El reconocido periodista hondureño Óscar Flores López dijo que espera sea el primero de muchos libros en su haber.

Tegucigalpa – La llegada en 1896 de la primera pelota de fútbol a Honduras, exmundialistas que son glorias vivientes del país y el que sería el primer clásico entre Motagua y Olimpia, de Tegucigalpa, en 1929, son recogidos en el libro «El que mete el gol gana», del periodista Óscar Flores López.

«El libro es un resumen de la historia del fútbol hondureño, no contado de manera cronológica», dijo a Efe este miércoles su autor en Tegucigalpa, donde en estos días promociona su primera obra literaria, por Ediciones Perro Azul, de Costa Rica.

LA PANDEMIA DE COVID-19 DEMORÓ LA PRESENTACIÓN

Flores López, natural de Tegucigalpa, donde nació el 5 de enero de 1972, indicó que desde hace varios años pensó en escribir un libro, pero no le entró de lleno al tema «por falta de disciplina, de temas y otros motivos».

Pero en un viaje a San José de Costa Rica, su amigo Dennis Ávila, poeta hondureño, quien en abril de 2020 ganó el premio internacional «Pilar Fernández Labrador», en Salamanca (España), le ánimo a que no se quedara en el intento, y que como le gustaba mucho el fútbol, le sugirió que escribiera temas cortos.

«Así nació el proyecto del libro sobre el fútbol hondureño», señaló Flores López, quien ha ejercido el periodismo en noticias generales y deportes, en medios de Tegucigalpa.

En principio estaba previsto que Flores López presentara su obra hacia finales de marzo de 2020, lo que no fue posible porque su país entró en un toque de queda y emergencia sanitaria desde el día 12 de ese mes, por la pandemia de covid-19 que en un año ha dejado cerca de 180.000 contagios y 5.000 muertos, entre estos últimos varios exfutbolistas hondureños.

RELATOS CORTOS DE FÁCIL LECTURA

La publicación Flores López recoge más de un centenar de relatos, semblanzas y anécdotas de jugadores, entrenadores, partidos clásicos del fútbol, figuras nacionales que destacaron en los mundiales de España 1982, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, hasta el gol más insólito anotado en el fútbol de Honduras, el 5 de febrero de 2017, en un clásico entre Olimpia y Motagua, en Tegucigalpa.

Ese día, en un incidente confuso, en el que en un momento hubo dos balones en el campo, un aficionado con gafas negras que salió de las gradas, entró a la cancha y en veloz carrera disparó contra la portería del Motagua.

El hecho desorientó a los defensas y el portero del Motagua, el argentino Jonathan Rougier, porque al mismo tiempo le disparó el delantero Roger Rojas del Olimpia y empataba 2-2 el clásico nacional entre dos eternos vecinos y rivales capitalinos.

Héctor «Pecho de águila» Zelaya, Gilberto Yearwood, Roberto «Macho» Figueroa, Anthony Costly y Julio César Arzú, quienes además de jugar en el Mundial de España 1982 estuvieron ligados a equipos españoles, lo mismo que el entrenador José de la Paz Herrera «Chelato», son algunos de los hondureños que figuran en el libro, además de Pelé, Cruyff, Messi, Cristiano y Ronaldinho entre otros.

Destacan además exmundialistas hondureños que también mostraron su clase en Italia como David Suazo, en el Cagliari, Inter y Catania, y el Benfica, portugués; Carlos Pavón, que jugó en México, Colombia, España y Estados Unidos, y el fino centrocampista Julio César «Rambo» León, que lo hizo en México, Uruguay, Italia (en siete equipos), China y varios equipos hondureños.

Flores López define a León como un «loco» que «se escapó de «Esos locos bajitos», de Joan Manuel Serrat, «y se dedicó a joder con la pelota».

Se suma, al libro, que además le dedica pinchazos a la corrupción en el fútbol, Eduardo «Diablo» Bennett, quien jugó en Chile y Argentina, y ahora comenta sobre fútbol en un canal de televisión.

El escritor resumió el paso de entrenadores foráneos por el fútbol local, como el colombiano Reynaldo Rueda, quien logró la clasificación de Honduras al Mundial de Sudáfrica 2010, el segundo para el país centroamericano después de España 1982.

Flores López indicó que en un modesto homenaje de su parte al entrenador nacional José de la Paz Herrera, de 80 años, quien se recupera de una reciente cirugía en la garganta, que la practicaron en México, el total de la venta de su libro será para quien, en su opinión, es el mejor técnico que ha tenido Honduras.

Con Herrera, Honduras sumó dos puntos en el Mundial de España 1982 al empatar con el país anfitrión e Irlanda del Norte, lo que ha constituido el mayor logro del país en la máxima cita del fútbol. En Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 los hondureños perdieron todos los partidos que disputaron, en la primera fase.

«EL QUE METE EL GOL GANA»

El nombre del libro de Flores López tiene su origen en una frase común en las «potras» (partidillos en los que no hacen falta reglas de fútbol) que se juegan en las calles de tierra de barrios populares o en cualquier cancha improvisada, en muchos casos con dos piedras o un par de estacas rústicas para definir las porterías.

En las «potras» hondureñas nadie lleva el tiempo del juego, porque tampoco hay un árbitro, y las normas que rigen son los acuerdos de palabra entre los contendientes.

El escritor, un «futbolista frustrado», recuerda que «las reglas en el fútbol de la calle no necesitan reglas escritas, ni apretones de mano. Basta con la palabra. Los dos equipos se ponen rápidamente de acuerdo» en las pequeñas canchas de grandes duelos deportivos.

En esos acuerdos los rivales definen que no serán válidos los goles desde lejos, solamente los convertidos en jugadas dentro del área; los lanzamientos laterales se hacen con el pie y los de esquina con la mano; se limita el espacio a los porteros para tomar el balón con las manos y a los cinco goles hay cambio de portería.

Muchas veces los partidos se alargan después de los primeros cinco goles, pero como no se ha llegado a los otros cinco para definir al ganador, el resultado se definirá en un pacto de caballeros. Acuerdan empezar de cero, al margen de quién vaya ganando hasta ese momento, y el consenso generalizado es: «el que mete el gol gana».