Indocumentada mexicana pide a Kamala Harris presión por reforma «para todos»

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La vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris (c) y los asistentes escuchan a Diana Bautista, solicitante de DACA y miembro joven de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA) durante una conversación ceremonial con otros beneficiarios de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) en el edificio de oficinas ejecutivas de Eisenhower Washington, DC, EE. UU., 22 de julio de 2021. EFE/EPA/KEN CEDENO

Los Ángeles – “No estoy sola en esta lucha” esa es la lección que le dejó a la mexicana Diana Bautista una reunión este jueves con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y una decena de inmigrantes y activistas que se reunieron para evaluar el futuro de los 11 millones de indocumentados que buscan la legalización.

Bautista, integrante de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), hizo parte del grupo de «soñadores» y activistas que se reunieron con Harris a casi una semana que el juez federal Andrew Hanen de Texas ordenara suspender el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) para los nuevos solicitantes.

La joven de 18 años, que fue directamente afectada por la orden al ser una nueva solicitante a la que no le fue aprobada la petición antes de la prohibición, contó a Efe que en la reunión, a la que asistió de forma virtual, pudo confirmar que en sus esfuerzos por lograr la legalización no está sola.

Harris dijo a los presentes en la reunión que Estados Unidos “es la casa” de los soñadores y que “no están solos”.

“Para mí fue muy importante el apoyo de la vicepresidenta pero también ver que todos en la reunión estábamos hablando no solo por los soñadores sino por todos los grupos, todos los once millones”, dijo Bautista, oriunda del estado mexicano de Oaxaca.

En su participación desde Los Ángeles, la indocumentada mexicana describió cómo su familia ha estado viviendo en los EE.UU. durante 17 años y que el mayor anhelo de la familia es que ella logre ampararse con DACA. Pero el ahora expresidente Donald Trump (2017-2021) echó abajo su sueño al poner fin al amparo un mes antes de que ella cumpliera 15 años.

Las esperanzas de obtener un permiso de trabajo se derrumbaron nuevamente la semana pasada tras el fallo del juez Hanen.

Harris escuchó cómo los sueños de Bautista de convertirse en abogada se han detenido como los de muchos inmigrantes, por lo que la joven instó a la vicepresidenta a pedir al Congreso buscar una solución. «Tienes razón, debe hacerse y debe hacerse ahora», contestó Harris a la inmigrante.

Para la joven mexicana, la necesidad de la legalización debe traspasar la frontera de los “soñadores”, una opinión, que, según ella, la Casa Blanca comparte.

Resalta que, al igual que activistas y la comunidad inmigrante, Harris admite que el camino va a ser muy difícil, y que el mayor problema es que hay grupos de oposición que “sencillamente nunca han estado en los zapatos de la comunidad indocumentada”.

“No entienden lo que hemos vivido. Pero eso es precisamente el reto, y si todos nos unimos podemos lograr un cambio y una reforma para los once millones”, insiste Bautista, que no quiere dejar en el camino de la legalización a sus padres, sus compañeros de clase y las decenas de miembros de su comunidad.

Al preguntársele si está más esperanzada con la aprobación de una reforma migratoria tras la charla con la vicepresidenta, Bautista asegura que sus esperanzas están basadas en la “lucha conjunta”.

Añade que agradece el trabajo de la Casa Blanca pero que no dejarán de presionar hasta conseguir una reforma migratoria inclusiva.

“No podemos solo sentarnos y esperar que nos den algo. Es momento de actuar, de poner la cara, de seguir presionando. Algo que deberíamos hacer todos, todos”, insiste.

En la reunión de este jueves con Harris también participaron los inmigrantes amparados por DACA Susie Lujano, de 28 años y residente de Houston, Texas; Gloria Elizabeth Blanco, de 32 años y residente de Nueva Jersey; Greisa Martinez Rosas, residente de Washington DC, y Gustavo Cohetzaltitla, de 22 años, que también es un trabajador agrícola.