Dos hombres regresan de comprar en un mercado este lunes, en la ciudad de Comayagüela (Honduras). Decenas de vendedores fueron desalojados este lunes en Honduras por desobedecer el toque de queda absoluto impuesto para enfrentar el coronavirus en el país, donde el fin de semana fueron detenidas 219 personas y 14 inmigrantes retornados se escaparon de un centro donde fueron puestos en cuarentena.EFE/ Gustavo Amador

Tegucigalpa – La mayor magnitud de casos de enfermos y muertos por el coronavirus en Honduras se estaría viendo en las siguientes cuatro u ocho semanas, según el científico hondureño Marco Tulio Medina, quien en entrevista telefónica con EFE dijo que, además, «la posibilidad de que ocurra una hambruna es alta».

«En primer lugar hay que analizar la situación sanitaria y económica del país. Honduras es un país intermedio bajo, de acuerdo con el Banco Mundial, y se tiene un porcentaje significativo de personas bajo el nivel de pobreza y personas que están en pobreza extrema», indicó Medina.

HONDURAS NO ESTÁ PREPARADA PARA UNA EPIDEMIA

Asociado a eso, señaló Medina, por más de 40 años el sistema de salud fue debilitado, no se invirtió en el mismo y ocurrieron una serie de problemas bastante graves en relación a la situación del Seguro Social, que debilitó aún más el sistema sanitario.

Eso implica que el país ha estado débilmente preparado para una epidemia como la que está viviendo, además de un riesgo enorme a su población, que puede conllevar a serios problemas si la epidemia alcanza los niveles que ha tenido en otros países, como en Europa y Estados Unidos, que tienen un sistema de salud muy bueno, y además cuentan con recursos, señaló el ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Medina dijo que la decisión del Gobierno de poner en marcha una cuarentena prolongada, rápida, es apoyada por los grupos académicos, particularmente de la UNAH y otros sectores.

AISLAMIENTO SOCIAL SE DEBE MANTENER

Ahora mismo el problema es cuantificar el números de casos reales de coronavirus en el país, en vista de que se cuenta con pocos reactivos para hacer las pruebas de diagnóstico, lo que implica que «no tenemos una clara perspectiva de la magnitud del problema», expresó el científico hondureño.

Desde el 11 al 31 de marzo Honduras ha registrado 10 muertos por coronavirus y 172 casos que han dado positivo a nivel nacional, según el Sistema Nacional de Riesgos (Sinager).

Algo que también preocupa es que dentro del sector salud se han reportado casos de médicos o estudiantes de medicina que habrían sido afectados por un cuadro característico de COVID-19.

El martes, una doctora murió en un hospital público de San Pedro Sula, norte del país, a causa del coronavirus, según indicaron colegas suyos, aunque el Sinager indicó que están pendiente los resultados del Laboratorio Nacional de Virología con el fin de determinar si la galena fue contagiada por la enfermedad.

«Ante esta situación, de una magnitud mayor del problema en Honduras, y dada su situación, tanto sanitaria como económica, es importante en este momento hacer un esfuerzo mayor para que la cuarentena y el aislamiento social sea mantenido con el objetivo de que los epidemiólogos plantean de aplanar la curva», dijo Medina.

Eso implica reducir el número de casos al máximo con el fin de no sobrepasar la capacidad instalada del sistema de salud.

Medina recalcó que uno de los problemas a los que se enfrenta el país, es el hecho de la bioseguridad para el grupo de salud, médicos, enfermeras y otros.

En ese grupo ya se ha empezado a ver, incluso la enfermedad gravísima en cuidados intensivos de médicos que han tenido que estar en cuarentena, en aislamiento social debido a que se expusieron, lo que muchas veces puede estar ligado a la limitada posición de medidas de bioseguridad de las que se les ha proveído.

POSIBILIDAD DE UNA HAMBRUNA ES ALTA

Otro problema que Medina percibe es el de la seguridad alimentaria, dadas las características de la población de Honduras, donde los recursos mayores vienen de lo que se conoce como el trabajo informal, sector que no está recibiendo ingresos, lo que abre una posibilidad alta de que ocurra una hambruna, indicó Medina.

Ante esa situación el Gobierno tiene que garantizar a esos grupos vulnerables la seguridad alimentaria y a largo plazo tratar de mantener el aparato de producción alimenticia, tal como lo ha manifestado la FAO (Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), para proveer de alimentos a la población.

«El otro elemento que también hay que plantear, es el hecho de la duración de este problema, claramente resultaremos viendo problemas que durarán en su mayor magnitud en las siguientes cuatro u ocho semanas, mínimo, y así tendremos un problema que será a mediano y largo plazo», acotó Medina.

En su opinión, dadas las condiciones en que vive la población hondureña, de fragilidad ante el coronavirus, «la posibilidad de que casos posteriores sigan apareciendo, es alta».

Como elementos positivos, Medina señaló el hecho de que se hayan tomado medidas de aislamiento social rápidamente, la solidaridad entre los hondureños y que la pugna política ha sido hecha a un lado, lo que considera muy valioso para enfrentar la epidemia.

Otro aspecto positivo es que Honduras, con 9,3 millones de habitantes, tiene una población que en su mayoría es joven y es considera más fuerte y la que menos síntomas tiene, particularmente los niños y adolescentes.

«En resumen, creo que Honduras tiene enormes retos ante esta epidemia, y como cualquier población alrededor del mundo, saldremos de esta epidemia que realmente permitirá dar algunas lecciones, sobretodo a la clase política», apostilló Medina, profesor de la UNAH, quien además ha trabajado en los últimos 20 años con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los muertos por coronavirus a nivel mundial ya superan los 34.000 mientras que los contagiados pasan los 700.000.