Haitianos y cubanos, los que más ingresan a Honduras en su intento de llegar a EEUU

0
103
Migrantes irregulares en Trojes, El Paraíso. Archivo / Proceso Digital

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – Los migrantes provenientes de Haití y de Cuba conforman en este 2021, el 85% de la diáspora de migrantes sin documentos que ingresan a Honduras en la búsqueda de llegar a los Estados Unidos, revelan las cifras del estatal Instituto Nacional de Migración (INM).

-Choluteca y Trojes en El Paraíso, son las puertas de entrada a la migración irregular en Honduras.

De estos un 45% provienen de Haití y un 40% de Cuba, detallan las cifras oficiales del gobierno hondureño.

Igualmente, el INM indica que un 10% de los migrantes que transitan por Honduras de forma irregular, rumbo a América del Norte, son niños.

Los registros migratorios indican que por lo menos 500 niños de diversas nacionalidades han llegado a Honduras sin documentos, junto a sus padres.

Abogada Carolina Menjivar, directora del Instituto Nacional de Migración (INM) de Honduras. Archivo / Proceso Digital.

Honduras ha sido una apetecida ruta para los migrantes de diferentes partes del mundo que cruzan el país. Este flujo migratorio ha decaído en los últimos dos años. En 2020 los acuerdos de “Tercer país seguro” suscritos por las naciones del Triángulo Norte Centroamericano con los Estados Unidos y los efectos de la pandemia ocasionada por el coronavirus marcaron la baja en los éxodos que cruzan el istmo.

Este 2021 los números de los migrantes en tránsito irregular por Honduras, continuaron bajando.

La directora del INM, Carolina Menjívar, dijo a Proceso Digital que el flujo de migrantes irregulares en tránsito por Honduras ha disminuido un 21% en 2021 en comparación con el mismo periodo de 2020.

Externó que en 2019 transitaron por el país 34,206 personas de diversas nacionalidades. En 2020 los ingresos bajaron a 8,154 mientras que en 2021 ya se registran 5,006 de manera irregular.

En lo que va de este año, la delegación con mayor flujo es el Centro de Atención al Migrante Irregular (CAMI), ubicado en la sureña Choluteca, con un 66%; mientras en la zona oriental es Trojes el mayor receptor con un 32% y Tegucigalpa con un 2%.

Gráfico que muestra el comparativo del flujo de migrantes irregulares en Honduras durante el periodo 2019-2021.

El éxodo que ha ingresado a Honduras este año está conformado en un 65% por hombre y el resto (35%) son mujeres, indican los datos oficiales.

La mayor parte de la diáspora ingresa por puntos ciegos de la frontera con Nicaragua y en lo que va de este año, las nacionalidades con más afluencia son Haití en un 45%; Cuba 40% y Chile 2% entre una diversidad de orígenes.

Según la directora Menjívar, cuando los migrantes irregulares ingresan al territorio hondureño, la Policía de Fronteras los detiene y los remite a las oficinas del INM, donde deben pasar el control migratorio, además, se les aplica una sanción según el artículo 101 de la Ley de Migración y Extranjería por ingreso irregular. En algunos casos son trasladados a los CAMI mientras cumplen con la Ley o son retornados al país por donde ingresaron. Esta etapa les complica su ruta ya que muchas veces deben esperar, gastar sus exiguos recursos y en ocasiones son víctimas de estafadores.

Gráfico que muestra el grupo etario de migración irregular en Honduras en el periodo del 01 de enero al 26 de abril de 2021.

La entidad migratoria hondureña tiene habilitados cuatro Centros de Atención al Migrante Irregular (CAMI). Uno en la ciudad de Choluteca, dos en Tegucigalpa y uno en San Pedro Sula. Estos centros son de acogida temporal, se les provee hospedaje, alimentos y kits de higiene mientras regularizan su situación migratoria, detalló la directora del Instituto Nacional de Migración.

Pero el ingreso de migrantes por Trojes, una ruta recién incorporada en el periplo de los viajeros indocumentados, hace necesaria la apertura de un centro de acogida en ese sector.

Las promesas de Biden

Honduras, al igual que El Salvador y Guatemala, eran parte de los acuerdos de “Tercer país seguro” rubricados con los Estados Unidos, como una forma de la administración Trump de represar en esta región a los migrantes.

Una vez que Joe Biden asumió el control de la Casa Blanca, esos acuerdos fueron suspendidos y el abordaje del tema ha cambiado diametralmente.

En su primer día de gobierno, el nuevo presidente estadounidense envió a la Cámara su propuesta de una reforma migratoria para beneficiar a los 11 millones de indocumentados que se encuentran en ese país, pero también ha reiterado los llamados a los migrantes a no hacer el viaje hacia el norte de forma irregular.

Al brindar su informe de los primeros 100 días de gobierno, Biden pidió a la Cámara desmenuzar la reforma migratoria pieza por pieza y aprobar en las partes en las que existan acuerdos.

Fotografía que muestra el momento en que un migrante irregular recibe asistencia humanitaria en Trojes, El Paraíso.

Los carteles, la trata y los coyotes en la ruta

Sobre el tratamiento que Honduras brinda a los migrantes, tras la ruptura del acuerdo de “Tercer país seguro”, Carolina Menjívar dijo que cada país tiene su ley migratoria. “Trabajamos por una migración regular, pero si un extranjero ingresa de manera irregular, se le otorgan cinco días para que resuelva su estatus migratorio. Trabajamos con organizaciones como OIM y el programa de “Retorno Asistido”, el cual ayuda a los migrantes a retornar a sus países de origen”, apostilló.

Antes de llegar a Honduras, uno de los tramos más complejos que cruzan los migrantes en las selvas colombiana y panameña, especialmente en la región de El Darién, donde los carteles de la droga y los traficantes se confabulan y les esquilman cuando no los matan.

Así, y en lo que va de este año, haitianos, en su mayoría, seguidos de cubanos y muchos africanos, son parte del constante éxodo que se expone a la muerte, y a los riesgos del camino.

Cuando logran cruzar Honduras y el resto de Centroamérica, los migrantes llegan a México, donde el crimen organizado, los tratantes de personas, los narcotraficantes, sicarios, y los coyotes, también les hacen sus presas.

En la parte centroamericana de la ruta migratoria, se unen los salvadoreños, hondureños, y guatemaltecos que día a día salen por cientos de sus países en búsqueda de oportunidades en los Estados Unidos.

Los centroamericanos huyen de la violencia, el desempleo y la pobreza agravada por los efectos de los huracanes Eta e Iota y los efectos de la pandemia del COVID-19 que han agudizado los niveles de exclusión y ahondado la desigualdad.  Muchas de las causas son efectos de la débil institucionalidad y la corrupción que sacude a la región.