Tegucigalpa – Hoy es Sábado Santo, día de silencio y espera. Cristo está muerto y sin él una gran soledad invade todo, señaló hoy el arzobispo de Tegucigalpa José Vicente Nácher quien destacó que la Iglesia aguarda la “madre” de todas las vigilias, la Vigilia Pascual.

Podría parecer una jornada vacía, y en cierto modo asume un gran vacío, pero no es un tiempo sin sentido, porque su muerte fue por amor, y por tanto una oblación de amor. No lo mataron, sino que Él se dejó dar muerte, reflexionó.

Algunos, pensando en que “serán como dioses”, quisieran “matar a Dios”, pero eso es imposible, porque no puedes matar al que ha muerto por ti, agregó.

Ciertamente hoy es un día en el que nos entristece la pérdida y nos sostiene la esperanza. Este sábado no se celebra la misa, es un día alitúrgico, para expresar, también con la ausencia, que el amor es más fuerte que la muerte, explicó.

Ante la soledad de la tumba, la oración se hace más esencial. María, en la noche de la soledad es signo de una Iglesia que -aún en la ausencia- permanece fiel a su Señor.  

“Los cristianos, con María, no estamos solos, porque también, en lo que parecía el final del camino, estamos juntos. Pero al mismo tiempo, sí, la Iglesia experimenta la soledad, porque en este mundo, solo la Iglesia espera a un Dios muerto, solo los cristianos se adentran con fe en el misterio de la muerte. Y no serán defraudados”, externó.

Por eso hoy, en cada parroquia, en cada comunidad, se prepara con ilusión la celebración de la Vigilia Pascual. No como una evasión de nuestro presente, sino como expresión de una fe madura y valiente, añadió. 

Hoy es sábado santo, día que de alguna manera resume tantos “sí pero todavía no” de nuestra historia. En este silencio que hoy experimentamos nos enseña Jesús a saber habitar nuestras soledades, cerró.