Los retos de Latinoamérica para atraer la inversión de una China en reconversión

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Vista general de la sala con los empresarios presentes en la undécima edición de la cumbre de negocios China-América Latina y el Caribe (China-LAC). EFE/Raúl Martínez/Archivo

Panamá – El nuevo patrón de crecimiento de China plantea a Latinoamérica y el Caribe retos en materia de formación de capital humano, infraestructura y en gestión de gobierno, para la atracción de flujos de inversión y comercio del gigante asiático, dijo a Efe el Banco de Desarrollo de América Latina CAF.

Las políticas de comercio e inversión y las oportunidades de negocios son temas que será abordados en la XIII Cumbre Empresarial China-LAC que comenzará este lunes en la capital de Panamá, con la expectativa de reunir a centenares de empresarios, además de representantes de gobiernos y de entes multilaterales, y de generar negocios por 150 millones de dólares.

CAÍDA DE LA INVERSIÓN CHINA EN LA REGIÓN

La cumbre empresarial tendrá como contexto una caída de la inversión china en Latinoamérica: en 2018 esos flujos sumaron 8.400 millones de dólares frente a los 16.000 millones de dólares del 2016, de acuerdo con los datos facilitados a Efe por CAF.

Ello como el resultado del cambio estructural del modelo de crecimiento de China, que se desplaza desde la manufactura exportadora que absorbió ingentes cantidades de materias primas, muchas procedentes de Latinoamérica, hacia una economía más orientada a los servicios y el consumo interno.

Esta reconversión, dijo el multilateral, «va implicar un menor crecimiento, aunque más sostenible, para la economía» de China.

La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) pronosticó en agosto pasado que la economía de China crecerá a un ritmo medio del 4,6 % durante la próxima década, por debajo del 7,8 % que promediado en lo que va de esta que finaliza.

El cambio en el modelo de crecimiento chino también ha implicado un reajuste en sus importaciones y en la orientación de la inversión extranjera directa en todo el mundo.

En el caso de Latinoamérica, desde 2010 los países que más han recibido inversión directa china son Brasil (44.325 millones de dólares), Perú (14.328 millones), Argentina (12.508 millones), Chile (8.872 millones) y México (5.548 millones), mientras que los sectores más beneficiado han sido energía (56 %) e industrias extractivas (39 %).

LOS RETOS PARA APROVECHAR LA NUEVA REALIDAD CHINA

Se prevé que las relaciones financieras con Latinoamérica seguirán profundizándose, que la inversión china continúe dirigiéndose hacia telecomunicaciones, transporte y energía, y que crezca su interés hacia las empresas de innovación y del sector agropecuario, dijo CAF.

La recomposición de la matriz de importaciones chinas implica una menor participación de algunas materias primas asociadas con la inversión, como los minerales, y una mayor demanda de mercancías básicas con mayor valor agregado para el consumo (agroindustria) o servicios (turismo).

Y aprovechar esta ventana de oportunidad exige que América Latina «supere retos importantes como la brecha de formación de capital humano, condición que resta competitividad y limita la capacidad para responder a las eventuales inversiones chinas, por ejemplo, en el campo de la innovación».

La región debe también cerrar las brechas de infraestructura y logística que entorpecen el acceso de ciertas regiones a este mercado y encarecen los costos de transporte.

LA FRANJA Y LA RUTA

La Franja y la Ruta es una iniciativa china que tiene el objetivo de construir una red de comercio e infraestructura a lo largo de las antiguas rutas comerciales de la Ruta de la Seda, y ofrece «grandes oportunidades en lo relativo a las inversiones en infraestructura de transporte, logística y energía» en la región.

CAF recalcó que «la adecuada absorción» de estos flujos presenta importantes desafíos de gestión para los gobiernos latinoamericanos, como mejorar la reglamentación y supervisión de los proyectos de inversión en la materia ambiental, o el cumplimiento de un marco de transparencia y rendición de cuentas.

Pero son las disputas de política comercial entre Estados Unidos y China las que emergen como la principal fuente de riesgo para el aprovechamiento de las ventajas de la Franja y la Ruta.

El comercio entre China y Latinoamérica ha registrado una notable expansión en las últimas décadas, pero Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial de la región, pues el principal destino de las exportaciones latinoamericanas (44,2 %) siendo el gigante asiático el segundo (10,3 %).

La disputa arancelaria entre ambas potencias han acentuado la desaceleración económica global y afectado a Latinoamérica y el Caribe por la vía real (deterioro de los términos de intercambio y menor demanda externa) y financiera, agregó.

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