La agricultura de Florida bajo el ataque del COVID-19 y el desdén oficial

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Campesinos recolectan algunas judias verdes, en un cultivo en Homestead, Florida. EFE/John Riley/Archivo

Miami – El importante sector agrario de Florida afronta pérdidas por 522,5 millones de dólares a consecuencia del COVID-19, con el agravante de la competencia «desleal» de productos mexicanos y la falta de voz en la comisión encargada de definir cómo será la reapertura económica del estado.

Las imágenes de tractores pisoteando las hortalizas que ya no compran los parques temáticos, los cruceros y los distritos escolares son una muestra de los efectos de la pandemia en el segundo motor de la economía de Florida, que representa unos 37.000 millones de dólares.

Las ventas de lechuga, pimientos, pepinos, calabacines, frijoles verdes y repollo se desplomaron, al igual que sus precios, según un informe divulgado esta semana por Nikki Fried, la secretaria de Agricultura estatal y la única demócrata en un puesto ejecutivo en el Gobierno de Florida.

El análisis detalla, por ejemplo, que los precios de las calabazas o calabacines, dos verduras de temporada, pasaron de 28 dólares a 3 dólares por caja en una semana.

El horticultor Sam Accursio contó a Efe que se ha visto obligado a tirar casi el 70 % de su producción de calabaza, que ha llegado a vender a 50 centavos la libra, y a detener la cosecha casi por completo por culpa de la pandemia.

«Afortunadamente nuestra temporada está terminando, concluye el 1 de mayo, pero los agricultores del norte de Florida la están comenzando ahora y será horrible para ellos empezar sin saber cómo van a poder vender su producto», indicó.

NO HAY QUIEN COMPRE AL POR MAYOR

Hasta el pasado 15 de abril las pérdidas en Florida, considerado el segundo mayor productor de cultivos especializados de temporada del país, como arándanos, fresas, tomates, pimientos y pepinos, entre otros, podían superar los 522,5 millones de dólares, precisa el documento.

Fried lamentó que el cierre debido al COVID-19 de compradores de gran volumen, como los parques temáticos, restaurantes, instalaciones de procesamiento de alimentos, líneas de cruceros, distritos escolares, dejó a los agricultores y consumidores minoritarios en el limbo.

De estos trabajadores, que «se enfrentan a importantes pérdidas de cosechas y desafíos de mercado sin precedentes», depende el «crítico» acceso seguro a los suministros de alimentos del estado, recordó Fried.

Accursio y sus trabajadores se han tenido que adaptar al nuevo coronavirus y soportar las altas temperaturas bajo el sol con guantes y mascarillas para evitar el contagio del producto y de ellos mismos.

Para los trabajadores, que ahora están «más vigilantes que nunca» y limpian «constantemente» el producto antes de enviarlo a sus clientes, el distanciamiento social y la desinfección continua se han convertido en la norma, explicó Accursio.

LA COMPETENCIA «DESLEAL» DE MÉXICO

El informe señala que la problemática se agrava debido a la «prácticas desleales de comercio exterior» con México y la ausencia de un acceso rápido al paquete de 19.000 millones de asistencia federal aprobado para el sector agrícola del país el viernes pasado.

Accursio, que se ha dedicado desde hace cuarenta años con su familia a los cultivos de pepino, judías, calabacín, maíz y calabaza en Homestead, al sur de Miami, hizo un llamado a frenar la desventajosa competencia de productos de Latinoamérica.

«Lo principal que necesitamos de nuestro gobierno estatal es limitar las importaciones, porque la competencia en América Central y América del Sur no es justa», dijo.

Precisó que en Estados Unidos los costes de producción son más elevados al «respetar» los derechos humanos y el impacto medioambiental.

En ese sentido Fried subrayó que el mercado estadounidense está saturado con los altos volúmenes de productos mexicanos importados a precios «injustos».

Precisó que el problema se ha intensificado debido a que México y Florida tienen unas «casi idénticas» temporadas de cultivo.

Karol Molinares, una portavoz de la Secretaría de Agricultura de Florida, dijo a Efe que ya se ha pedido al Congreso de Estados Unidos combatir el «dumping», es decir, las importaciones por debajo del precio «razonable» del mercado.

Fried además envió esta semana una carta al gobierno federal mostrando su «disconformidad» con la decisión del Departamento de Agricultura de EE.UU. de «permitir la importación de limones desde China».

«Muchas de las empresas agrícolas de múltiples generaciones de Florida podrían hundirse», lamentó Fried.

Sin embargo, Accursio es optimista: «Hemos sobrevivido a todo tipo de desastres naturales y esto será otro más al que los agricultores sobreviviremos».

AGRO SIN REPRESENTACIÓN EN LA CRISIS

Pesa al sombrío panorama, la industria agrícola quedó por fuera del grupo de trabajo que decidirá la reapertura del estado, denunció Fried, quien no fue incluida en esa delegación.

El grupo de trabajo decidirá sobre el plan para abandonar de forma escalonada el confinamiento en Florida, donde el número de contagiados está cercano a los 28.000, con al menos 867 muertes.

La comisionada Fried señaló en su cuenta de Twitter que espera que el republicano DeSantis «se unirá a su compromiso de apoyar los agricultores y alimentar a nuestras familias».

«Fried, supervisa el segundo motor económico más grande del estado y debería ocupar un puesto en la mesa de cualquier grupo de trabajo que tenga un papel en apuntalar nuestra economía y reabrir el estado», expresó Terrie Rizzo, presidenta del Partido Demócrata de Florida.

Rizzo lamentó que «DeSantis incluyó en esa mesa «a los sospechosos donantes habituales de sus campañas (…), pero deliberadamente pasó por alto al único funcionario y miembro del gabinete demócrata elegido a nivel estatal».

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