Tegucigalpa – La cobertura educativa en Honduras registró un retroceso histórico: pasó del 70 % en 2014 al 63 % en 2025, dejando fuera del aula a más de un millón de niños, niñas y adolescentes. Así lo revela el informe “Estado de País 2026: Educación”, presentado hoy por el Instituto de la Justicia, que califica la situación como un “reto histórico” con graves implicaciones para el futuro del país.

El Instituto de la Justicia presentó un diagnóstico, que abarca la década 2015-2025, y confirmó que 1.1 millones de niños y jóvenes en edad escolar se encuentran fuera del sistema, una cifra que representa casi la mitad de la población estudiantil potencial del país.

El informe destaca que la crisis no es solo de acceso, sino de una profunda pérdida de calidad. Mientras que en la región los países avanzan hacia la digitalización, un estudiante hondureño promedio al finalizar la secundaria tiene el nivel de conocimientos equivalente a un estudiante de sexto grado de un país con alto desempeño, según los estándares de mediciones internacionales analizados. Esta «brecha de aprendizaje» de seis años condena a la juventud a la precariedad laboral o a la migración forzada por falta de competencias competitivas.

El informe, elaborado con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Unidad del Sistema Nacional de Información Educativa de Honduras (USINIEH), alerta que cuatro de cada diez menores en edad escolar (entre 3 y 17 años) no asisten a clases.

La tendencia negativa se inició en 2017 y se agravó drásticamente durante la pandemia de COVID-19, sin que el gobierno anterior lograra revertirla, concluye la investigación.

La brecha se profundiza según el nivel educativo. Mientras la educación básica (7-14 años) alcanza una cobertura del 80 %, la prebásica (3-6 años) y la media (15-17 años) registran tasas de exclusión superiores al 60 %.

El informe describe este fenómeno como un “efecto embudo”: muchos ingresan al sistema, pero pocos culminan la educación media. Estudios internacionales citados por el Instituto de la Justicia indican que apenas el 44 % de quienes inician la básica logran graduarse de secundaria.

“Reto histórico”

De su parte, Anajansi Alvarado, directora de Educación de la Asociación para Una Sociedad Más Justa (ASJ), dijo que Honduras se encuentra ante un reto histórico tras pasar de una cobertura educativa del 70 % en 2014 al 63 % en 2025.

En materia de calidad los últimos datos disponibles del 2019 colocan a Honduras 34 puntos debajo del promedio regional, indicó Alvarado.

A renglón seguido, dijo que en materia de gestión y resultados se concluye que aunque ha existido un aumento al presupuesto existen desafíos en la ejecución del mismo y no se traduce en mejores resultados en cobertura o mayor aprendizaje dentro de las aulas de clases.

Exclusión educativa

A nivel territorial, cinco municipios concentran cerca de 300 mil casos de exclusión:

Distrito Central: 114 mil 

San Pedro Sula: 81 mil 

Choloma: 47 mil 

La Ceiba: 33 mil 

Danlí: 25 mil

En los 20 municipios con mayor exclusión, la cifra asciende a 554 mil niños y adolescentes fuera del sistema. Además, en cinco localidades -entre ellas San Francisco de Ojuera (Santa Bárbara), Santa Rosa de Aguán (Colón) y Naranjito (Santa Bárbara)- más del 60 % de la población en edad escolar permanece excluida.

“Existe voluntad política”

De su parte, el Subsecretario de Asuntos Técnicos de la Secretaría de Educación, Denis Cáceres Valladares, dijo que desde el Gobierno existe voluntad para poder revertir las anteriores cifras.

Prueba de ello es que se envió a imprimir 10 millones de texto para los centros educativos del país, agregó.

Además trabajamos con los alcaldes para que ellos puedan girar las instrucciones necesarias y que el derecho a la educación sea obligatorio y se cumpla.

Sin embargo, acotó que la inclusión educativa no solo corresponde a la Secretaría de Educación, mucho de este trabajo corresponde a los padres de familia y en ese caso poco o nada se puede hacer cuando un padre de familia toma la decisión de no enviar a su hijo a los centros educativos.

No obstante, afirmó que con voluntad política las anteriores cifras se pueden revertir y actualmente existe voluntad política.

Las principales causas: economía y desmotivación

El estudio identifica las barreras económicas como la razón más citada de deserción (41 %), seguida de la falta de interés o motivación insuficiente de padres y estudiantes (39 %). Le siguen las responsabilidades de cuidado (14 %) y las barreras de acceso físico (6 %). “Si el país quiere avanzar hacia la universalización de la educación, es indispensable el abordaje de estas barreras”, subraya el informe, que cita un estudio de World Vision Honduras de 2022.

En ese contexto, Marlon Escoto, asesor de educación de ASJ señaló que se deben hacer grandes esfuerzos estructurales para revertir la actual realidad.

Reflexionó que con acciones como ofrecer transporte o un tiempo de alimento pueden revertir e incluso ocasionar grandes impactos positivos en una comunidad.

Con estas pequeñas acciones es posible asegurar la universalidad de la educación, es decir que si una comunidad tiene 400 menores, los 400 menores estén en los centros educativos, ejemplificó.

Tres escenarios para el futuro inmediato

El Instituto de la Justicia proyecta tres posibles caminos para los próximos cuatro años:

Inercia (continuar la tendencia actual de -0,9 % anual): 64 mil estudiantes más abandonarían las aulas. 

Recuperación (crecimiento del 2,7 % anual): se revertirían las pérdidas pandémicas, pero sin alcanzar la universalidad. 

Universalización (crecimiento del 12,4 % anual): se incorporarían 1,1 millones de estudiantes, unos 300 mil por año.

Recomendaciones

El informe “Estado de País 2026: Educación” no se limita a diagnosticar el problema, sino que estructura su análisis en cuatro ejes: cobertura, calidad, gestión y recursos, y propuestas para el futuro.

En ese orden, el Instituto de la Justicia advierte que, sin una transformación urgente, la educación pública hondureña continuará perdiendo relevancia ante las familias, que cada vez más optan por opciones privadas o internacionales cuando pueden permitírselo.

“Lo mejor que puedes hacer es dar una buena educación a tus hijos” era una frase común hace una década; hoy, pocos la repiten refiriéndose a la escuela pública, cita el estudio.

Honduras enfrenta, según este diagnóstico, no solo un problema educativo, sino un desafío existencial para su desarrollo que debe ser atendido de carácter urgente. (RO)