Iglesia clama por triunfo sobre pandemia en Domingo de Ramos

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Tegucigalpa – En el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, la Iglesia Católica de Honduras, clamó por un triunfo sobre la pandemia que acecha al mundo.

– Por segundo año consecutivo Honduras inicia una Semana Santa atípica a causa de la pandemia.

Esas fueron las palabras del sacerdote Carlo Magno Núñez, rector de la Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa durante la homilía dominical.

“En la fe podemos pedir hoy el triunfo sobre esta pandemia que acecha en el mundo”, reflexionó el religioso en presencia de varios fieles que se hicieron presente a la Basílica Menor.

De acuerdo a los datos oficiales, Honduras sumó hasta el sábado a un total de 187 mil 15 casos positivos de coronavirus y 4 mil 557 fallecidos por la COVID-19.

A causa del alto número de casos la Iglesia Católica anunció que las actividades durante la Semana Mayor serán restringidas sin la presencia de fieles.

La medida se toma por segundo año consecutivo en el país centroamericano donde la curva de contagios aún no encuentra una meseta.

De su lado, el gobierno hondureño no aplicó ninguna medida restrictiva de circulación durante esta semana con el objetivo que se haga turismo interno para impulsar la economía en este sector.

La acción de la Administración Central ha sido reprochada por expertos quienes señalan que Honduras vive lo peor de la pandemia.

Sin embargo, las autoridades son conscientes del incremento de casos en Honduras y han advertido que el país podría enfrentar la tercera ola después de la Semana Santa.

Entre tanto, la Iglesia Católica que ha actuado consecuentemente al restringir sus actividades, inició desde el sábado con la Jornada Juvenil de Ramos promovida por la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Tegucigalpa de forma virtual.

En años anteriores este evento convocaba a miles de  jóvenes a una peregrinación que culminaba con la bendición de los ramos.

No obstante, el evento se realizó de forma virtual dando paso a todas las actividades de la Iglesia durante la Semana Santa que también tendrán lugar virtualmente.

A continuación Departamento 19 reproduce la lectura del día tomada del Evangelio de san Marcos (15,1-39):

Pasión de nuestro Señor Jesucristo

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:
+ «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»
C. Que significa:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. «Mira, está llamando a Elías.»
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:
S. «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S. «Realmente este hombre era Hijo de Dios.»