Por Alberto García Marrder, desde Madrid 
Para Proceso Digital, La Tribuna y el País de Honduras

El presidente estadounidense, Donald Trump, está en una encrucijada seria. Los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán están provocando una fuerte represalia iraní contra las bases norteamericanas en Oriente Próximo.  

Esas zonas arden. Y el régimen de Irán amenaza con vengar la muerte del Ayatola Jomeini por un misil americano o israelí. 

Trump tiene ahora que decidir si sigue adelante en su intención de eliminar la futura capacidad nuclear de Irán, así como la de misiles. Y, por supuesto, tendrá represalias iraníes que han sorprendido por su firmeza. 

Irán está resultando más difícil que Venezuela, cuando solo en minutos, el pasado 3 de enero, un comando especial de fuerzas Delta capturaron al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores para juzgarlos por narcotráfico en Nueva York. 

En una entrevista con el diario “The New York Times, dijo que la guerra con Irán podría ser de un mes a seis semanas y que el Pentágono espera muchas víctimas norteamericanas. 

“Estoy dispuesto a levantar las sanciones a Irán si los nuevos dirigentes se muestran luego como unos socios pragmáticos”, añadió Trump. Y siempre comparando lo que sucedió en Venezuela, donde la cúpula chavista—sin Maduro—sigue las instrucciones de Washington. 

Sobre la tragedia de Minab (en el sur de Irán, muy cerca del Estrecho de Ormuz), tanto Trump, o el Pentágono, no quieren confirmar o negar el ataque como un “error” del 28 de febrero, ocurrida en una escuela de primaria de niñas, donde murieron 175, entre alumnas y profesores, por misiles.

El edificio de una escuela de niñas en sur de Irán derribado por un misil norteamericano.

El edificio de la escuela estaba cercano a un cuartel del Cuerpo Islámico Revolucionario (IRGC). Y es posible que los misiles fueran, en principio, dirigidos a las instalaciones militares y no a las escolares. 

El mismo diario, “The New York Times” llegó a la conclusión, tras investigar varias imágenes de satélites, que fue un misil norteamericano el causante de la tragedia, así como el derribo del cuartel. Y se pregunta si se usaron esta vez mapas antiguos de la zona o el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial para fijar coordenadas geográficas. 

Esta tragedia es ya considerada como la mayor matanza de civiles en Oriente Medio 

Las incursiones militares de Estados Unidos e Israel tienen ya sus consecuencias políticas en Washington, Londres, París y Madrid.

En la capital norteamericana, los senadores demócratas -cansados que Trump ignore al congreso antes de ir a una guerra-, han presentado una moción para exigir el permiso del congreso. Pero como se esperaba de los senadores republicanos que obedecen a Trump, fue rechazada por 47-53. El congreso lo votó el 5 de marzo. 

El diario londinense “The Telegraph” escribe que el pueblo norteamericano que eligió, por segunda vez, a un Donald Trump en su promesa de no buscar guerras extranjeras, “va a necesitar ser persuadido con mensajes efectivos, hasta abril por lo menos”. 

“El líder israelí Benjamín Netanyahu, con información de inteligencia persuadió a Trump que en el momento exacto podrían eliminar al líder iraní Ayatola Jomeini  y a otros comandantes, con solo un disparo de misil…”. 

La guerra de Irán ha causado un grave caos en Europa y una incertidumbre si se apoya a Estados Unidos o no. España, un país aliado en otros tiempos, encabeza ahora el cartel de “NO A LA GUERRA” y el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, ha prohibido el uso de las bases norteamericanas de Rota y Morón, en ese conflicto. 

Lo que ha provocado la furia y disgusto de Trump, que ha amenazado a España con un “embargo comercial”, olvidando o no lo sabe, que hay un superávit comercial a favor de Estados Unidos en esa relación. 

Trump también está enfadado -y mucho- con Sir Keir Stamer, Primer Ministro del Reino Unido, por  haber prohibido el uso de la base conjunta de la isla Diego García, en el Océano Indico, en la guerra de Irán. (Fue descubierta por el explorador español Diego García en el 1544, muy cerca de Australia).