Los refugiados birmanos derriban barreras para retomar sus estudios en India

0
156

Thingsai (India).- Los niños refugiados birmanos quieren continuar sus estudios, y lo han demostrado derribando barreras como la del idioma en su nuevo hogar en el noreste de la India, a donde huyeron con sus familias de la represión militar.

Es el caso de Lalnunkim, un niño de 11 años que huyó de Birmania (Myanmar) con sus padres hace tres meses y que en ese tiempo ha aprendido en la escuela a hablar mizo, el dialecto predominante del vecino estado nororiental indio de Mizoram donde se instalaron.

«Al principio me aburría porque no entendía nada de lo que decían nuestros maestros, pero ahora estoy disfrutando de la escuela», afirmó a Efe el joven.

NUEVA VIDA, NUEVO IDIOMA

Más de 350 niños birmanos, en su mayoría de la vecina región oriental de Chin que guarda estrechos lazos culturales con los mizos, han iniciado el nuevo curso escolar en la India, que comparte 1.600 kilómetros de frontera con Birmania.

El poblado indio de Thingsai ha matriculado a 65 de esos niños en las escuelas locales de primaria y secundaria.

De ellos 45 se encuentran inscritos en la escuela pública de educación primaria que dirige Laltanpuia Khawlhring, que aseguró a Efe que, pese a que el centro ha superado el número máximo de alumnos este año, «estamos haciendo todo lo posible para que estos niños se sientan como en casa».

A pesar de la cálida acogida de los maestros y vecinos de estas aldeas indias fronterizas, los niños birmanos inician el curso académico en un nuevo país, enfrentándose al reto de aprender y estudiar en otro idioma, porque aunque los chin y mizo comparten una etnia común, el dialecto que hablan es completamente diferente.

«Los niños más pequeños tienden a adaptarse más rápido y muchos de ellos ya han comenzado a hablar (mizo); los niños mayores que ingresan en las escuelas de secundaria todavía tienen dificultades para comunicarse», indicó Khawlhring.

CUESTION DE HUMANIDAD

El Ejército birmano tomó el poder el pasado 1 de febrero tras un golpe de Estado, alegando un supuesto fraude masivo durante las elecciones generales del pasado noviembre, desatando protestas a lo largo del país y un movimiento de desobediencia civil.

La brutal represión ejercida por policías y soldados ha ido en aumento desde el golpe, con 1.178 muertos y la detención de más de 9.000 opositores, según datos de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos.

Desde el golpe más de 20.000 refugiados, incluido el mandatario del estado de Chin, Salai Lian Luai, además de una docena de legisladores, huyeron al noreste de la India.

Ante esta situación, el Gobierno de Mizoram abrió los centros educativos de la región a los refugiados birmanos, una decisión que se tomó «por motivos puramente humanitarios», afirmó el ministro de Educación regional, Lalchhandama Ralte, que precisó que, según la Ley india, todos los niños tienen derecho a la educación gratuita.

Con el aumento del flujo migratorio a causa de la violencia desatada en Birmania, también los vecinos de Thingsai sintieron la necesidad de ofrecer a estos niños refugiados la posibilidad de asistir a la escuela para continuar con su formación académica.

«No podíamos ver a estos niños refugiados deambular por el bosque y no hacer nada al respecto. Creemos que es nuestro deber darles lo que se merecen: derecho a la educación», dijo a Efe el presidente del consejo de Thingsai, P.C. Lalremkunga.

Para ello, «tuvimos que readaptar nuestro sistema (educativo) a las necesidades de todos los niños», apuntó Kimi, un maestro de la escuela de primaria de la aldea.

Pese a que ahora las escuelas del lugar están más abarrotadas que de costumbre, «no nos importa», agregó Lalremkunga, ya que estos niños «también merecen las comodidades que nuestros niños tienen», independientemente de su procedencia.

«La escuela india es mejor que la de Birmania: tenemos libros gratis, uniformes gratis y también comida gratis», sentenció el joven Lalninkim justo antes de salir corriendo para jugar al fútbol con sus nuevos amigos.