
Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – Honduras cerró una década de distanciamiento político con Estados Unidos y reactivo una relación clave para su economía y su posicionamiento internacional, tras el encuentro entre el presidente Nasry “Tito” Asfura y el mandatario estadounidense Donald Trump, una señal temprana de que Washington vuelve a considerar al país un socio estratégico en Centroamérica.
-El presidente Asfura centra sus relaciones con EEUU en el tema de comercio e inversiones para generar los empleos que el país necesita.
Trump, que sigue reclamando parte de la victoria de Asfura cuando en sus mensajes en su red social Truth Social mostró su apoyo al entonces candidato nacionalista, recibió en su residencia particular a Asfura apenas 11 días después que este asumiera la Presidencia de Honduras, algo no usual en las relaciones internacionales.
Honduras ocupa una posición geopolítica clave en el corazón de Centroamérica y el Caribe occidental, una región históricamente considerada por Washington como parte de su esfera natural de influencia bajo los principios de la Doctrina Monroe, hoy reinterpretada por sectores del trumpismo como una política de contención frente al avance de China, Rusia e Irán en el hemisferio. Su ubicación, con acceso al Atlántico y al Pacífico, la convierte en un punto estratégico para rutas comerciales, control migratorio, seguridad regional y lucha contra el narcotráfico, factores que explican el renovado interés de Estados Unidos en recomponer relaciones de alto nivel con Tegucigalpa.

En ese contexto, el giro diplomático impulsado por el presidente Asfura encaja con la visión estadounidense de priorizar gobiernos aliados, estables y alineados en materia económica y de seguridad, especialmente en una región donde Washington observa con preocupación el avance chino mediante inversiones, infraestructura y acuerdos estratégicos.
Honduras, que alberga una de las principales instalaciones militares estadounidenses en Centroamérica, vuelve así a posicionarse como un socio funcional dentro del tablero regional, en momentos en que la Casa Blanca busca reducir la influencia de potencias extrahemisféricas en su “patio trasero”.
Para Honduras, esta recomposición no sólo tiene implicaciones políticas, sino también económicas y estratégicas de largo plazo.
Una relación fluida con Washington mejora el clima de inversión, facilita el acceso preferencial a mercados y refuerza la percepción de estabilidad ante los grandes capitales internacionales.
En términos prácticos, el país pasa de un aislamiento costoso a una lógica de inserción pragmática, donde su valor geopolítico vuelve a ser un activo negociable en comercio, aranceles, seguridad y desarrollo, en línea con la renovada lectura estadounidense de la Doctrina Monroe para el siglo XXI.

Aislamiento
En los cuatro años del gobierno demócrata de Joe Biden, que casi coincidieron con el segundo mandato de Juan Orlando Hernández, congeló los encuentros con el expresidente hondureño y los contactos con el Departamento de Estado y la Casa Blanca eran inexistentes.
Tras asumir el gobierno de la ahora exmandataria Xiomara Castro, fue Tegucigalpa la que decidió aislarse de Washington, ya que su política exterior estaba alineada a los socios del partido gobernante Libre, la Venezuela, entonces gobernada por Nicolás Maduro: la Cuba de la familia Castro-Díaz Canel: la Nicaragua gobernada por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Para rematar rompieron con Taiwán a sumarse entusiastamente a China, dirigida por el Partido Comunista.
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Igualmente, el gobierno de Xiomara Castro realizó una serie de acciones desafiantes a la potencia norteamericana, al no acudir a la Cumbre de las Américas, tras invitación realizada por el gobierno de Joe Biden. Luego, al par mantuvo un discurso agresivo e insultante contra la embajadora estadounidense en Honduras, Laura Dogu, además de amenazar con clausurar la base militar estadounidense en Palmerola y cancelar el tratado de extradición con Estados Unidos, luego que su cuñado Carlos Zelaya se vio involucrado en un narcovideo que le mostró negociando fondos para la primera campaña de Libre el 2013.
En esta década los encuentros entre altos funcionarios de Washington y Tegucigalpa fueron mínimos, pese a que en el inicio Estados Unidos mostró buena voluntad al gobierno del izquierdista partido Libre cuando a la toma de posesión de Castro acudió la entonces vicepresidenta Kamala Harris.

