Iglesia Católica reprocha asesinatos de mujeres en Honduras y dice es una “lepra”

0
2031
Por ahora no se ha precisado la situación o gravedad de los heridos. EFE/Archivo

Tegucigalpa – El rector de la Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa, Carlo Magno Núñez, quien celebró la Eucaristía dominical reprochó el constante asesinato de mujeres en Honduras y lo tildó de lepra, una que debe terminar.

“El asesinato de tantas mujeres en nuestra Honduras, esa lepra tiene que acabar”, señaló el sacerdote durante la homilía.

Seguidamente añadió que también debe acabar el crimen organizado y todo lo que no respeta la vida humana.

“Nosotros deseamos hacernos discípulos de Jesús y él nos sigue enviando a curar a los leprosos de nuestro tiempos”, continuó.

En ese orden, exhortó a dejarnos impregnar por la compasión de Jesús y expresarlo a través de la oración.

 El religioso también recriminó la exclusión social en Honduras.

“Aprendamos como Jesús a acoger todas las personas que por circunstancias diferentes son excluidas de nuestra sociedad”, subrayó.

Finalmente instó a la oración y con ello ser más solidario con quien lo necesita.

Cabe señalar que el sacerdote reemplaza en este horario la celebración dominical que comúnmente preside el cardenal óscar Andrés Rodríguez, quien dio positivo al coronavirus y se recupera satisfactoriamente.

A continuación Departamento 19 reproduce la lectura del día tomado del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.