Tegucigalpa(Especial Proceso Digital)  – La antañona y hasta veces somnoliente Tegucigalpa, con casi medio milenio de existencia, comienza a dejar atrás su denominación popular de ser un pueblo grande, definido por pobladores y cronistas internacionales, y comienza a tomar forma como un pujante metrópoli del siglo XXI con las cada vez más altas torres que se erigen en los sitios más pujantes de la ciudad que ostenta el rango de capital del Estado de Honduras.

Lejos quedaron ya los tiempos en que los capitalinos y los hondureños en general observaban la edificación de torres mayoritariamente por la televisión o las producciones cinematográficas, algunos pocos miles tienen la oportunidad de trasladarse a las principales urbes del mundo y ver in situ las gigantescas torres construidas, ya que cada año surgen más construcciones estilos torres o condominios que combinan centro comercial, complejo de oficinas y apartamentos de vivienda.

La zona exclusiva de Lomas de Guijarro y sus alrededores fue el primer sitio donde comenzaron a levantarse torres de vivienda lo suficientemente altas como para ser visibles desde cualquier punto de la ciudad, sus vistas espectaculares, diseños frescos y el aire de una ciudad que se moderniza y se pone a la par de otras capitales pone un poco de orgullo a sus habitantes.

Este boom inmobiliario que se ha detonado en la última década y media con la construcción de estas torres y complejos modernos parece consolidarse a medida que avanza el tiempo y cuando toda una nueva generación de habitantes con poder adquisitivo alto comienza a aceptar que vivir en apartamentos familiares en las torres es algo cómodo y seguro, en lugar de las antiguas residenciales en zonas exclusivas donde predominaba la extensión de los terrenos, donde además de los metros de construcción eran importantes los espacios verdes, con jardines y otras comodidades.

Tegucigalpa y San Pedro Sula Se llenan de torres

Estas edificaciones verticales empezaron aparecer hace casi dos décadas, pero en los últimos años, ha habido un crecimiento de proyectos de construcciones que ahora se dice que Tegucigalpa se “llena de torres”.

La Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico) contabiliza que en los últimos 12 años se han inaugurado 28 torres verticales en las principales ciudades del país: 21 en el Distrito Central y siete en San Pedro Sula.

Las torres tienen múltiples funciones ya que abarcan comercios, oficinas y apartamentos en un solo complejo alto que se aprecian en varios puntos de la ciudad. Aunque hay algunas que solo abarcan apartamentos y condominios.

Igualmente, estos edificios incluyen una gran ventaja para cualquier cliente que es tener su propio estacionamiento, valioso para una ciudad que cada año se expande y no hay mucho terreno para cubrir la demanda.

Y esa es justamente otra de las razones para el crecimiento de las torres residenciales, ya que el precio de la tierra está escalando a niveles prohibitivos, que los expertos señalan que el futuro de la ciudad a nivel de vivienda ciudadana son las torres y apartamentos multifamiliares.

Otra de las ventajas de estos complejos es que cuentan con plantas auxiliares de energía, las cuales se activan cuando la electricidad se va,  un problema recurrente en el país por la demanda o los cortes programados por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), para que el cliente nunca deje de tener este vital servicio.

Las ciudades de Tegucigalpa y San Pedro Sula se han convertido en las principales urbes exponentes de este tipo de desarrollo inmobiliario, donde las torres o rascacielos le otorgan los aires de una gran metrópoli, similares a las otras grandes ciudades del mundo.

El sector inmobiliario de Tegucigalpa ha sido el más dinámico del país con un crecimiento progresivo impulsado por la demanda de vivienda en zonas urbanas céntricas de la ciudad, modernizando el panorama urbano.

Estas edificaciones empezaron hace casi dos décadas, focalizando su presencia en los bulevares Morazán, Suyapa y zonas residenciales de alta plusvalía como Lomas de Mayab, Lomas del Guifarro, San Ignacio y otras de la ciudad.

