La trata de personas, una nueva forma de esclavitud en zonas de conflicto

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Unidades de criminalística de Panamá custodiaban el pasado 3 de enero una residencia en la que se incautaron de documentos falsos y equipos para su falsificación, usados para la trata de personas. EFE/Archivo

Viena – Naciones Unidas ha pedido hoy acabar con la impunidad en la trata de personas, una nueva forma de esclavitud usada cada vez más por grupos armados en zonas en conflicto para financiarse y atraer a reclutas con la promesa de explotar a mujeres como esclavas sexuales.

El Informe Global sobre Trata de Personas -presentado en Viena- analiza unos 24.000 casos documentados en 2016 en 142 países, y la explotación sexual (59 %) es el destino más frecuente de esta «esclavitud del siglo XXI», seguido por el trabajo forzado (34 %).

Esa cifra es solo «la punta del iceberg» debido a que muchas de las víctimas no son detectadas, y el número de personas afectadas podría situarse «en los millones», según el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov.

Según el estudio, más del 70 % de las víctimas globales de trata son niñas, chicas y mujeres .

Casi la mitad de las víctimas totales son mujeres adultas (49 %), mientras que las niñas suponen el 23 % del total y su número va en aumento. Los hombres representan el 21 % de las víctimas documentadas y los niños, el 7 %.

Mientras que la enorme mayoría de quienes sufren explotación sexual son mujeres, los hombres conforman el mayor grupo en los casos de trabajos forzados.

La trata es un crimen que consiste en captar y retener a una persona mediante la fuerza o la coerción, con el fin de explotarla sexual o laboralmente.

Si bien la forma más conocida es la explotación sexual, otras víctimas sufren condiciones de esclavitud en tareas domésticas o en sectores como la minería y la agricultura o, incluso, son explotadas en la mendicidad infantil o sometidas a matrimonios forzosos.

También se han documentado en los pasados 13 años 700 casos de extracción de órganos, sobre todo en Oriente Medio y el norte de África.

«La impunidad es el mayor problema», aseguró a Efe Angela Me, la responsable del informe, al hacer referencia a que apenas hay datos de víctimas detectadas en grandes partes de África y Asia.

La ONU calcula que este es el tercer tipo de crimen a escala global que más beneficios genera para las redes criminales, solo por detrás del narcotráfico y el tráfico ilegal de armas, y las cifras que se mueven son de decenas miles de millones de dólares.

La mayor parte de los casos son detectados en los países de origen de las víctimas, aunque existe un patrón universal en el que las víctimas se desplazan desde regiones más pobres a otras más ricas.

Las redes criminales se benefician de la situación de vulnerabilidad de las víctimas, lo que se agudiza en las zonas de conflicto debido al desmoronamiento del Estado, el desplazamiento de la población y la necesidad de bienes básicos.

«El tráfico de personas en conflictos armados ha alcanzado proporciones terribles, con niños soldados trabajos forzados y esclavitud sexual», denunció hoy Fedotov.

En zonas de conflicto en África subsahariana y Oriente Medio, grupos armados convierten a niñas y mujeres en esclavas sexuales «para impulsar el reclutamiento y recompensar a sus combatientes», agregó el responsable máximo de la ONUDD.

El diplomático ruso recordó que ese fue el destino de la iraquí de la minoría yazidí Nadia Murad, premio Nobel de la Paz en 2018 y embajadora de la ONUDD contra la trata, antes de ser liberada de las manos del grupo terrorista Estado Islámico.

El informe señala que los grupos armados utilizan también la trata como herramienta para infundir terror entre la población y facilitar así su sometimiento

La ONU no ofrece datos sobre el número de víctimas totales en zonas de guerra, pero afirma que milicias y grupos criminales han tratado de explotar a la población desplazada por los conflictos de Siria, Irak y Afganistán, así como la minoría rohinyá en Birmania.

Según el informe, grupos armados utilizan mano de obra esclava como porteadores o para explotar recursos naturales, algo que se ha documentado en varios conflictos en África, como fue el caso de Sierra Leona.

Además de la explotación sexual y laboral, algunos grupos armados utilizan la trata para reforzar sus filas; así, el informe recuerda que la mitad de los combatientes del grupo yihadista somalí Al Shabab es menor de edad.

También se recuerda que algunas milicias controlan en Libia centros de detención para migrantes, a los que explotan de diversas formas, desde abusos sexuales hasta el trabajo esclavo.

El estudio señala que el número de víctimas documentadas a escala global ha aumentado, pero que eso también puede deberse a que los países cuentan con más medios para detectarlas.

La ONUDD recuerda que en 2009 solo 26 países contaban con instituciones específicas que recopilaban datos sobre trata, mientras que ahora son ya 65.

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