Luego de tantos desafíos de la administración hondureña, excepto en materia de seguridad para lucha contra el narcotráfico, las relaciones se mantuvieron, mientras los países vecinos avanzan en su estrategia de atraer inversiones extranjeras, mostrando como uno de sus incentivos eran las relaciones sanas y de buena vecindad con Estados Unidos.
El aislamiento hondureño de Washington e incluso de la Unión Europea, otra de los grandes bloques de poder en el mundo, tuvo su impacto en la economía, ya que las inversiones extranjeras directas se ralentizaron y su crecimiento disminuyó, impactando en la salida de varias fábricas que provocaron en conjunto la pérdida de unos 100 mil empleos, golpeando con ello a las familias de clase trabajadora, así como a los miles de pequeños emprendedores cuya fuente de ingreso está relacionada a la existencia de grandes empresas que forman parte de su cadena de suministro o bien del derrame que provocan los salarios.

Socio estratégico
El presidente Asfura señaló que el viaje y el encuentro con Trump confirmó “un nuevo giro en las relaciones con Estados Unidos, nuestro principal socio comercial”, el 60 % del comercio exterior es con ellos, indicó.
En ese sentido dijo que es vital la cercanía y los futuros encuentros para comenzar a revisar los aranceles, explicando que abordaron el tema del 10 % que paga Honduras en aranceles por los productos que exporta, mientras que en los arneses se eleva al 25 %.
Indicó que no pidió anular los mismos, pero que le recordó a Trump la desventaja de Honduras en relación a sus vecinos Guatemala y El Salvador en cuanto a que ellos gozan de disminución en el primero, mientras en el segundo país han sido eliminados.
Asfura informó que las comisiones de ambos países que abordarán el tema arancelario ya están listas y esperan trabajar la próxima semana. Para Honduras entre más rápido mejor, ya que es vital para la competitividad.
El presidente hondureño señaló que muchas empresas han querido marcharse por el tema de los aranceles, pero que ha hablado con ellos.
La eliminación de los aranceles es clave para mantener los empleos en el país, así como para atraer nuevas inversiones extranjeras y con ello generar nuevos puestos de trabajo.
Asfura remarcó que su plática con Trump fue muy amistosa y que Honduras tiene un futuro con las inversiones que dará tranquilidad y paz en el país.

Migración y crimen
Asfura rechazó hablar indicando que el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) se encuentra en el ámbito judicial, mientras el resto del tema migratorio reiteró que es importante crear oportunidades laborales en el país para que las personas no se vean obligadas a migrar.
Indicó que sí hablaron sobre crimen organizado como reforzar la lucha contra dicho mal, indicando que se comprometieron a acentuar los vínculos de Washington y Tegucigalpa en ese orden.

Trump dice que trabajarán para luchar contra cárteles
Del lado estadounidense, el presidente Trump dijo que con Asfura comparte valores como America First (Estados Unidos primero), el lema de su campaña electoral y de su actual administración.
En un mensaje posteado en su cuenta de la red Truth Social, Trump escribió “Tenemos una estrecha colaboración en Seguridad, trabajando juntos para contrarrestar cárteles peligrosos y narcotraficantes, y deportar a migrantes ilegales y miembros de pandillas fuera de Estados Unidos”.
“Ama al pueblo de Honduras y se centra en su salud, bienestar, educación y prosperidad económica. Espero con interés dar la bienvenida de nuevo al presidente Asfura a Estados Unidos. Tito: ¡Enhorabuena por tu Gran Victoria!”, puntualizó Trump sobre Asfura. (PD)






