el underground (el metro de la ciudad). Estaba muy cansada y me quedé dormida. Cuando desperté el tren estaba parando y me bajé en esa estación, sin saber dónde estaba porque aún no tenía conectado mi celular.

Pero fue una buena decisión bajarme en esa estación. Fue Londres la primera ciudad del viejo mundo que mis ojos vieron. Cuando salí del Underground supe que ya no estaba ni en Nueva York, ni en Honduras.

Conocí el Palacio Buckingham, Green Park, las famosas cabinas telefónicas de Londres y el Jardín Conmemorativo de la Reina Victoria.

La hondureña frente a la Casa Danzante en Praga, República Checa.

Finalmente, llegué a Praga el 29 de junio, se me hizo fácil conocer amigos a través de ECCEDU. Primero conocí a Davina, italiana, y desde el primer día salimos a explorar la ciudad.

Una de las cosas que estaba deseando ver era el reloj astronómico ubicado en la plaza de la ciudad vieja (su construcción data del año 1410).

Cuando fui a verlo por primera vez, llegamos justo al cambio de hora y tuvimos la dicha de presenciar el desfile de los 12 apóstoles en la parte superior de la torre. En la parte inferior repicaban las campanas y se movían cuatro figuras que representan la avaricia, la vanidad, la muerte y el turco.

Este espectáculo se puede ver a cada hora en punto. También fuimos al puente peatonal Carlos, conocido por su arquitectura gótica y barroca.

El puente tiene torres en ambos extremos, por las que se puede subir para una bella vista de la ciudad. El puente también está adornado con esculturas de personas importantes.

El primer día, también probé, por primera vez en mi vida, comida checa. Comí goulash de cerdo con dumplings de papa. Un platillo muy pesado, pero delicioso.
Por último, ese día también conocí la Casa Danzante de Frank Gehry. Igual, era una de las cosas de las que estaba más emocionada por conocer. La casa le da un contraste espectacular al panorama de la ciudad. Es un edificio que sobresale entre los demás.

De Praga a Berlín y el deseo de seguir viajando

Al tercer día de estar en Europa, tomé un tren hacia Berlín y pase un fin de semana ahí, donde conocí Brandenburg Gate, el sitio conmemorativo al Muro de Berlín, The East Side Gallery, y un barrio de la ciudad llamado Bergmannkiez.

La joven visitó la galería al aire libre «The East Side Gallery» en Berlín, Alemania.

Cuando regresé, empecé las clases en la Universidad Técnica Checa, en Praga. En el programa conocí a muy buenos amigos de todas partes del mundo y gente muy influyente. Conocí a arquitectos de Alemania, Portugal, Czechia, y muchos otros lugares.

El programa en sí duró un mes, el otro mes está dedicado a hacer una práctica en un estudio de arquitectura en Praga. Acabo de terminar mi primera semana de trabajo en Praga. Estoy trabajando con un arquitecto originario de Czechia y, sin duda alguna, estoy aprendiendo mucho.

Estar en Europa por primera vez es una experiencia que nunca olvidaré, he aprendido más en este mes qué cualquier clase me pudo haber enseñado en todo un semestre.
Espero poder viajar más a otras partes del mundo, me he enamorado del mundo, me contagié. Tengo mapamunditis».

En su incursión en Europa, Gabriela Melguem ha compartido tiempo con arquitectos de países de Europa.

Muy grata la experiencia que Gabriela Melghem ha compartido con Proceso Digital, su ejemplo es digno para que lo imiten todos los jóvenes hondureños que tengan la oportunidad de salir al exterior a continuar con sus estudios. Viajar, es más que un placer. (fd)