Jonathan, el hondureño que pule las fuerzas básicas del Red Bull en EE. UU.

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Tegucigalpa (Especial Proceso Digital/Por Joel Perdomo) – En la vida debemos tener el compromiso de salir adelante, el éxito no se encuentra por el simple hecho de ser un migrante, pero podemos triunfar, intentarlo en otro país requiere doble esfuerzo, dijo Jonathan Osorio, un joven que emigró muy chico de Honduras, para cumplir sus sueños, ahora es entrenador de fútbol de ligas menores del Red Bull de Nueva York de la Major League Soccer (MLS).

–     Me gustaría dirigir a un club en Honduras, estoy trabajando para ello; dijo Osorio.

–     El joven entrenador está a cargo de nueve equipos de edades de 6 a 13 años, los Red Bull de Nueva York.

Jonathan es entrenador en las fuerzas básicas del Red Bull, uno de los más grandes de la MLS y aunque una lesión le arrebató su carrera de futbolista no perdió su vínculo con el deporte rey.

Este joven de 27 años dialogó ampliamente con Proceso Digital, habló de sus sueños, sus éxitos y sus frustraciones, contó cómo ha sido su existencia de inmigrante y todas las veces que tuvo que levantarse de los golpes que da la vida; dijo que nunca es tarde para intentarlo y como es que logra vincularse a una institución de la talla del Red Bull en Estados Unidos.

Perseguidor de sueños

Jonathan Osorio salió de Honduras junto a su madre cuando apenas tenía 3 años de edad.

 Desde pequeño su vida ha estado ligada al estudio, el trabajo y el deporte, pero en su adolescencia, todo dio un giro inesperado, una grave lesión de ligamentos cruzados lo alejó de su más añorado sueño, jugar profesionalmente; pero ¿cómo es que un adolescente logra asimilar que su modo de vida cambió de una forma tan abrupta? – “no fue nada fácil”, – respondió.  

“Yo nací en la capital Tegucigalpa, vine a este país –Estados Unidos-, cuando apenas tenía tres años” –inició contando Jonathan y prosiguió contando que sus padres decidieron irse de Honduras para buscar oportunidades.

A su padre Valentín y su madre Melida, les tocó empezar de cero en la gran manzana hace poco más de 23 años, desde entonces se dedicaron a trabajar.

Primero fue su padre el que emprendió el camino hacia el Norteamérica; Jonathan con su madre dejaron su país en 1998, justamente después del huracán Mitch, un meteoro que azotó Honduras y dejó más de seis mil muertos y 11 mil desaparecidos, así como un éxodo de millares de pobladores.

Mesero, conductor y ahora entrenador

El Red Bull de Nueva York le ha dado la confianza de entrenar las ligas menores.

Melida y su hijo Jonathan llegaron a los Estados Unidos por la escabrosa ruta migratoria, recorrieron Guatemala y México hasta llegar a su destino, iniciaron su proceso de regularización tras estar a la orden de las autoridades migratorias de esa nación, en ese contexto, el joven recordó que cuando en la oficina de migración le preguntaron qué hacían ahí, respondió que buscaban a su padre, quien hacía algún tiempo se había venido para trabajar.

Sin dejar de estudiar, desde su niñez fue un futbolista entusiasmado, su sueño era el fútbol profesional pero una lesión temprana de rodilla le pasó factura.

En su adolescencia, Jonathan buscó jugar profesionalmente, pero tras operarse la rodilla, no volvió a ser mismo atleta, por lo que se retiró del deporte; ahora debía trabajar para financiar sus estudios universitarios y así lo hizo, trabajó de mesero, además en una empresa de fumigación y de conductor de buses escolares.

Ese, – dice, – fue uno de los más tristes episodios de su vida, no quería saber de fútbol y su frustración estuvo a punto de echar a perder su vida, sentía que el mundo se le venía encima, sin embargo, reconoce que la fe cristiana y la familia le ayudaron a salir adelante.

Hay que levantarse de las caídas

Su forma de enseñar llamó la atención del club y ahora entrena a sus fuerzas básicas

Pero si bien el fútbol no era su destino como jugador, sí lo era como formador de talentos. New York Red Bulls ha conquistado la corona tres veces en la MLS, es un equipo que invierte mucho en jugadores y las ligas menores, no son la excepción, sus empleados suelen ser de los más capacitados e idóneos para alcanzar objetivos exitosos; ese trabajo comienza en las fuerzas básicas donde le han confiado una de sus categorías al hondureño Osorio.

Ahora en su fase como entrenador, sueña con escalar y llegar a dirigir al primer equipo tres veces campeón de la MLS, pero reconoce que para lograrlo necesita mucha más preparación y estudio, pero asegura que no está lejos de ese sueño porque está trabajando para ello “yo soy parte de este proyecto y estar aquí, para mí ya es parte de mis sueños”, dijo.

Su vinculación con el Red Bull

Osorio es un emigrante que llegó hace 23 años a Estados Unidos, procedente de Honduras.

Narra cómo en su búsqueda de trabajos en línea, se encontró con capacitaciones para ser entrenador de fútbol sin imaginarse que se estaba preparando para vincularse a los Red Bull.

Su formación inicia con la aceptación como voluntario. “Yo entrené jugadores los fines de semana, llegué a tener hasta 30 juveniles, buscaba la forma de aportar algo, comencé a grabar los entrenamientos, para después mandarlos a los Red Bull, a ellos les gustó mi trabajo y fue cuando me dieron la oportunidad, ahora soy parte de una gran institución y haciendo lo que más me gusta, enseñar”, expuso.

El hondureño tiene una relación muy cercana con el primer equipo, pero, ahora la entidad le ha confiado la tarea de contribuir con las fuerzas básicas donde está concentrado en dar su mejor esfuerzo para obtener resultados exitosos para una de las franquicias deportivas más importantes de Norteamérica.

Honduras es un país que inspira a triunfar

El Red Bull es un equipo de la MLS que se ha coronado campeón tres veces en Estados Unidos.

“El sueño americano no es como lo hacen ver, las cosas son más complicadas de lo que se cuenta, no puede llamarse sueño, un camino lleno de dificultades y peligros, viajar de manera indocumentada puede verse como una oportunidad, pero también como un inminente riesgo donde se puede perder todo” reflexionó al tiempo que llamó a luchar por las metas de vida.

Concluyó diciendo que ama al país que lo vio nacer al que quiere retornar un día para aportar en lo que la vida y el desarraigo le han enseñado. Jonathan no pierde su vínculo catracho, ni sus ilusiones, su amor por el deporte y su don de entrenador podrían representar un retorno que le vincule al deporte rey en un país que, como el suyo, respira fútbol.(JP)