Latinas comediantes se rebelan contra mandatos culturales de buenos modales

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La joven celebridad venezolana Lele Pons. EFE/ Nina Prommer/Archivo

Miami – Las mujeres comediantes, especialmente dentro del género del “stand-up”, son un fenómeno relativamente nuevo en la cultura latina, pero una vez que arrancó cada vez más se han animado a contar sus observaciones y experiencias desde la risa y sin el menor respeto a las “normas” de la moral y las buenas costumbres.

La lista de comediantes latinas en stand-up, las redes y el “streaming” es larga y a la cabeza está la venezolana Lele Pons, quien se convirtió en 2016 en la persona con más seguidores en la desaparecida red social Vine y tiene actualmente 44 millones de seguidores en Instagram.

“Hacer reír era la única forma en que yo supe comunicarme con mis pares durante mis años escolares. Yo nunca tuve problema con burlarme de mí misma, con grabarme en mis peores fachas, sin maquillaje y con el pelo sucio”, dijo Pons a Efe.

Es algo que nunca había visto en la cultura latina, mucho menos en una mujer.

“Las mujeres en general tenemos que romper con muchos estereotipos cuando nos metemos a la comedia, más las latinas, que además cargamos con la presión de los modales, el estar ‘arregladitas’”, indicó la artista, quien hoy día es también cantante y conductora.

La actriz y guionista mexicana Ana de la Reguera desafió “todas las normas” en su serie Ana, que se transmite por Comedy Central en América Latina y PantaYA en Estados Unidos. “No fue fácil atreverme porque nadie había hecho una serie como la mía. Me inspiré en figuras como Larry David (Seinfeld, Curb Your Enthusiasm); de mujeres pocas y latinas nada”.

“Cuando hacemos comedia sobre todo lo que afecta nuestro día a día, incluyendo a nuestra vagina, no nos estamos comportando como una señorita bien criada”, manifestó De la Reguera.

“Desde pequeña siempre me destaqué por tener un punto de vista particular y un sentido del humor bastante negro, pero nunca pensé que podría hacer una carrera de ello. Las únicas mujeres que veía haciendo comedia eran las gringas”, dijo a Efe la venezolana Joanna Haussman, quien se dio a conocer por vídeos en los que comentaba las diferencias entre los latinoamericanos y los choques culturales de los latinos con la cultura estadounidense.

Haussman comparte el micrófono en el podcast “Hyphenated” con la cubana estadounidense Jenny Lorenzo, quien usa el humor para rebelarse contra los “millones de no” que recibió en su educación.

“Las señoritas no se portan así, no hablan de esas cosas, no dicen esas palabras, no se visten así. La lista es larga y opresiva”, explicó Lorenzo, quien se hizo famosa en internet con el personaje de “Abuela”, una cubana amante de las telenovelas con la que explora los choques culturales, que son el tema dominante en su comedia y en el podcast de Pitaya Entertainment.

EL HUMOR COMO TERAPIA

Cuando Sofía Niño de Rivera -la mexicana con uno de los especiales de stand-up en español más populares- comenzó a hacer comedia lo hizo para procesar “mis traumas y el contexto en el que crecí”, incluyendo las situaciones de su país que, según ella, ofrece mucha “comedia involuntaria”.

Pons, por su parte, ha usado su déficit de atención, Tourette y síndrome obsesivo compulsivo como herramientas de su humor.

Haussman encontró en la comedia un antídoto para su ansiedad social, mientras que en el podcast “Hyphenated” lucha por encontrarle el lado gracioso a la experiencia de ser una inmigrante latina en Estados Unidos.

Las artistas se sienten unidas no solo por su función de pioneras y el punto de vista femenino con el que afrontan la comedia: también comparten la orfandad de modelos a seguir.

“Es muy emocionante ser alguien que rompe barreras, pero al mismo tiempo habría sido maravilloso tener alguien a quien admirar. Mi aproximación al humor hecho por mujeres siempre fue en inglés y siempre en comedias situacionales, como Lucille Ball y Carol Burnet”, indicó la artista venezolana.

Niño de Rivera se veía en las presentaciones de la estadounidense Joan Rivers y en Eddie Izzard, un artista transgénero que tiene un acto en varios idiomas.

Muchas veces se ha dicho que las mujeres no son buenas en la comedia. “Y era cierto hasta que dejamos de copiar a los hombres del género. Finalmente ahora nos estamos adueñando de nuestras historias”, expresó Lorenzo.

EL EFECTO NETFLIX

La popularidad de las mujeres en el stand up y otros subgéneros de la comedia iba en ascenso cuando Netflix comenzó a incorporar especiales de artistas como las mexicanas Niño de Rivera Gaby Llana y Alexis de Anda, la argentina Malena Pichot, la chilena Jani Dueñas y la brasileña Mhel Marrer.

Sin duda,” eso ha abierto muchos espacios, pues los empresarios del espectáculo se han dado cuenta de que sí hay mercado para el humor hecho por mujeres”, indicó Hausmann, quien espera que la comedia siga “inspirando conversaciones y cambios que ayuden a crear una sociedad más justa”.