No obstante, en los últimos años se ha registrado una expansión de construcción de nuevas torres en otros puntos de  la capital, como el Anillo Periférico y el sector Miraflores.

Las edificaciones verticales más conocidas son Torres Metrópolis, Morazán, Distrito Artemisa, Agalta y Atlas; y actualmente se están construyendo nuevas como Lirios de Miraflores, Torre Suyapa, Céfiro Azul, Urbanik, Torre Doss y otras.

De hecho las torres Atlas se convertirán en el edificio más alto de Honduras y el tercero en Centroamérica, de acuerdo a los especialistas.

Mientras que en la ciudad de San Pedro Sula, se puede apreciar proyectos verticales como Zorzales del Merendón, Rio City Center, Distrito Cielo, Torre Rio 26, Torre Esmeralda y otros.

Honduras cuenta con 210 edificios altos, incluyendo las torres o condominios, ocupando el cuarto lugar en la región, superada por Costa Rica con 350, Panamá con 988 y Guatemala con 1,150 edificios.

Pero a nivel de altura, Honduras cuenta con la tercera torre más alta de Centroamérica, ya que el complejo Atlas tendrá 136 metros con 42 niveles, superado únicamente por el Leumi Business center de costa Rica que cuenta con 141 metros de altura y el primer sitio corresponde al panameño JW Marriot con 284 metros de altura. El complejo panameño fue construido por la Organización Trump del actual mandatario estadounidense Donald Trump, y operó un hotel con su marca, pero posteriormente cedió el control del edificio a otras organizaciones.

En San Pedro Sula se erige el segundo edificio más alto de Honduras, el Igvanas Tara que tendrá una altura de 122 metros.

Son construcciones estratégicos

El gerente de la Chico, Silvio Larios, comentó que las torres verticales son construcciones estratégicas porque buscan edificarse en zonas céntricas y de acceso rápido a las necesidades de los clientes.

Silvio Larios, gerente de la Chico.

Comentó que este tipo de edificaciones nace de la demanda habitacional que hay en el país y los nuevos modelos que hay en la región latinoamericano.

Señaló que en la capital el acceso al terreno es difícil, por lo que las empresas constructoras buscan optimizar los espacios céntricos y que se conviertan en zonas apetecibles para que los habitantes cumplan con sus necesidades.

Larios destacó que estos complejos cuentan con sus propias cisternas para proveer de agua potable a los usuarios, negando que haya un acaparamiento del servicio.

Indicó que estos lugares son perfectos para los adultos mayores que ya están retirados del mercado laboral porque pueden poner en alquiler sus viviendas y cubrir los gastos para rentar un apartamento donde el mantenimiento es más fácil que una casa amplia.

El gerente de la Chico indicó que estos complejos poseen una enorme ventaja por encima de las colonias o barrios al contar con seguridad, parqueo y optimización del área.

Aunque admitió que estas edificaciones contribuyen más al congestionamiento vial debido a que las personas que laboran en estos complejos ingresan y salen a la misma hora.

Las torres son una bendición para las ciudades modernas

El ingeniero Gustavo Boquín, consideró que la construcción de torres es una “bendición”, especialmente en ciudades modernas porque son céntricas, altas e inmensas.

El ingeniero Gustavo Boquín.

Descartó que estas torres acaparen el servicio de agua potable ni generen más concentración poblacional, sino que los redistribuye dentro de una ciudad.

Explicó que la mayor parte de los habitantes de estas torres son personas de Tegucigalpa, especialmente, una pareja que se quedan solos en sus casas tras la mudanza de sus hijos.

“Las torres, cada unidad habitacional tiene un promedio de dos habitantes, es un fenómeno que se está dando de migración de familias que ya no tienen hijos y tienen una casa muy grande”, dijo a Proceso Digital.

Boquín, expresidente de la Chico, subrayó que con las torres se puede distribuir el vital líquido a más personas que en una colonia o barrios porque estas últimas tienen “mega-cisternas” que acaparan el agua.

Estimó que con varias torres se pueden atender casi 700 personas en 200 metros lineales. (AG).