“La ambición de poder no pertenece a Dios, sino al diablo”: homilía dominical

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Tegucigalpa – El párroco de la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, Juan Carlos Martínez, reflexionó en la homilía dominical sobre las tentaciones que sufrió Jesús en el desierto y concluyó que “la ambición de poder no pertenece a Dios, sino al diablo”.

“La tentación de ambición de poder esta tan enraizada en el ser humano, se trata de un mesianismo político para dominarlo todo”, lamentó el religioso.

Recordó que Jesús se retiró a orar durante 40 días y 40 noches y sufrió todo tipo de tentación, una de ellas la ambición de poder cuando se le ofreció, por parte del diablo, todos los reinos del mundo.

“Los más sorprendente de esta tentación es descubrir que la ambición de poder no pertenece a Dios, sino del diablo, y por lo tanto ese poder no sirve para construir el reino de Dios sino todo lo contrario”, reflexionó.

Explicó que al igual que nosotros, Jesús experimentó la fuerza de la tentación pero él eligió el camino de la docilidad al Padre y abrió el camino de la esperanza.

“Nosotros también experimentamos las tentaciones, las que vienen de nuestra fragilidad y de nuestras heridas así como las que vienen de una sociedad seductora”, externó.

Al respecto, invitó a cuestionar cuales son las tentaciones que tienen dominio sobre cada quien.

Finalmente terminó orando para salir de las tentaciones: “Señor, paz de los que en ti confían acógenos una vez más, conviértenos a ti hoy de todo corazón y danos la fuerza para vencer las tentaciones, así sea”.

A continuación Departamento 19  reproduce la lectura del día tomada del evangelio según san Mateo (4,1-11):
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.
Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”»
.Jesús le dijo:«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

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