
Tegucigalpa (Especial Proceso Digital /Isis Rubio) — En el corazón de Comayagüela, frente al parque La Libertad y rodeada de historia viva, la iglesia Inmaculada Concepción alza sus muros coloniales como testimonio de más de dos siglos de fe, cultura y memoria colectiva. Hoy, sin embargo, su techo deteriorado clama por una intervención urgente para evitar que el paso del tiempo termine por dañar uno de los patrimonios religiosos y arquitectónicos más emblemáticos del Distrito Central.
Construida entre 1788 y 1796, en plena época colonial, la iglesia Iglesia Inmaculada Concepción es una de las estructuras coloniales mejor conservadas de la capital hondureña. Ubicada en la tercera avenida y sexta calle de Comayagüela, forma parte del casco histórico junto al parque La Libertad, la Escuela Nacional de Bellas Artes y el Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, conformando un corredor cultural que define la identidad de esta ciudad hermana de Tegucigalpa.

Más de 200 años después de su edificación, el templo enfrenta uno de sus mayores desafíos estructurales: el reemplazo total del techo. La parroquia, que desde hace 80 años está bajo la guía de los frailes franciscanos, requiere alrededor de dos millones de lempiras para ejecutar la obra.
El párroco, fray Arturo Trinidad Espinal Pineda, conocido como Fray Trino, explicó a Proceso Digital que el techo actual es de asbesto y presenta un avanzado deterioro. “Gracias a Dios la iglesia cuenta con un cielo falso, pero el techo ya no aguanta; se han hecho reparaciones manuales y urge su sustitución”, afirmó. Además del cambio completo de la cubierta, es necesario intervenir los sistemas de desagüe para evitar que las lluvias sigan afectando la estructura.
Tras el paso del huracán Mitch, se logró reparar columnas y paredes del templo, construido en adobe, pero el techo quedó pendiente. Actualmente, la parroquia ya cuenta con los permisos necesarios y con los planos técnicos elaborados por ingenieros de la Universidad Católica, quienes donaron su trabajo como aporte a la causa.
Un llamado a la solidaridad
La parroquia ha iniciado el proceso de recaudación de fondos. Para ello, habilitó la cuenta 758273351 de BAC, destinada exclusivamente a la reparación del techo, y mantiene abiertos canales de comunicación directa con el párroco para quienes deseen colaborar.
Fray Trino subraya que la comunidad que rodea el templo está conformada en su mayoría por familias de escasos recursos, pero con profundo sentido de pertenencia. “No son personas pudientes, pero tienen un gran corazón y están motivadas para apoyar”, señaló, al tiempo que confirmó que hasta ahora no han recibido ayuda estatal.
El proceso de recaudación se vio postergado el año anterior debido al clima de incertidumbre generado por el proceso electoral, pero ahora la intención es avanzar durante la temporada de verano, cuando las condiciones climáticas favorecen la intervención del techo.
El llamado se extiende a la feligresía católica, empresa privada, organizaciones nacionales e internacionales y a toda persona que valore el patrimonio cultural de Comayagüela. La restauración no solo implica reparar una estructura física, sino proteger un símbolo de identidad y cohesión social.



Más que un templo, un hito histórico
La iglesia Inmaculada Concepción no es solo un espacio de culto. Es escenario de episodios fundamentales de la historia hondureña. Allí asistían a misa el presbítero José Trinidad Reyes y su madre; en sus alrededores germinó la idea de fundar la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la primera universidad del país.
El templo forma parte de un conjunto histórico que incluye la Calle Real, el Obelisco, el parque La Libertad y otras edificaciones emblemáticas. Es, en palabras del párroco, “la primera gran iglesia que marca hitos en la historia de Comayagüela”.
La experiencia reciente demuestra que la pérdida del patrimonio es irreversible. La desaparición de la histórica vivienda de José Cecilio del Valle, hoy convertida en estacionamiento, dejó una lección dolorosa sobre la fragilidad de la memoria arquitectónica.

Recuperar el entorno
Más allá del techo, los frailes sueñan con dignificar el entorno inmediato del templo: instalar bancas y áreas sombreadas para quienes esperan el transporte público y contribuir a la recuperación del parque La Libertad, con el fin de ofrecer un espacio seguro de recreación para niños y jóvenes de los barrios cercanos.
“No queremos trasladar la responsabilidad al Estado, pero sí pedimos el apoyo de las personas e instituciones de buen corazón”, enfatizó Fray Trino, quien asegura que ya se han enviado cartas a diferentes entidades en busca de respaldo financiero.

Preservar la memoria es tarea de todos
Las iglesias históricas no son únicamente construcciones antiguas; son depositarias de identidad, fe y cultura. Permitir que una estructura de más de dos siglos se deteriore por falta de recursos sería una omisión colectiva.
Salvar el techo de la Inmaculada Concepción es, en esencia, salvar una parte viva de la historia de Comayagüela y del país. La decisión de actuar ahora marcará la diferencia entre conservar un legado o lamentar, en el futuro, su pérdida irreversible. (PD/ir)






