Tegucigalpa (Proceso Digital/ Por Alejandro García) – Honduras posee un capital artístico que nace, casi siempre, del talento natural de sus intérpretes. Músicos, actores, pintores y escultores han levantado, con sus manos y su sensibilidad, buena parte del patrimonio cultural del país. Pero ese talento, que durante décadas se sostuvo únicamente en la intuición y la vocación, hoy encuentra espacios formales donde crecer: escuelas y academias que, pese a carencias y desatenciones, continúan formando a las nuevas generaciones.

En la capital funcionan cuatro centros públicos de formación artística: uno dedicado a las artes plásticas y visuales, otro a la música y uno más al arte dramático. Son instituciones pequeñas, de matrícula limitada, pero con una misión enorme: preservar, transmitir y profesionalizar el arte hondureño.

El largo camino de la formación artística

A diferencia de los centros educativos tradicionales, las escuelas culturales reciben a quienes llegan movidos por una pasión temprana: niños y adolescentes que encuentran en el teatro, la música o la pintura un lenguaje propio. Estos espacios se han convertido en alternativas para acercar la cultura a la niñez y juventud, y aunque muchas fueron fundadas en el siglo pasado, su vigencia sigue intacta.

Sin embargo, su historia también está marcada por obstáculos: falta de recursos, desatención institucional, infraestructura limitada y, en algunos casos, la lucha constante por conservar un espacio físico donde funcionar. Aun así, sobreviven. Y no solo sobreviven: continúan enseñando, adaptándose y abriendo talleres para niños, jóvenes y adultos que buscan aprender un oficio artístico.

Escuela Nacional de Bellas Artes: 84 años formando creadores

La Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), fundada el 1 de enero de 1940, es el centro más antiguo de formación artística en Honduras. Nació adscrita a la Secretaría de Agroindustria, con el objetivo de apoyar las artesanías, pero con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la principal institución de artes plásticas y visuales del país.

Ubicada en el antiguo edificio de la Alcaldía Municipal de Comayagüela, frente al parque La Libertad, la ENBA ofrece hoy clases de dibujo, pintura, escultura, cerámica, diseño y artes gráficas. Sus estudiantes pueden optar a tres bachilleratos: técnico en artes plásticas, artes gráficas y gestión cultural.

El profesor Gabriel Zaldívar explica que la escuela también ofrece cursos nocturnos para quienes desean aprender sin obtener un título, además de talleres especializados en cerámica y grabado. Reconoce que la ENBA ha sufrido desatención oficial, pero destaca su capacidad de adaptación y la importancia de haber modernizado su oferta académica para permitir que los egresados continúen estudios universitarios o se inserten en el campo laboral.

“La formación artística no permite que una escuela sea numerosa; necesitaríamos un espacio más grande para abarcar más alumnos”, señala. También defiende la permanencia de la ENBA en Comayagüela, donde —dice— se concentra buena parte del movimiento económico de la capital.

Escuela Nacional de Música: siete décadas de disciplina y vocación

Fundada el 13 de febrero de 1953, la Escuela Nacional de Música (ENM) es la institución más reconocida del país en formación musical. Su misión es preparar jóvenes profesionales en canto, instrumentos y conjuntos orquestales, contribuyendo al desarrollo cultural y educativo de Honduras.

Muchos de sus egresados integran hoy orquestas sinfónicas, filarmónicas y de cámara dentro y fuera del país. La escuela, ubicada frente a la Villa Olímpica, exige a los aspirantes haber cursado sexto grado y someterse a una audición. Una vez admitidos, los estudiantes eligen el instrumento que mejor se adapta a sus características físicas y lo estudian durante toda su formación, convirtiéndose en especialistas.

Desde séptimo hasta duodécimo grado reciben clases de apreciación musical, expresión corporal, lenguaje musical, práctica instrumental, orquesta o banda, coro e instrumento principal. A partir de décimo grado deben aprender un segundo instrumento.

En Tegucigalpa también funciona el Conservatorio Nacional de Música Francisco Díaz Zelaya, en la colonia Hato de Enmedio, del cual han surgido talentos como el violinista Everaldo Martínez, quien continuó su especialización en Estados Unidos y ha participado en diversas orquestas sinfónicas.

Academia Nacional de Arte Dramático: el hogar del teatro hondureño

La Academia Nacional de Arte Dramático (ANAD), fundada en 1976 por el maestro y dramaturgo Santiago Toffé, es la única institución estatal dedicada a la formación de actores de teatro. Ha atravesado múltiples administraciones y cambios, y actualmente está adscrita a la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (Secapph).

Ubicada en la colonia San Ángel, en las instalaciones de la extinta Escuela Marco Antonio Andino, la ANAD ofrece un programa profesional de tres años —con opción a un cuarto— para jóvenes a partir de los 18 años. Este último año permite especializarse en tres áreas: teatro (montaje de obras), cine (introducido desde el tercer año) y didáctica especial (procesos de enseñanza).

También cuenta con una jornada sabatina de dos años, un diplomado de introducción al teatro desde los 15 años y un laboratorio creativo infantil para niños de 7 a 14 años, dividido en dos grupos. Allí aprenden trabajo en equipo, proyección de voz y técnicas corporales de expresión. Quienes desean continuar pueden ingresar al programa profesional al finalizar el laboratorio.

Un patrimonio vivo que necesita apoyo

Este recorrido por las escuelas de arte de Tegucigalpa y Comayagüela muestra instituciones que, pese a las adversidades, sostienen la formación artística del país. Su aporte es enorme; su deuda histórica, también. Atenderlas con urgencia podría transformar la vida cultural de Honduras y fortalecer la ciudadanía desde la sensibilidad y la creatividad.

Proceso Digital continuará acercando a sus lectores historias, voces y testimonios de quienes mantienen vivos estos templos del saber y la expresión artística. (PD/ag)