Las deportaciones exprés empujan a miles a jugarse la vida en la frontera

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Guardias estadounidenses detienen a inmigrantes mexicanos que trataban de pasar la frontera de Estados Unidos de forma ilegal, próximo al cercado fronterizo a lo largo del Valle del Río Grande en Texas, Estados Unidos. EFE/ Erik S. Lesser/Archivo

Tucson (AZ) – El saber que EEUU está suavizando las políticas migratorias llena de esperanza a miles de inmigrantes que se ven empujados a cruzar la frontera utilizando peligrosas rutas y poner sus vidas en manos de traficantes con el afán de evitar a toda costa ser arrestados y expulsados por medio de las deportaciones «exprés».

A pesar de los pedidos de los activistas, la administración del presidente, Joe Biden, todavía no ha tomado ninguna decisión sobre si mantendrá o eliminará las deportaciones rápidas de migrantes que son detenidos en la frontera bajo la Orden de Emergencia de Salud implementada en marzo de 2019 por el Gobierno de Donald Trump con la pandemia como argumento.

Bajo esta orden, todos los migrantes que son sorprendidos al intentar cruzar la frontera de manera irregular son deportados rápidamente de regreso a México sin tener acceso a abogados o representación legal.

Y todo, según reportes de prensa, por una decisión del Gobierno Trump, que presionó a oficiales de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) para implementar la orden utilizando la pandemia como excusa para endurecer todavía más las condiciones para los inmigrantes y solicitantes de asilo.

La desesperación que viven muchos migrantes ante el cierre de la frontera por la declaración de emergencia por la pandemia de la covid-19 los está llevando a poner en riesgo sus vidas, tal y como demuestran las cifras de muertos en el desierto y las últimas cifras de detenidos, que en diciembre marcaron un récord no visto desde el año 2000.

UN CRUCE FALLIDO

Guillermo Sánchez, un migrante mexicano originario de Chiapas es uno de miles de migrantes que han sido deportados de forma rápida bajo la orden de emergencia conocida como «Título 42».

El padre de tres hijos se internó la última semana de diciembre en el desierto junto a un grupo de otras doce personas, entre ellos inmigrantes de Honduras y El Salvador.

«El frío te comía los huesos, no podíamos ver nada enfrente de nosotros, tratábamos de caminar sin hacer ruido», relató Sánchez a Efe.

El migrante asegura que ya tenía cuatro meses esperando en la frontera, pero en su desesperación porque el Gobierno de los Estados Unidos no estaba procesando casos de asilo aceptó pagar los servicios de un «coyote» para que le ayudara a cruzar la frontera.

El plan era supuestamente «fácil»: el grupo caminaría alrededor de cinco días hacia el «norte», después sería recogido por dos camionetas que los llevarían a casas de seguridad, viviendas controladas por los «coyotes» donde los migrantes aguardan hasta el momento de poder ir viajar el punto final de su camino.

Sin embargo, apenas habían caminado dos días cuando los migrantes se dieron cuenta de que estaban en problemas. Tratar de avanzar sin ser vistos era difícil y, a pesar de todas la precauciones, fueron detectados por agentes fronterizos.

«Nos subieron en las camionetas, nos pidieron nuestros nombres, nos dieron un cubrebocas y nos llevaron de regreso a la frontera», relató el migrante, quien ahora se encuentra en un albergue en Nogales, en el estado mexicano de Sonora.

Aseguró que como él hay muchos migrantes que no están dispuestos a seguir esperando, por lo que optan por cruzar la frontera y que «sea lo que Dios quiera».

CASAS DE SEGURIDAD

Solamente la semana pasada, la Patrulla Fronteriza en la frontera de Texas reporto más de 200 arrestos de migrantes en diferentes casas de seguridad.

De acuerdo a cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), solo en el Sector de Laredo en Texas, los agentes fronterizos han arresto a más de 1.200 migrantes en casas de seguridad durante el presente año fiscal, que comenzó el pasado 1 de octubre.

Esta cifra representa un incremento de un 436 % comparado con el año pasado en las mismas fechas, cuando se habían arrestado solamente 231 migrantes en casas de seguridad.

Para activistas como Vicki Gaubeca, directora ejecutiva de la Coalición de Comunidades Fronteriza del Suroeste (SBCC), estas cifras indican que los migrantes están tratando de cruzar a toda costa a pesar de la orden de emergencia y las deportaciones rápidas.

Gaubeca considera que la Administración Biden debe revertir esta orden de emergencia por la covid-19 cuanto antes y restablecer el proceso para los migrantes puedan presentar sus peticiones de asilo y no tener que poner sus vidas en manos de traficantes.

Se esperaba que la Administración Biden presentaría el pasado viernes nuevas órdenes ejecutivas relacionadas con inmigración.

Sin embargo, de último momento, la administración cambió sus planes y expertos especulan que no se presentarán nuevos cambios a las duras políticas migratorias de Trump hasta que Alejandro Mayorkas sea confirmado como el primer hispano en dirigir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), algo previsto inicialmente para este martes.

LOS EFECTOS DEL CIERRE FRONTERIZO

El cierre de la frontera ha tenido un impacto directo en la muerte de inmigrantes, que optan por rutas más alejadas y peligrosas para poder cruzar la frontera.

Solo en la frontera de Arizona con México se registraron 227 muertes de migrantes indocumentados en el 2020, de acuerdo a cifras del grupo Fronterizas Compasivas.

Esta cifra, basada en datos de la Oficina del Médico Forense del condado de Pima, es la más alta en una década en el desierto de Arizona.

Celestino Fernández, investigador con el Centro Binacional de Inmigración de la Universidad de Arizona y autor de libros sobre inmigración, dijo a Efe que la inmigración continuará a pesar de la pandemia y las órdenes de emergencia.

El también profesor de psicología indicó que Biden podría también enfrentar serios obstáculos para terminar con la orden de emergencia de salud que ha cerrado la frontera.

No en vano, la congresista de Nuevo México Yvette Herrell presentó la semana pasada una legislación que pretende que la orden de emergencia de salud en la frontera por la covid-19 permanezca en pie hasta que termine la pandemia.

La legislación, que tiene el apoyo de otros 30 congresistas, busca evitar que se termine con esta orden.

«La Administración Biden busca terminar con esta orden, permitiendo nuevamente a los inmigrantes indocumentados entrar al país. Esta decisión podría poner en riesgo la salud y el bienestar de los agentes de la Patrulla Fronteriza, de CBP y del público en general», dijo la congresista en un comunicado de prensa.

Mientras tanto, los migrantes desesperados seguirán intentando cruzar, aunque eso suponga poner en riesgo sus vidas con la esperanza de conseguir su tan anhelado objetivo de tener acceso al llamado «sueño americano».